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BAZAN AGUILAR, Jhon. Francisco Igartua, Oiga y una pasión quijotesca. (08/11/ 2012), Lima, Fondo Editorial Revista Oiga (978-9972-2925-5-2).

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Medio siglo de pruebas y esperanzas

LA VOZ DEL PATRIARCA

PRESENCIA Y RECUERDO

Medio siglo de pruebas y esperanzas

Fernando Belaunde Terry

Tiene razón Oiga al echar un vistazo al pasado que, de una u otra manera, en la libertad o el ostracismo, ha registrado en los últimos 50 años. Parece inspirarse en aquel lema de lduarte, que dice: “Vemos para atrás, porque vamos para adelante...”. Este vistazo tiene tanto que hacer con el pasado, como con el porvenir. Acepto gustoso el reto de intentar cubrir, aunque sea parcialmente, aspectos de este medio siglo que termina, no sólo como observador, sino como actor. Adelanto mis excusas en caso de que, en tan complejo empeño, pueda caer en alguna parcialidad.

A nadie sorprenderá que ponga especial énfasis en el aspecto política social y en sus influencias internas y externas. El Perú no es una isla y vivimos una época de integración, que estimula el comercio internacional y facilitan las comunicaciones. Integración que no es ajena a la penetración ideológica, no muy santa.

El triunfo de las democracias

La década del 40 fue de grandes preocupaciones y tensiones. El comienzo de siglo estuvo marcado en nuestro hemisferio por la avanzada legislación social de Batlle, en el Uruguay, que dio lugar a que se conociera a ese país como prototipo del ‘Estado Benefactor’. La Revolución Mexicana que cobra impulso frente a la continuidad de Porfirio Díaz tiene, además, una motivación agraria. Antecede a la Revolución Rusa. Aspectos dramáticos la difunden, ganando adeptos la rectitud de Madero, la audacia de Villa y el idealismo de Zapata. Surge, después, la rebeldía de Sandino.

Pero es el advenimiento del comunismo en Rusia, en el caos social causado por la Primera Guerra, el que le abre a Lenin el camino al poder. Estos son acontecimientos que no podían dejar de tener efecto en Perú. Por un lado, la pluma elocuente de José Carlos Mariátegui presenta la dramática realidad de nuestro país. Su prematura muerte no le permitió presenciar los acontecimientos ocurridos a partir de 1930. Aunque adoptan su nombre grupos extremistas, lo hacen congelando, en cierta manera, el pensamiento del maestro, sin tener en cuenta su permanente inquietud de captación de la identidad nacional. Víctor Andrés Belaunde, profundamente creyente, discute sus planteamientos y, en ‘La Realidad Nacional’, defiende los propios. Es una polémica de alto nivel, de mutuo respeto que, infortunadamente, no habría de seguirse más tarde en debates agresivos y, a veces, intolerantes, con el advenimiento de nuevas fuerzas políticas.

El Apra, simbólicamente se había fundado en México, en 1924, mas sólo tomó forma en la campaña del 31 que enfrentó a su líder, Haya de la Torre, con el general Sánchez Cerro, el jefe triunfante de la Revolución de Arequipa. El Apra tuvo un origen marxista aunque, al correr de los años, adaptándose a los tiempos, introdujo ingeniosas innovaciones. No condenó al marxismo por juzgar que, en su incipiente industrialización, el país no estaba preparado para implantarlo. La violencia de esos años dio lugar a que, obstinadamente, se persiguiera al aprismo y a su jefe.

Mientras tanto, en Europa se asentaba el fascismo, en Italia con la vigorosa personalidad de Mussolini y, más tarde, el nazismo, en Alemania, con el liderazgo amenazante y agresivo de Hitler.

En suma, dominaban al terminar la primera mitad del siglo, dos ideas: El totalitarismo de lo que sería el eje Roma Berlín y el marxismo-leninismo. El término de la contienda mundial tendría influencia importante en los años siguientes, período frecuentemente tormentoso y amenazante, el largo recorrido que nos lleva a la hora actual.

Se inicia la ‘Guerra Fría’

En 1945, Franklin D. Roosevelt, reelecto presidente para un cuarto período, concurre físicamente debilitado y mentalmente agotado a la Conferencia de Yalta, con Churchill y Stalin. Muy lejos de la actitud arrogante que habría podido explicarse por la decisoria participación de Estados Unidos, en la Guerra Mundial, hizo alarde de tolerancia y, en un arranque de generosidad internacional, magnificó la participación soviética, que si bien heroica, no fue el factor fundamental de la victoria de los aliados de distinta ideología.

Se compartió con ellos la ocupación de Berlín y la cuestionable fórmula de la división de Alemania que, después de un largo periodo de tensiones y alarmas, ha tenido un desenlace feliz, dando lugar a la destrucción del famoso Muro de Berlín. La Guerra Fría ha terminado, no por una acción bélica, sino por el colapso del marxismo en Rusia como forma de gobierno. Pero sus consecuencias, a lo largo de varias décadas, han sido graves para muchos países y, especialmente, para el Perú.

El triunfo de las democracias favoreció el retomo del Apra a la legalidad al finalizar el primer gobierno de Manuel Prado, que se había desempeñado dentro de apariencias democráticas, pero persiguiendo a ese partido y a otros grupos, como la Unión Revolucionaria y el comunismo.

Todavía estaban frescas las heridas de la pugna entre el Apra, la Unión Revolucionaria y los gobiernos del presidente Benavides, elegido por la Asamblea Constituyente, a raíz del asesinato de Sánchez Cerro. Se consideraba que la única forma viable sería un movimiento de unidad democrática, con una candidatura que pudiera tener general respaldo.

Fue en esas circunstancias que se originó en Arequipa el comité inicial de lo que habría de ser el Frente Democrático Nacional, bajo la presidencia del distinguido jurista doctor Manuel J. Bustamante de la Fuente: Soy testigo de excepción, pues participé en ese movimiento desde sus orígenes. Llegado el momento de darle amplitud nacional, se constituyó en Lima el Comité Central presidido por el doctor José Gálvez, e integrado por 4 secretarios, entre los cuales me tocó intervenir.

Se barajaron distintos nombres, figurando entre ellos, en algún momento, el de mi padre, Rafael Belaúnde y Diez Caneco. Mas, la solución finalmente adoptada favoreció al Dr. José Luis Bustamante y Rivero El movimiento obtuvo triunfo abrumador sobre la candidatura opositora del general don Eloy G. Ureta. El Frente obtuvo mayoría en ambas Cámaras. En cierta manera, mientras en el plano mundial se celebraba el triunfo de las democracias, en el nacional se hacía lo propio. Una vez más quedaba demostrada la influencia de los acontecimientos externos en el rumbo del país.

No fue fácil mantener la armonía dentro del Frente. Se produjeron tensiones entre el Parlamento y el Ejecutivo. La tarea de los dos primeros gabinetes, que presidiera mi padre, fue ardua La hostilidad parlamentaria dio lugar a las renuncias del Ing. Enrique Basombrío, de Jorge Basadre y de Rómulo Ferrero, tres personalidades independientes cuya presencia prestigiaba al gobierno y acentuaba su imparcialidad. Fueron sustituidos por el Ing. Gonzáles Tafur, en Agricultura, por Luis Valcárcel, el eminente peruanista, en Educación; y por Carlos Montero Bernales, figura joven, de gran dinamismo, en Hacienda. Las tensiones políticas pasaron del hemiciclo, donde se logró calmarlas por un tiempo, a las plazas, donde adquirieron sensible agresividad. Un proyecto de Ley de Imprenta agravó la situación y tuvo sus reflejos en encuentros callejeros. Sin embargo, pasado ese momento y recuperada la calma, en enero de 1946, dimitió el gabinete. Fue sustituido por el que presidiera el Dr. Julio Ernesto Portugal, en el cual se incluyó a tres ministros apristas, los señores Vásquez Díaz, Elías y Rose Ugarte. Esa solución mantuvo, durante un año, una cierta tranquilidad, interrumpida, infortunadamente, por el asesinato de Francisco Graña G., figura que gozaba de merecidas simpatías y ejercía, entonces, la dirección de ‘La Prensa’. La presunción de una responsabilidad directa o indirecta del aprismo en ese atentado, creó un clima de tal tensión, que la crisis ministerial resultó inevitable.

En el nuevo gabinete, que presidía el vicealmirante Saldías, el general Manuel A. Odría ejercía la cartera de Gobierno.

No es el momento, ni hay espacio, para extendemos en tan lamentable acontecimiento. Como diputado, propuse al aprismo que invitara al nuevo ministro a la Cámara, a raíz de unos comunicados controversiales emitidos por su despacho. Como mi insistente pedido no tuvo acogida, procedí a plantear una interpelación. Asesorado en el hemiciclo por destacados dirigentes apristas, el ministro obtuvo un voto de confianza, con mi decidida oposición. Esa noche, sin pensarlo, sin sospecharlo, la mayoría aprista contribuiría a forjar la figura del golpe militar del 27 de octubre de ese mismo año. Poco después el general Odría se apartó del gobierno. Se produjo el golpe del comandante Liosa en Huancané, sin conseguir éxito. El 3 de octubre siguiente, una sublevación de la Marina estalló sin la anuencia de Haya de la Torre, pero realizada por miembros de su partido o simpatizantes, con negativo y cruento resultado para los rebeldes. La tensión era ya insostenible y el gobierno decretó que el Apra “se había colocado fuera de la ley”. En ese clima de absoluto divorcio, entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, se produjo el pronunciamiento de Arequipa, siendo depuesto el presidente José Luis Bustamante y Rivero

El asesinato de Gaitán y el “Bogotazo”

Meses antes de la caída de Bustamante, en circunstancias en que se realizaba la Conferencia Panamericana, en Bogotá, se produjo el asesinato del carismático y popular líder Jorge Eliécer Gaitán. Gobernaba entonces el presidente Ospina Pérez. El populacho culpaba a los conservadores de haber provocado ese crimen. Se produjo una violenta reacción popular, que creó caos y destrucción en lo que se definió como el ‘Bogotazo’. La actitud serena y enérgica del jefe del Estado, contribuyó a la pacificación. Posteriormente, dio lugar a mucho comentario la presencia de jóvenes revolucionarios, con motivo de la Conferencia internacional, entre los cuales destacaba, sospechosamente, Fidel Castro. Empero, no se ha probado que tuviera participación en el hecho.

El ochenio: La vuelta a ‘la normalidad...’

El intermedio democrático había durado algo más de tres años. Cuando se produjo el golpe militar del general Odría, el inspirado poeta Martín Adán, trasnochador y bohemio, tuvo una recordada reacción: “Hemos vuelto a la normalidad”, dijo, estimulado, sin duda, por algunos tragos...

El general Manuel A. Odría habla tenido destacada actuación en los sucesos del Norte, en 1941, bajo las órdenes del entonces general Ureta. Su vida había discurrido en el ámbito estrictamente profesional, donde se le reconocía como un hombre capaz y astuto. La derecha lo rodeó inmediatamente, satisfecha por el revés aprista. Perseguido Haya de la Torre, decidió asilarse en la Embajada de Colombia, donde habría de permanecer cinco años, dando lugar a una tensa controversia sobre Derecho de Asilo, entre los dos países. Sólo pasado un lustro, la Corte de La Haya, con un pronunciamiento un tanto ambiguo, puso término al conflicto. El gobierno de Odría que, después de dos años de dictadura había adquirido apariencias legales, tuvo que otorgar el salvoconducto cuando ya se encontraba muy avanzado su ‘mandato’. Cabe recordar que, al bajar al llano durante los comicios, lo sustituyó interinamente el general Zenón Noriega. Para facilitar el control de las ‘elecciones’ se apresó al único opositor, el general Ernesto Montagne.

Una circunstancia externa favoreció al gobierno de Odría: La guerra de Corea. Aquel conflicto amenazaba con convertirse en una nueva guerra mundial en el teatro asiático. El vigoroso comando del general Mac Arthur, prestigiado por la victoria, hacía temer que la confrontación fuese de grandes proporciones, lo que dio lugar a una tendencia armamentista, elevándose los precios de nuestros minerales. Cuando Truman finalmente subroga a Mac Arthur, haciéndole sentir su autoridad, ya la alarma mundial habla dado lugar a un ventajoso incremento en los precios de las materias primas. Odría aprovechó esa circunstancia favorable, y dio a su gobierno un sentido dinámico. No es el caso de inventariar detalladamente sus logros, mas hay que reconocer que, en el aspecto hidráulico, realizó obras tan importantes como la derivación del Chotano al Chancay y, en el centro, el proyecto Choclococha, beneficiando a la agricultura en el departamento de Ica. En Arequipa construyó la represa de El Fraile, mejorando notablemente la situación en la cuenca del Chili y en la irrigación de La Joya. En el orden vial hubo intensa actividad para convertir muchas trochas carrozables en verdaderas carreteras.

En el aspecto político, sin embargo, con un Congreso obediente, señalado a dedo, se produjeron lamentables excesos contra los sectores de oposición, Proliferaron los destierros, no sólo en agravio de los apristas, sino de otros grupos de izquierda. Se llegó al extremo de declarar a Haya de la Torre ‘ indigno de la nacionalidad”, exceso que, más tarde, no sería obstáculo para la reconciliación desconcertante de la víctima con el victimario:

Fue, a todas luces, inconveniente mantener la obstinada negativa para otorgar salvoconducto al líder aprista, creando una peligrosa e innecesaria tensión internacional.

Distintos acontecimientos marcan hitos importantes. Nace el Estado de Israel; asume la Cancillería alemana, Adenauer; se realiza el pacto Stalin-Mao, que agudiza notablemente la Guerra Fría. Mossadegh nacionaliza el petróleo en Irán, y los franceses no pueden sostenerse en Indochina, lo que los llevaría, poco después, al desastre de Dien Bien Puh, presagio de lo que habría de suceder, más tarde, a los americanos.

En el ámbito tecnológico, la televisión, en prueba, anuncia ya su próxima y decisiva incursión en las comunicaciones. Churchill regresa al gobierno, mas no por mucho tiempo. Pétain muere en prisión.

En el ámbito latinoamericano, los sectores izquierdistas celebran el triunfo de Jacobo Arbens, en Guatemala, y de Paz Estenssoro, en Bolivia. La otra cara de la medalla la da el golpe del dictador militar Rojas Pinilla, en Colombia que, ante el asombro público, se aparta de su larga línea democrática. Al poco tiempo de abandonar la Embajada de Colombia, Haya de la Torre, ocurren sucesos importantes: El desconcertante suicidio de Getulio Vargas; la asunción al mando de Stroessner y Nasser, el asesinato de Remón y el triunfo de Kubitschek, que lograría el viejo sueño de construir Brasilia, la nueva capital que, al fin, pondría término a la rivalidad entre Río y Sao Paulo.

Entre tanto, el gobierno de Odría, no obstante haber impulsado obras públicas, pierde fuerza por su identificación con los sectores conservadores y sus intereses económicos. Persiste la pobreza generalizada y hay un mar de fondo de crónico descontento en la población.

En sus inicios se habla producido un enfrentamiento en Arequipa. Hay fuerte represión y numerosas víctimas. Dos jóvenes brillantes, Villegas y Bellido que, con Javier de Belaunde cruzan la plaza para parlamentar con los militares, son imperdonablemente baleados. De nada les sirvió ser portadores de la bandera blanca que protege a toda misión de tregua. La multitud buscó el liderazgo respetable de Francisco Mostajo, secundado por elementos jóvenes decididos, como Mario Polar, Roberto Ramírez del Villar, Jaime Rey de Castro y Héctor Cornejo Chávez. La dictadura, empero, logró sortear esa prueba, asegurando su continuidad.

Mas, en su etapa final, la ciudad caudilla volvió mostrar las uñas creando una situación que dio lugar a la caída del temido ministro de Gobierno, Esparza Zañartu, quien, durante todo el régimen, había dirigido la represión. Los sucesos fueron ocasionados por una convocatoria de la llamada ‘Coalición Nacional’, conducida enérgicamente por Pedro Roselló. Vargas Llosa da en su obra ‘Conversación en la Catedral’, una versión amena de los sucesos políticos de esa época.

Es en esa oportunidad que toma forma el Partido Demócrata Cristiano. Vale la pena hacer un paréntesis para precisar las condiciones que dan lugar a su creación.

Los movimientos de inspiración socialcristiana

El fin de la Segunda Guerra Mundial deja postradas a dos grandes naciones: Alemania e Italia. Esta vez los vencedores intuyen la necesidad de evitar su derrumbe. Han aprendido la lección de la Primera Guerra. Ambos países, derrumbados el nazismo y el fascismo, se refugian en democracias de fuerte inspiración cristiana. Es natural que busquen en el poder ilimitado de la fe, sobreponerse sobre las ruinas del totalitarismo.

Aunque nuestros pueblos latinoamericanos no habían sufrido derrota, pues habían estado, más bien, alineados con las democracias, sintieron el impacto tanto del mensaje de De Gasperi, desde Italia, cuanto del de Adenauer, desde Alemania. Países de fuerte tradición católica, profundamente familiarizados con las Encíclicas Papales, mostraron receptividad al mensaje europeo.

Tuvieron importante éxito electoral en Chile y Venezuela, mas en el Perú no lograron formar apreciable electorado. El Partido Demócrata Cristiano resultó así más elitista que multitudinario.

Buscó aliento en la figura de Bustamante y Rivero que, aunque retirado de la política activa, se identificaba con los postulados socialcristianos. Se advertía, también, una afinidad con los planteamientos de Víctor Andrés Belaunde, aunque éste tampoco se incorporó a las filas partidarias y, más bien, auspició el acercamiento a Acción Popular en la campaña de 1963. Cabe anotar que en los comicios del año anterior, el Partido Demócrata Cristiano sólo alcanzó el 2.88% de los votos válidos.

Fue entonces que, como veremos después, formando alianza con Acción Popular, se obtuvo la victoria de 1963, manteniendo durante buena parte de ese mandato, el PDC, las carteras de Justicia y Agricultura. Avanzando el período, se produjo una situación interna, que dio lugar a que la Democracia Cristiana se apartara del gobierno. Producida la división entre los que secundaban al Dr. Cornejo Chávez, y los que apoyaban al Dr. Bedoya Reyes, este último lideró la formación del Partido Popular Cristiano. Hemos de volver sobre su actuación en las décadas siguientes.

El llamado ‘Pacto de Monterrico’.

Así se conoció al insólito acercamiento entre el gobierno y el Apra, cuyo jefe se encontraba en el destierro. Se pensó en que la personalidad, prestigiada en los campos jurídico y financiero del Dr. Herrando de Lavalle, podría encabezar una fórmula conciliadora. Más, pronto se hizo evidente que, con marcada independencia de criterio, no sería una personalidad manejable. Sin embargo, se llegó a realizar una concentración pública en la que participó el Partido Aprista. En esas circunstancias –y perdóneseme que tenga que hablar en primera persona– un movimiento llamado ‘Frente Nacional de Juventudes’, se acercó a mi domicilio para invitarme a asumir la candidatura a la Presidencia. Sin más antecedente político que el de haber sido diputado, de 1945 a 1948, y haber sido gestor de algunos programas de vivienda y urbanismo, además de mi labor profesional y docente, juzgué que, sin partido político que me apoyara, era preciso viajar por el país y observar la reacción popular frente a la propuesta juvenil. Dicho frente presidido por Javier Alva estaba integrado por elementos de San Marcos y la UNI.

Un incidente inicial marcó distancias con el aprismo: la dirigencia de ese partido, en un inusual comunicado, instruyó a sus militantes a que se abstuvieran de secundar ese movimiento, cosa que en ningún momento nosotros habíamos solicitado. Era evidente que se temía nuestra intervención como factor que pudiera alterar los planes de acercamiento con la dictadura. Tuve que responder en forma enérgica y terminante. La situación quedó debidamente deslindada: Nosotros representábamos un movimiento de restauración democrática, sin claudicaciones.

El gobierno decidió cruzarnos demorando la inscripción de la candidatura que, entonces, requería el apoyo de 20 mil firmas. Prevalecían aún los llamados ‘resortes legales’. Cada candidatura debía hacer llegar sus propias cédulas de votación a todos los destinos del Perú lo que, inevitablemente, requería la eficiencia y rectitud del servicio de correo. En esa época de represión se encontraba controlado por la Dirección de Gobierno. Empero, seguimos adelante con la campaña, rearmando grandes concentraciones populares en las principales ciudades del Perú.

Advertidos de que nos iban a negar la inscripción, interrumpimos una gira por el departamento de Cajamarca y, secretamente, regresamos a Lima. En esas circunstancias, se produjo la manifestación de protesta en la noche del 31 de mayo y la madrugada de 1ro. de junio, Después de un encuentro con las fuerzas de choque, a la altura de la iglesia de la Merced, se replegaron nuestras huestes a una cuadra de distancia, y las insté a que me dejaran avanzar solo, lo que ocurrió en un ambiente de natural tensión. Expuse al oficial que comandaba el destacamento de la Guardia de Asalto, las razones de nuestra protesta y di, por su intermedio, al gobierno, un ultimátum para que procediera a la inscripción de mi candidatura. La inquietud y el entusiasmo que se habían despertado en la población, dio lugar a que el Jurado Nacional de Elecciones, que ya había acordado denegar la solicitud de mi inscripción como candidato, la aceptara, Conocida la noticia, se produjo, naturalmente, una explosión de júbilo. Una semana después, en la Plaza San Martín, se realizaba la memorable manifestación, que colmó densamente aquella gran ágora, reflejando, sin lugar a dudas, la magnitud del apoyo público.

Causó impacto nuestra convocatoria: “¡Sin millones, sin matones, sin camiones!”. Los términos de la contienda electoral cambiaron. El gobierno descartó a Lavalle, que apoyaba el PDC y dio su respaldo al ex presidente Manuel Prado, que había regresado de Europa. El Apra, olvidando una vez más pasados agravios, secundó decididamente esa actitud. Su conducta en el proceso electoral significó, para ese partido, una fuerte merma en su militancia.

Utilizando diestramente los ‘resortes legales’, el gobierno consiguió el resultado que buscaba, ante la incredulidad pública, 45.48% de los votos para Prado, 36.69% para mi mismo y 17.83% para Lavalle. El verdadero resultado se conocería pocos días después: La fundación del Partido Acción Popular que, siete años más tarde, llegaría al gobierno por primera vez.

Visión y misión de Acción Popular

Combatiendo decididamente a la dictadura y anticipándose tres décadas, Acción Popular se fundó previendo el colapso del marxismo-leninismo, dispuesta a luchar en todo terreno contra ese o cualquier otro tipo de totalitarismo. Practicante del credo democrático que inspiró la Emancipación, el movimiento buscó desde sus inicios una completa identificación con el medio. Un respeto a la milenaria experiencia acumulada en la región andina, una fidelidad a la trinidad contenida en los conceptos básicos de su código moral: Honestidad, veracidad, laboriosidad.

Frente a la tesis disociadora de la ‘lucha de clases’, Acción Popular proclamó a la Ley de Hermandad’, su suprema aspiración. Una ética del abastecimiento, basada en la ancestral enseñanza de la ecuación hombre-tierra, sería norma de su programa: El mantenimiento de la minka y el ayni, del trabajo desinteresado por el bien común, con la aplicación de la moderna economía monetaria, darle lugar a lo que llamamos el ‘Mestizaje de la economía’. Ello da una idea de lo que entendemos por una democracia, identificada con el medio. Porque somos conscientes de que el Perú no es un país estándar, al que pueda aplicarse inconsultamente y sin la debida adecuación, teorías foráneas. El Perú, así como, tiene mucho que recibir tiene, también mucho que aportar. Esta reivindicación del mensaje nacional, tantas veces ignorado por propuestas que hacen caso omiso de él, ha sido la clave para los triunfos de Acción Popular, en dos períodos gubernativos y en varios comicios parlamentarios y municipales.

El gobierno de la “convivencia”

El segundo gobierno del Dr. Manuel Prado difiere de su primera administración, que fue de pugna con el Partido Aprista, en que se creó la llamada ‘convivencia’. Como ese partido no había figurado en los comicios, volcó su apoyo a determinadas personas que lograron entrar al Parlamento y secundó, decididamente, a ese gobierno. En cuanto a la oposición sólo estuvo representada minoritariamente y, mediante la aplicación de los ‘resortes legales’, sólo se reconoció la victoria de 13 diputados que me secundaban y de dos senadores. Era, a todas luces, sospechoso el número reducido de representantes para un movimiento, a cuyo candidato presidencial se le reconocía el 36.69% de los votos. Aunque la demora en mi inscripción nos impidió postular candidaturas en todos los departamentos, el electorado que se nos reconoció en los comicios, debió haber acreditado 53 diputados y 16 senadores. Empero, el gobierno se desenvolvió guardando las apariencias democráticas y respetando los derechos ciudadanos.

El Dr. Prado, político experimentado, hombre de mundo, tenía buenas conexiones internacionales, originadas en su primera administración en que la adhesión de Perú a la causa de las democracias, le abrió muchas puertas amistosas en Washington y en Europa El gobernante tenia, además, experiencia en asuntos económico-financieros, habiendo ocupado el Dr. Prado la presidencia del Banco Central de Reserva. La colaboración aprista, más subterránea que superficial, favoreció su acción, dándole estabilidad, aunque significó para ese partido una apreciable merma de su fuerza. Es durante ese período que se produce el conflicto de Suez, de graves consecuencias internacionales; en que caen los dictadores Rojas Pinilla y Pérez Jiménez; en que muere, asesinado, Castillo Armas y llegan al gobierno, por un lado, Frondizi, en una apertura democrática con respaldo, o por lo menos, tolerancia peronista, y Alberto Lleras, el gran estadista colombiano, a quien corresponde la tarea pacificadora y el retorno a la vida institucional de su país. En el plano mundial, el general De Gaulle, con quien Prado establecería cordial amistad, logra la reforma constitucional, creándose la Quinta República, cuya presidencia le es confiada. En nuestro hemisferio ocurre el advenimiento de Fidel Castro, se realiza el accidentado viaje de Nixon a Sudamérica, donde es hostilizado, especialmente en Venezuela. El presidente Betancourt resulta herido por los extremistas. Triunfa Kennedy, quien auspicia la ‘Alianza para el Progreso’, movimiento inspirado en un propósito de promoción económica basado, más que en aportes, en inversiones recuperables, pero con la modalidad del crédito ‘blando’, a plazos largos El movimiento orientado a apoyar a los gobiernos legalmente constituidos, propicia una adecuada planificación, estimula los proyectos multinacionales y explora medios para garantizar las inversiones.

El joven y carismático mandatario americano experimenta, empero, dos reveses: El fracaso de la invasión por la Bahía de Cochinos en el que, sin intervenir directamente, estaba sin duda interesado, y el hecho de que, en la conquista del espacio se adelantara Gagarin, en tan vital competencia científica y tecnológica.

En nuestro continente destaca la sugestiva figura del presidente Kubitschek, cuyo empeño y dinamismo promueve el desarrollo centrípeto del Brasil. Su país adquiere una influencia que habría de durar varios lustros, en los campos del urbanismo y la arquitectura.

Finalmente, en este cuadro de acontecimientos externos, se acentúa la ‘Guerra Fría’ con la construcción del Muro de Berlín que, por tres décadas, habría de sembrar la alarma universal.

La ‘voluntad de fraude’

En la última etapa del gobierno de Prado, se produce al so insólito. Sus propios ministros de Guerra, Marina y Aeronáutica, generales Cuadra, Tirado y Noya, se dirigen al Jurado Nacional de Elecciones, cuestionando el Registro Electoral, denunciando irregularidades en relación a él y anotando -empleo las propias palabras de los denunciantes- ‘la voluntad de fraude’.

Curiosamente no es la civilidad la que toca las puertas de los cuarteles, sino al revés las propias Fuerzas Armadas dan la voz de alarma. Se inicia el proceso electoral de 1962, en un clima tenso. El resultado oficial es el siguiente: Haya de la Torre 32.98%, el que escribe estas líneas 32.13%, Odría 28.44%, Cornejo 2.88%, Pando 2.04%, Castillo 0.9% y Ruiz Eldredge 0.54%. Ninguno de los candidatos obtuvo el tercio de la votación y, de acuerdo con la ley vigente, el Congreso tendría que elegir al Presidente, en un ambiente político caldeado y ante la profunda desconfianza de la ciudadanía, la situación se fue agravando a medida que se acercaba el fin del período del Dr. Prado. Nosotros, en Acción Popular, apoyados en la denuncia de los propios ministros del gobierno saliente, reclamamos la nulidad del proceso, mientras que, en acto público, en una transmisión por televisión se informó que el Apra había resuelto respaldar al general Odría lo que, de haberse consumado, habría significado la presidencia del ex dictador. Mientras tanto, nosotros, en Arequipa, exigíamos la anulación del sospechoso proceso electoral, en efervescente manifestación nocturna.

En esas circunstancias se produjo el pronunciamiento de las Fuerzas Armadas, promovido por sus propios Comandantes Generales Lindley, Torres y Vargas Prada, asumiendo la presidencia de una Junta Militar, que convocaría inmediatamente a elecciones, el presidente del Comando Conjunto, general Pérez Godoy. Prado fue depuesto pocos días antes del término de su periodo, pasándolo a bordo de un buque de la Armada y saliendo, poco después, al exterior. La firme voluntad de los Comandantes Generales para que se cumpliera, como efectivamente ocurrió, el compromiso de celebrar elecciones dentro del plazo de un año, dio lugar al relevo del general Pérez Godoy, reemplazándolo el general Lindley.

El primer acto de la Junta Militar fue realizar un nuevo Registro Electoral que, confirmando las sospechas de la ciudadanía, en vez de resultar incrementado, fue inferior al que objetaron los ministros de Prado. Efectivamente, las elecciones de 1962 se hicieron con base en una inscripción total de 2’222,926 electores que, en la reinscripción de 1963, se redujeron a 2’070,318 electores. Las cifras confirmaron irrefutablemente la denuncia de los ministros.

El nuevo proceso electoral de 1963. a diferencia del anterior, sólo se realizó entre cuatro y no siete candidatos Los resultados porcentuales fueron: Belaunde 39.05%; Haya 34 36%; Odria 25 52%. Habiendo sobrepasado el tercio, me tocó iniciar mi primera administración el 28 de julio de 1963.

“El Perú construye”

Con este expresivo lema se inició el nuevo gobierno. Mis primeras palabras, al jurar el cargo en el Congreso, fueron tomadas de las Escrituras: “Los últimos serán los primeros” -dije- y a renglón seguido, convoqué a cabildos abiertos en toda la República, abdicando la atribución que, por cerca de medio siglo, habían ejercido mis antecesores, de designar a unos 10 mil alcaldes y regidores, en toda la República. Quisimos dar una prueba concluyente e irrefutable de nuestra vocación de servicio a los que llamamos ‘los pueblos olvidados’.

Nos presentamos al proceso electoral en alianza con el Partido Demócrata Cristiano, al que confiamos dos carteras en el Gabinete: la de Justicia, encargada al Dr. Luís Bedoya Reyes, y la de Agricultura, al Ing. Torres Llosa.

El primer respaldo nacional lo recibimos el domingo siguiente, en Pacaritambo -la legendaria ‘Aldea del Amanecer’-, pero no tardaría en producirse un segundo y definitorio respaldo: las elecciones municipales propiamente dichas, no sólo en los distritos sino en todas las ciudades, que habríamos de ganar, concluyentemente. En Lima presentamos la candidatura del Dr. Bedoya, que adquiriría una importante significación política, aún en plena vigencia. La victoria en todo el país tuvo un hondo significado porque, en el Congreso, aliadas las fuerzas apristas con las del general Odría consiguieron una mayoría que dificultó nuestra tarea gubernativa. Para muestra basta un botón: a los pocos días del consagratorio triunfo municipal, esa mayoría parlamentaria derribaba a mi primer Gabinete, presidido por un eminente hombre de ciencia y respetado estadista, el Dr. Oscar Trelles. Más tarde, abusando del recurso de la censura, cayeron ocho ministros que gozaban de reconocido prestigio en el país.

No es del caso inventariar, ahora, la vasta obra constructiva realizada. La hemos precisado en muchas publicaciones. Pero fue entonces que se llegó al acuerdo entre las naciones bolivarianas, para realizar el proyecto de la Carretera Marginal de la Selva, que dio forma al sugestivo Programa de Cooperación Popular y que incrementó, notablemente, la vialidad -incluyendo puertos y aeropuertos-, la irrigación y la electrificación. Se inició en ese período la construcción de la Central del Mantaro, que ha hecho posible la interconexión eléctrica en el país. Los planes habitacionales y educacionales merecieron la mayor atención y, en cuanto a la salud pública, basta citar la memorable visita del Dr. Sabin y la implantación, de extremo a extremo del país, de la vacunación contra la polio, que logramos erradicar. Tanto en ese como en mi segundo mandato, realizamos los mayores programas de vivienda popular que se hayan realizado en el Perú.

La ‘Guerra Fría’ no tardó en afectarnos. Antes de asumir el mando ya se habían producido los sucesos de Chaupimayo, con la captura de Hugo Blanco y la incursión y muerte en la frontera de Madre de Dios, del joven poeta Heraud que había estado en Cuba. Pero en 1965 se produjo un movimiento de guerrillas propiciado por el fidelismo, como parte evidente de un plan de origen soviético. Eran los tiempos de Kruschev y de Breznev, en la máxima pugna entre los superpoderes. El Perú fue víctima inocente de aquella competencia foránea. Afrontamos el problema con toda eficacia, derrotando concluyentemente al anacrónico y absurdo movimiento subversivo, gracias a la intervención de las Fuerzas Armadas y Policiales, sufriendo éstas varias lamentables pérdidas y cayendo víctimas entre la población civil, en lugares de la selva. Fracasadas en el Perú, las guerrillas aparecieron en Bolivia, durante el gobierno del general Barrientos. Las encabezó el propio Che Guevara, a quien esa aventura le costó la vida. Pocos se han preguntado por qué escogió ese país y no acudió, en cambio, a su propia tierra natal, Argentina, donde imperaba la dictadura militar que depuso al presidente constitucional Arturo Illia.

En 1966 se realizó en La Habana la Conferencia Tricontinental. Desvergonzadamente se aprobó allí, bajo las bendiciones de Breznev, la ‘exportación de la revolución’ indicando, como uno de sus destinos, el Perú. En mi mensaje al Congreso de ese año denuncié el hecho en la forma más enérgica. Muchos han olvidado esta intromisión subversiva originada en Moscú, vía Cuba. Años después aparecería la versión terrorista, vía Pekín.

Me tocó participar en la Conferencia de Jefes de Estado en Punta del Este, en 1967. Nuestro planteamiento allí, fue a favor de un enfoque de planificación continental, de interconexión de cuencas, de aprovechamiento de los recursos marinos, dentro de la tesis peruana de las 200 millas, planteada por el presidente Bustamante. Difundida esa actuación por televisión, dio lugar a un recibimiento impresionante en la Plaza de Armas de Lima. Sin embargo, algo más de un año después, ocurría el golpe militar del 3 de octubre de 1968.

El pretexto del petróleo

Todo golpe subversivo requiere de una bandera… o de un pretexto. El 3 de octubre de 1968, careciendo de ella, se le sustituyó por un embuste: la ‘pérdida’ de una supuesta ‘Página Once’, en el contrato celebrado por la Empresa Petrolera Fiscal y la International Petroleum Company.

Mediante dicho acuerdo, se solucionaba el viejo problema de La Brea y Pariñas, terminando una larga controversia que perjudicaba al Perú en el ámbito petrolero mundial y que limitaba su capacidad de acción. La IPC devolvió al país los yacimientos, más la superficie y los pozos, que superaban 3,000 unidades, estando en producción más de 1,300. Lograda la recuperación, sin gasto de ninguna clase, mi gobierno procedió a inscribir en Registros Públicos y en el Margesí de Bienes Nacionales, los citados bienes.

No se incluyó la vieja refinería por razones de peso: primero, como simple industria de superficie, nada tenía que hacer con la soberanía; segundo, era totalmente obsoleta desde el punto de vista técnico, pues la empresa, ante el peligro de una expropiación, se habla abstenido de modernizarla; tercero, la inmensa mayoría del personal con sus respectivos derechos, estaba vinculada a la refinación y comercialización. Obviamente, no convenía al gobierno asumir esas cargas La operación de los pozos, en cambio, sólo ocupaba un puñado de trabajadores en los puestos de control. Cuarto, mi gobierno había roto, previamente, el monopolio de la refinación al construir, en Lima, la gran Refinería de ‘La Pampilla’.

Para justificar el golpe, el gobierno de facto realizó la llamada ‘Toma de Talara’, oneroso gesto efectista que lo llevó a hacerse de la vieja refinería, lo que lo obligó a una gruesa inversión para modernizarla y a asumir pesadas obligaciones de la empresa, con respecto a su personal.

Descubrió tarde el gobierno, que gran parte de los servicios, como el transporte marítimo, eran suministrados por cada compañía ajena y hasta la propia sede central de la empresa, ocupaba un lugar alquilado.

Lejos de resolver el problema, la llamada ‘Toma’ creó un serio conflicto en el ámbito internacional, que se prolongó por varios años, la solución que nosotros auspiciamos, de no haber sido inconsultamente anulada, habría significado la armonía con la industria petrolera mundial, en 1968. Se habría aumentado, en libre competencia, la producción. El ‘boom’ petrolero de 1973, en que el precio del barril aumentó 20 veces, nos habría hecho beneficiarios y no víctimas de aquel acontecimiento, que ocurrió cuando ya no éramos exportadores sino importadores del oro negro. Tal fue, quizá, el mayor daño que el golpe causó a la República. Aún no se repone de él.

Acorralado el gobierno de facto, privado de crédito para su desarrollo, tuvo que afrontar la ingrata realidad. Después de haber asumido las obligaciones de la IPC, de haber permitido, desaprensivamente, que se llevara apreciables sumas del país, incurrió en condenable acto de entreguismo. Mediante el acuerdo Greene De la Flor, infantilmente camuflado, se hizo a la IPC un pago, bajo la mesa, por $ 23’157,875.07, el cheque lo extendió el Tesoro de los Estados Unidos, con cargo a recursos que, mediante el acuerdo citado, le confió el gobierno de entonces. A esa suma hay que agregar 17 millones por crudos impagos, más 5 por otros conceptos. Las obligaciones asumidas por el gobierno de facto, se estiman en millones de dólares. Los aparentes verdugos de la firma petrolera fueron, en realidad, sus benefactores. Fernando Schwalb, ex vicepresidente y Premier, ha escrito un concluyente libro sobre este tema.

El ‘Septenato’ o primera fase del gobierno militar

El viernes 28 de setiembre de 1968, en la que habría de ser la última sesión del Consejo de Ministros, aprobamos el decreto de convocatoria a las elecciones generales de 1969. El panorama se presentaba tenso; la candidatura aprista no podía ser otra que la de Haya de la Torre, quien entonces frisaba los 73 años y se encontraba en buenas condiciones de salud. No parecía tener rivales peligrosos; Acción Popular había lanzado la candidatura del vicepresidente Seoane pero, en el torbellino causado por la cuestión petrolera, distorsionada y magnificada por una propaganda intensa, que agradaba a los elementos de la extrema izquierda y, -caso increíble- tenía aceptación en algunos elementos de derecha que estaban lejos de sospechar que serían víctimas del régimen legal que anhelaban crear, dio lugar a desavenencias internas en el partido. Ello evidentemente contribuyó a debilitarlo en esos momentos difíciles. Los elementos antiapristas vieron con entusiasmo la ruptura del orden constitucional. Habrían de pagar muy caro tan tremendo error.

Se habló de un pronunciamiento ‘institucional’, esto no era exacto. Si bien lo encabezó el Comandante General del Ejército, no contó con apoyo de la Marina ni de la Fuerza Aérea, en la cual sólo algún acto aislado servirla para marcar, precisamente, la unidad institucional. Había un clima de tensión, es verdad, mas yo desoí las voces que me aconsejaban constituirme en otro lugar, porque mi sitio, por mandato popular, estaba en el Palacio de Gobierno. No es el caso repetir aquí los incidentes de aquellas noches, que están detalladamente descritos en el libro ‘Conversaciones con Belaunde’, de Enrique Chirinos Soto. Basta anotar que el Comandante General de la Marina, vicealmirante Mario Castro de Mendoza, rehusó participar en el movimiento y asumir la cartera de Marina que se le ofrecía. Asimismo, el teniente general FAP José Galliardi, ministro de Aeronáutica, resistió el golpe en unión de sus colegas del gabinete Mujica, reunido en la sede de la Cancillería, que poco después fue allanada, deteniéndose a sus miembros.

Fui conducido al amanecer, con una caravana de vehículos blindados, hasta el aeropuerto, donde me esperaba -no un avión de la FAP- sino uno de la empresa privada APSA, con pilotos extranjeros, a quienes advertí, con firmeza, la gravedad de la responsabilidad en que estaban incurriendo. Frustrado mi intento de regresar al Perú, en momentos en que en Argentina gobernaba un general adicto a Velasco, viajé directamente a Nueva York. He relatado ya, en detalle, mis experiencias de un largo destierro.

El gobierno de facto se inició, como es usual en toda infracción constitucional, con un llamado ‘Estatuto’ que asignaba a la cúpula militar de entonces todas las prerrogativas. Siempre lo consideré una afrenta al país y el destino me reservó la satisfacción de destruirlo, al poner mi firma bajo la frase “mando se publique y cumpla’’, en la Constitución del 79. Me complace señalar que, en mis 10 años al frente del gobierno, mis actos siempre se ciñeron a los preceptos de la Carta Magna, sea de 1933, en el primer caso, o de 1979, en el segundo.

Ante la oposición de Acción Popular y el desencanto del Apra, que esperaba elegir a su jefe, el gobierno, en acto que resultaría funesto para el país, se entregó a ideólogos de extrema izquierda que, sin ver más allá de sus narices, ni siquiera pensaron en el colapso del marxismo-leninismo que, irremediablemente, habría de ocurrir. Eso dio lugar a una política de fuerte intervención estatal, proliferando las empresas públicas. Destruidos por lo menos, en la primera parte, los canales de un crédito saludable, se les sustituyó por el crédito de proveedores y por préstamos del mundo comunista, cuyos términos, fuera de un régimen de competitividad, eran difícilmente controlables. La deuda externa pudo definirse, en léxico bancario, como ‘una cartera pesada’. La agresividad, en materia petrolera le costó al país enormes sacrificios, cuando el precio de ese producto aumentó 20 veces y nosotros, que habíamos sido exportadores, nos convertimos en ese momento crítico, en importadores. Se llegó al extremo de racionar la gasolina, restringiendo la circulación de todos los vehículos que debían alternarse de un día a otro, para disminuir la ruinosa demanda de combustible.

Proliferó la burocracia, a medida que se hinchaba, en forma mal sana, la mastodónica organización estatal. El nobilísimo Programa de Cooperación Popular fue sustituido por una institución de adoctrinamiento político, llamada SINAMOS. Pronto se hizo ostensible el repudio público hasta que, un 5 de febrero de 1975, el pueblo saqueó e incendió su sede central en Lima, en una cruenta jornada de triste recuerdo.

En el orden internacional proliferaban los viajes a Cuba y hasta el propio dictador, Fidel Castro, hizo una escala en Lima, a su regreso de Santiago a La Habana, marcada por una jovial fraternidad con el general Velasco y sus inmediatos colaboradores. La página más dramática de aquel gobierno fue la que he relatado sobre el vergonzoso acuerdo con respecto a la IPC, compensada, por debajo de la mesa, en un acto que hizo las delicias del Wall Street Journal y del Washington Post, amén de centenares de órganos de difusión mundial.

Para dar una idea de los métodos que se empleaban en aquellos tiempos referiré que, con motivo del fallecimiento de mi madre, me constituí en el Perú para reunirme, brevemente, con mi atribulado padre y mi familia. El gobierno de facto escogió para deportarme, nada menos que el día de Navidad en que, generalmente, hasta a los delincuentes comunes se les permite reunirse con los suyos. En el exterior se hacían gestiones para cruzar cualquier expectativa que se me presentara. El agasajo que me brindó un gobernante extranjero dio lugar, como me lo refirió él mismo, a una tensión con su país. Más tarde, cuando se confiscó a los órganos de difusión, pudo advertirse que el fin se aproximaba.

La Reforma Agraria tomó tintes revanchistas, lanzando a unos peruanos contra otros. Decayó la producción en haciendas que antes compitieron con los fundos azucareros más eficientes del mundo. Esta política surgió a raíz de los sucesos de Huanta, en 1969, en que una huelga estudiantil, en protesta por una reducción en la gratuidad de la enseñanza, se extendió a Ayacucho y Huancayo, dando lugar a una fuerte represión Fue el caldo de cultivo para el llamado Sendero Luminoso’. El propio Abimael Guzmán fue traído preso a Lima, poniéndosele en libertad, meses después, gracias a las gestiones de influyentes padrinos.

En estas circunstancias, las Fuerzas Armadas, actuando esta vez en forma institucional, derrocaron al general Velasco, con el Pronunciamiento de Tacna, asumiendo el mando el general Francisco Morales Bermúdez.

El pronunciamiento de Tacna y la ‘Segunda Fase’

Un año antes del Pronunciamiento del general Morales Bermúdez, en Tacna, se había producido un hecho de gravísimas repercusiones internas y externas. Fue, en realidad, un escándalo internacional. Toda dictadura recurre, tarde o temprano, a la mordaza. El primer intento lo realizó el gobierno de Velasco, en 1969, en agravio del diario ‘Expreso’, de Manuel Ulloa que, como ex ministro de mi último gabinete, era constantemente hostilizado. Mas, con alguna prudencia, la dictadura dejó una cierta libertad de acción a los otros órganos. En 1974, en ocasión de la Fiesta Nacional, descaradamente el régimen de facto se quitó la careta; ocupó militarmente las sedes de los órganos de difusión que confiscó, sin compensación, con el pretexto de que debían de estar en manos de organizaciones representativas de organismos gremiales. Se produjo una enérgica protesta, en la cual desempeñaron papel destacado los dirigentes de Acción Popular. Muy pronto cayeron todos presos al Cuartel del Potao y, entre ellos, el propio Secretario General interino, Ing. Ricardo Monteagudo (el titular, José M. de la Jara, se encontraba en el exilio). Como el gobernante de entonces se había permitido declarar a la prensa extranjera, que yo vivía en los Estados Unidos por mi propia voluntad, adquirí pasaje para constituirme en el Perú. Mas, la línea Braniff pronto advirtió que en ‘la lista negra’ entregada por el gobierno, con los nombres de quienes no podían viajar al país, figuraba, en primer término, el mío. Dirigí, entonces, un cable, que conservo, al presidente del Comando Conjunto, manifestándole que estaba dispuesto a viajar para entregarme como jefe de Acción Popular, a cambio de nuestros dirigentes detenidos. Como no recibí respuesta, me constituí en Guayaquil, trasladándome a la frontera. Cuando intenté cruzar el puente de Aguas Verdes, los policías de investigaciones me manifestaron que estaba prohibido mi ingreso y que toda la frontera estaba resguardada para evitarlo. Regresé a Guayaquil, donde el gobierno de facto, presidido por el general Rodríguez Lara, en evidente inteligencia con su colega de Lima, Ordenó mi inmediata salida de ese país. Lejos de enfurecerme el incidente me hizo gracia y estuve tentado de parafrasear la canción: Un destierro más “¡Qué importa!”.

Los desmanes que he descrito, hablan colmado la medida. El Pronunciamiento del general Morales Bermúdez era institucional: lo apoyaban todas las Instituciones Armadas.

Si bien el presidente de la segunda fase había colaborado, en la primera, no participó en su gestación. Había sido mi ministro de Hacienda, por breves meses, experiencia ampliada posteriormente en distintas circunstancias.

Hombre de temperamento ecuánime y firme, pudo capear serenamente la transición entre una fase arbitraria y otra que habría de buscar el retomo a la vida institucional.

Es durante ese gobierno que se logró terminar el oleoducto del norte, lo que permite salir de la crítica situación energética a la que se había llevado al Perú. Desgraciadamente, ello ocurre ocho años después del golpe del 68.

En el ámbito internacional, la muerte de Franco lleva al trono al Rey Juan Carlos, que habría de conducir a España a una transformación sin sobresaltos. En la Argentina, Isabel Perón es derrocada por el general Videla, que inicia una drástica persecución contra los montoneros, cuyos excesos eran también reflejo de la Guerra Fría. Es en esa época que mueren dos personalidades notables: una que analiza la historia, Arnold Toynbee, y otro que la hace, Mao Tse- tung. El primero, exalta al Antiguo Perú, que se impone al reto geográfico; el segundo, inspira a ideólogos agitadores que habrían de sembrar la discordia en el país. Incurren en tremenda equivocación: la leyenda de Mao se basa en su defensa contra el invasor extranjero. Sus seguidores, carentes de esos laureles, son simples repetidores de un pensamiento que no llegan a entender y que, ciertamente, para nada tuvo en cuenta la realidad andina.

El gobierno de Morales Bermúdez tuvo que enfrentar una difícil situación interna, especialmente en el orden laboral. El paro total más exitoso, realizado en el país, ocurrió en ese período y constituyó una elocuente advertencia. Llegó un momento en que eran frecuentes las actitudes hostiles, con la gente uniformada. Con buen criterio, el gobierno convocó a la Asamblea Constituyente que habría de reunirse entre 1978 y 1979.

Fue un acto de evidente rectificación histórica, Acción Popular no presentó candidaturas, mas no impugnó la Asamblea, contestando, por escrito, las consultas que se le hicieron. Fundamentalmente, éramos partidarios de modificar, más no de sustituir la Constitución de 1933. Entre las reformas que me tocó sugerir, no estaba, por cierto, la eliminación de la pena de muerte por delito de homicidio calificado.

Al regresar del destierro, tuve la satisfacción de ser acogido con tina elocuente manifestación en el aeropuerto, recorriendo después, todo el país en actos que eran claro presagio de la generosa y edificante victoria, que nos habría de dar la generosidad del pueblo peruano.

Al terminar el régimen militar que, en sus dos fases, duró 12 años, la deuda externa había aumentado 12 veces, en relación a la que dejamos en 1968, que no llegaba a 800 millones de dólares, la inflación era ya alarmante, con una tasa anual del 70% y, lo que es más grave, las empresas públicas que, en nuestro primer gobierno, no llegaban a 40, sobrepasaban 200. Empero, no llegamos al gobierno con actitud revanchista o quejumbrosa: asumimos el reto.

La mordaza arrancada, la libertad restaurada

Las elecciones de 1980 fueron muy reñidas. Se disputaban la Presidencia de la República nada menos que 15 candidatos. Resulté triunfante, en primera vuelta, con el 45.37% de la votación. En segundo lugar estuvo Armando Villanueva con 27.40% y el tercero, Luis Bedoya Reyes, con el 9.27%. Los doce movimientos restantes, en su mayoría distintas facciones de la izquierda marxista, tuvieron entre 0.21 a 3.90%. Sumando las facciones anotadas, puede estimarse el electorado de la extrema izquierda, en ese momento, en 14.57%. Obtuvimos mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y, relativa, en el Senado, donde ganamos 26, de 60 curules. Hicimos un amplio llamado a la unidad nacional, recibiendo acogida en el Partido Popular Cristiano que, al sumar sus fuerzas a las nuestras, nos permitió alcanzar mayoría absoluta en el Senado. En este segundo periodo, a diferencia del anterior, no ocurrieron las balas que tuvimos que soportar en nuestros gabinetes, durante nuestra primera experiencia gubernativa. Nuestro primer esfuerzo fue afrontar una situación económica crítica, que nos imponía asumir un servicio de amortización e intereses que, cada año, habría de llevarse recursos y divisas, correspondientes a la mitad de nuestras exportaciones. El gabinete presidido por Manuel Ulloa tuvo que hacer un reajuste, pues se advertía un notable retardo en la adecuación de los costos a la realidad. La inflación ya llegaba al 70% anual y era necesario estimular las fuentes del crédito internacional para el desarrollo.

Nuestro propósito fundamental, frente a la explosión demográfica, era aumentar el abastecimiento. Ello significaba extender la frontera agrícola, aumentar la generación de energía, modernizar y extender la vialidad. Pero también, en el orden cultural, era preciso iniciar lo que llamamos ‘El quinquenio de la educación’. Y, en el sanitario, terminar ambiciosas construcciones hospitalarias inconclusas, y difundir las postas médicas y sanitarias, así como la atención primaria de la salud. Uno de los programas más notables fue el de Deshidratación Oral, que salvó la vida de millares de niños.

La rutina gubernativa, como en el primer gobierno, era de trabajo tenaz y metódico. Se logró implantar una puntualidad que en el gobierno comienza por casa, es decir, en el Despacho Presidencial.

Nuestras relaciones con los organismos mundiales de crédito para el desarrollo, fueron muy satisfactorias, aunque no exentas de inevitables tensiones, especialmente con el Fondo Monetario Internacional. Mantuve, en todo momento, un contacto cordial con sus dirigentes. Cuando estuve en Washington, en 1984, me visitaron, en nuestra embajada, los presidentes del BID y del Banco Mundial, y el máximo dirigente del Fondo, señor de La Rosiere. Por el monto de la deuda externa, en algunos casos onerosa y, en otros, improductiva, fue muy difícil la tarea de renegociación, llevada a cabo cada año, en el Club de París, más nunca asumimos la absurda posición de que no se trataba de ‘deuda nuestra’. Se trataba de obligaciones del país. Con respecto a la deuda con la Unión Soviética, en su mayor parte por adquisiciones militares, llegamos a acuerdos para el pago en especie, que no entrañaba sacrificio cambiario y que estimulaba la industria nacional.

Según el Banco Central de Reserva, los desembolsos recibidos del exterior, en el quinquenio 1980-85, fueron del orden de 7,130 millones de dólares: más los pagos que nosotros hicimos, en ese período, por concepto de amortización e intereses, ascendieron a 5,700 millones, lo que dio un saldo a nuestro favor, de 1,430. Estas cifras demuestran que no fuimos nosotros los que endeudamos exageradamente al país. Realizamos grandes obras, siempre directa o indirectamente rentables. Sólo en el campo de la electricidad invertimos 2,000 millones de dólares, cambiando débiles monedas por robustos kilovatios.

Sumando los dos períodos gubernativos, conectamos el 62% de la energía eléctrica instalada en el país, en un proceso centenario. Realizamos la mitad de las grandes obras hidráulicas, a saber Tinajones, la mayor parte de Gallito Ciego, Pañe, Aguada Blanca y Condoroma. La colonización vial extendió, notablemente, la frontera agrícola. Los 1,500 km. de carretera marginal y sus ramales viales y fluviales, dan acceso a un área que, potencialmente, duplica la extensión cultivada en el Perú. No falta- ron, por cierto, factores adversos. Por un lado, los embates de la naturaleza con los desastres climáticos de 1983, y los de la crueldad e intolerancia del terrorismo, de incuestionable origen foráneo.

Los daños causados por las inundaciones, fueron estimados por el INP en 950 millones de dólares como pérdida de capital. Sufrieron las regiones de la Costa Norte, por torrenciales lluvias, y la del Altiplano, por severa sequía. Creo que la forma como enfrentamos esos desastres, es uno de los mayores logros de mi segunda administración. Se hizo una emisión de bonos de reconstrucción, de suscripción obligatoria, a partir de un cierto nivel de haberes, que la ciudadanía aceptó sin una queja, con ejemplar espíritu cívico. Ello nos permitió reconstruir la red vial, rehacer la irrigación del Bajo Piura, y reparar la Toma de Los Ejidos que, con tanto esfuerzo, habíamos iniciado. En Puno se iniciaron obras de irrigación, se extendió la nueva vialidad hasta Yunguyo, y pudimos dotar a Juliaca de un campo de aterrizaje asfaltado que, por la altitud en que se encuentra, es el aeropuerto comercial más largo del mundo. Desde que lo pusimos en servicio, ha significado un notable espaldarazo a la región del Altiplano.

Pero, no todos los problemas son de fácil solución. Así como en nuestro primer gobierno logramos erradicar a las guerrillas, en nuestro segundo, tuvimos que enfrentar una nueva consecuencia de la Guerra Fría: el movimiento terrorista. Su origen se ubica en Huanta, en 1969, cuando yo me encontraba en el destierro.

Los desórdenes ocurridos allí y extendidos a Ayacucho y Huancayo, que dieron lugar a la breve prisión de Abimael Guzmán, crearon gran inquietud en la Junta Militar. El resultado fue la radicalización de la Reforma Agraria en términos demagógicos y agresivos, que dieron lugar a un colapso agrícola que todavía estamos sufriendo. Los acontecimientos no pueden ser más sospechosos: el terrorismo ataca a la oficina de Registro Electoral en el distrito de Chuschi, provincia de Cangalla la víspera de los comicios. La partida oficial de nacimiento antecede a la inauguración de mi segundo gobierno, que ocurriría el 28 de julio siguiente.

En 1982, se produce una fuga masiva en la cárcel ce Ayacucho, en la que participan agitadores y narcotraficantes. Sin duda, se mantienen unidos en la clandestinidad y surge de allí una nueva fuente de financiación: la coca. Este es un hecho fatal porque la Guerra Fría entra a su fase final, que habría de concluir al fin de mi gobierno. Privado el terrorismo de recursos externos, tanto en dinero como en armas y pertrechos, encuentra una manera de asociar el crimen con el vicio. Ha terminado la Guerra Fría, pero no se ha erradicado, aún, la mala hierba de la criminal delincuencia.

Una vez más, la historia condena a los que se han equivocado: los importadores de ideologías foráneas. Su falta de imaginación los alejó de nuestras propias y fecundas fuentes y los llevo, primero, al calco de teorías inspiradas por otros medios, a la prédica de la lucha de clases en la región creadora de la Ley de Hermandad y las prácticas de violencia y genocidio que ahogaron a Camboya en un mar de sangre.

En el orden internacional, honra al Perú la elección de Javier Pérez de Cuéllar, como Secretario General de las Naciones Unidas. Aquel triunfo reafirma la prestancia del país, puesta en evidencia en actos visionarios del siglo pasado, en logros más recientes, como la Presidencia de la Asamblea de las Naciones Unidas, por Víctor Andrés Belaunde, en sus años iniciales, y de la Corte Internacional de La Haya, por Bustamante y Rivero, en mi primer gobierno.

Más no faltan las pruebas imprevistas. Un desplazamiento militar ecuatoriano hacia el río Comaina creó, para nosotros, un incidente, ingrato como inesperado. Afortunadamente, nuestra rápida reacción y la eficaz intervención de las Fuerzas Armadas pusieron término a tan anacrónica actitud, no sin antes formular, por medio de nuestro Canciller, Arias Stella, la correspondiente advertencia. Afortunadamente, lo que pudo ser un conflicto; no pasó de un incidente, oportunamente superado.

Nos tocó en el conflicto de las Malvinas, de 1982, desempeñar una labor decidida en pro de la paz. Infortunadamente, no logró evitarse el choque, que en nada ha contribuido a la solución permanente de ese problema. Es con la mayor gratitud que recuerdo la reacción argentina, ante nuestra búsqueda de la armonía, entre dos naciones, cuya amistad interesa al mundo.

Al terminar mi segundo periodo, afrontados los daños causados por la Corriente del Niño, los indicadores mostraban la recuperación de nuestra economía.

Alan García, Presidente

El proceso electoral de 1985 se presentó muy favorable al Partido Aprista. Su joven candidato. Alan García Pérez, con brillantes condiciones oratorias y reconocido dinamismo, no sólo despertaba expectativas entre sus partidarios sino aceptación en ciertos sectores conservadores. Su principal competidora habría de ser una conjunción de fuerzas de izquierda que unidas, bajo la hábil dirección del Dr. Alfonso Barrantes, habían incrementado su electorado. El alcalde de Lima, con serenidad y tacto, había logrado elevar el porcentaje de la llamada Izquierda Unida. Las fuerzas que habían actuado bajo mi gobierno -Acción Popular y el PPC-, infortunadamente, no se pusieron de acuerdo para presentarse juntas a los comicios. Se hizo evidente que separadas, las candidaturas de los Drs. Alva y Bedoya no triunfarían en esas circunstancias. Los resultados lo confirmaron Alan García obtuvo el 45 74% de los votos y su más próximo competidor, Alfonso Barrantes, el 21.26%. En los comicios de 1980, los grupos de izquierda, sumados, apenas sobrepasaban el 14%.

Una actitud un tanto intransigente frente al reto de la deuda externa, creó una situación tensa, que habría de marcar ese período. García declaró que no emplearía más del 10% del monto de las exportaciones en el pago del servicio de amortización e intereses. No había relación entre ese porcentaje y el monto de la deuda.

Sin embargo, los primeros años hubo respaldo al gobierno, proveniente de distintos sectores, las organizaciones empresariales le brindaron evidente apoyo.

En 1987, cuando se realizaba en Lima una reunión de las naciones tercermundistas, en la que García se preparaba a participar intensamente, un hecho inesperado frustró ese propósito. El recientemente fallecido Willy Brandt, en gesto casi paternal, se esforzó en salvar el vapuleado certamen.

Antes motines ocurridos en los penales de El Frontón y Castro Castro, el gobierno con evidente ofuscación y apresuramiento, buscó una solución inmediata que restableciera el clima de tranquilidad durante aquel evento internacional de su predilección. Lamentablemente, las drásticas medidas adoptadas para debelar aquellos motines, resultaron trágicas. En el penal de El Frontón, ante la obstinada rebeldía de los presos, se bombardeó el pabellón donde estaban recluidos. En el de Castro Castro, con mayor irresponsabilidad, cayeron los insurrectos cuando ya se habían rendido. Unas 300 víctimas constituyen el saldo de aquella trágica jornada. La Guerra Fría, que en esos momentos llegaba a su término con la implantación de la perestroika y los encuentros cordiales de Reagan y Gorbachov, mostraba en este lejano y sacrificado país estertores, trágicos. Los detenidos, a lo largo de varios años, se habían organizado en los penales y mantenían una actitud casi siempre agresiva.

El divorcio del gobierno con el mundo financiero internacional, especialmente con organismos como el Fondo Monetario y el Banco Mundial, hizo muy difícil su tarea. Las pocas obras que se impulsaron, como la irrigación Chao y Virú (Chavimochic), tuvieron que hacerse con financiaciones privadas, sin la ayuda de las agencias internacionales. Felizmente, la represa de Gallito Ciego pudo terminarse con su adecuada financiación inicial, faltando sólo las tareas finales. Algo similar ocurrió con la central de Carhuaquero, a la que sólo faltaban los últimos toques.

A mitad de su gobierno, García asumió una actitud drástica en un intento de nacionalizar lo que quedaba de la banca privada. La medida cayó de sorpresa e interrumpió, bruscamente, las buenas relaciones del gobierno con los sectores financieros nacionales.

Hubo un largo debate en las Cámaras en que se trató de encontrar algún camino racional de solución al impase creado. Hubo intervenciones razonadas y cuerdas y también obstinadas, cuando se trataba de algunos agresivos voceros del gobierno. Yo mismo propuse una fórmula que, sin arrinconar al gobierno en una posición embarazosa, permitiera una salida legal conveniente, orientada a la modernización y concordancia de la frondosa legislación bancaria.

La protesta se extendió hasta las plazas públicas. Mario Vargas Liosa lideró la mayor concentración, perfilándose su próxima candidatura presidencial. El problema se empantanó, no sin dañar gravemente al régimen del presidente García. Por lo demás, su enfrentamiento con el Fondo Monetario Internacional fue cada vez más tenso. El Perú entró al proceso hiperinflacionario más severo de su historia.

Fuera de los infortunados sucesos de los penales, el gobierno se desenvolvió dentro de prácticas democráticas. La libertad de expresión fue respetada y el proceso electoral se llevó adelante, normalmente.

Reinaba en el país una voluntad de cambio. Se hacía evidente que la candidatura aprista de Alva Castro, no sería una carta de triunfo. Se advertía una tendencia generalizada para la búsqueda de la unidad democrática, perfilándose la figura de Vargas Llosa que, fuera de su brillante trayectoria literaria, se había destacado, recientemente, en la controversia bancaria.

Correspondía papel importante a Acción Popular y al PPC que, al renunciar a justas expectativas presidenciales, habrían de volcar su apoyo a esa candidatura. Para acentuar la extensión de su respaldo, los elementos independientes adictos se organizaron en el Movimiento Libertad. Todo parecía anunciar una victoria holgada. Sólo se logró un triunfo ajustado, en primera vuelta, correspondiendo a Vargas Llosa el 27% y a Fujimori –un candidato de sorpresa– el 24%. Entre ellos era evidente que el primero no buscaría acercamiento con el gobierno saliente; lo efectuó el segundo, vinculado al presidente Alan García, obteniendo el franco respaldo aprista y de los elementos de izquierda, acreditado por misiones en todo el país, cumplidas por destacados emisarios.

El 28 de julio de 1990 asumía el mando el Ing. Alberto Fujimori Fujimori, candidato de ‘Cambio 90’, en la primera vuelta, reforzado, en la segunda, por el definitorio apoyo del gobierno saliente.

Juego de azar... en las ánforas

El ingeniero Alberto Fujimori, ex rector de la Universidad Agraria, con una formación académica sólida, decidió incursionar en política. Era un primerizo en ese campo. Tomó todas sus seguridades. Como los hípicos prácticos se apuntó a ganador...y placé. Se amparó en un precepto absurdo que permite postular, al mismo tiempo, a una senaduría y a la presidencia de la república. Es un precepto irreverente, aunque válido. Quien aspira a la jefatura del Estaco no debe buscar “premio de consuelo...”. Sin embargo, hay que reconocer que, estratégicamente, la jugada le dio frutos.

Esa victoria inesperada, en segunda vuelta, ha dado lugar a una campaña orquestada contra los partidos. Se habla, despectivamente, de la ‘partidocracia’ que, a la postre, disueltas las Cámaras, nombrado a dedo el Poder Judicial, ha sido sustituida por la ‘factocracia’, es decir por el gobierno sin doctrina y sin rumbo, un nuevo juego de azar. Se tira por la borda la Constitución del Estado y se convoca a una asamblea que, mortalmente invalidada, tendrá la misión de aprobar una carta, a medida y gusto del gobernante, con habilidad de sastre...

La estrategia del gobierno, a falta de obras públicas, ha sido la de criticar a los “gobiernos anteriores”. Más, han pasado más de dos años y debería responder, más bien, por sus propias omisiones. Hasta el 5 de abril, en que se rebeló contra la Constitución, era reconocido por todos como régimen legal. Inclusive el empeño por la reinserción al mundo financiero y crediticio así como el esfuerzo, abnegadamente sobrellevado por el pueblo, para reducir la inflación, tuvo significativo respaldo. Sin embargo, el que no pudo hacer partido con el llamado ‘Cambio 90’ se las ingenió para agregar otro nombre ‘Nueva Mayoría’, para presentarse a unos comicios marcados por el ausentismo de Acción Popular, el Apra, Libertad y otros movimientos.

Ante el rechazo internacional en un mundo que ha tomado decididamente el camino de la democracia, en un proceso final de las últimas dictaduras que, con ésta, sólo son tres en el hemisferio, el Perú, país rector en nuestro ámbito internacional, ha sido llevado al banquillo de los acusados en la OEA. Hemos descendido hasta allí desde la Secretaria General de las Naciones Unidas, desempeñada por un eminente diplomático peruano durante diez años consecutivos. Es el alto precio que estamos pagando por los desmanes del 5 de abril.

Estalla el terrorismo urbano

Si bien desde algún tiempo el teatro de operaciones del terrorismo, estaba sobrepasando los límites rurales de su ofensiva inicial en Ayacucho, Huancavelica y Apurimac, a partir del golpe de abril, apareció en Lima, con caracteres alarmantes. El ataque al centro comercial de San Isidro, cuyas heridas están aún visibles, causó inmensa y millonaria destrucción. La sede de PetroPerú da una idea de la magnitud de los daños. La destrucción del Canal 2 de televisión, que costó la vida a esforzados periodistas, extendió sus daños a todo un barrio. El hospital del Seguro Social, a 500 metros de distancia, perdió la tercera parte de sus ventanas en aquella noche trágica. Otros atentados dañaron Petrogas y el Museo de la Nación y, en el ataque a la sede de ILD, ni siquiera se respetó al santuario nacional del Reducto de Miraflores. Pero fue en ese distrito donde la tragedia destruyó edificios enteros y causó numerosas víctimas, sacrificadas en la intimidad y la santidad del hogar... La captura de los responsables es un éxito reconocido por todos. Sin embargo no exime al gobierno del cumplimiento de su principal trabajo que es, precisamente: "dar trabajo". El país padece, efectivamente, la más seria recesión, con energía severamente racionada y el mayor desempleo de su historia.

A manera de síntesis y pronóstico

En el orden internacional ejercen profunda influencia las personalidades de Roosevelt, Churchill y De Gaulle. La de Stalin, que destaca durante la Guerra, se derrumba al conocerse las arbitrariedades y excesos de su gobierno. Churchill, gran comunicador, muestra magistralmente cómo una actitud resuelta y firme puede levantar el ánimo de un pueblo en trance de derrota. De Gaulle encama, en modalidad distinta, la paciente y tenaz resistencia, finalmente compensada con el triunfo. Pero no puede negarse que no se habría conseguido la victoria sin la intervención de Estados Unidos y el vigoroso liderazgo de Franklin D. Roosevelt. Protegida por la distancia, esa gran nación pudo constituirse, sin riesgo, en el arsenal de la democracia que hizo posible el triunfo. Más tarde, la juvenil figura de John Kennedy despierta simpatía en el hemisferio y su propuesta sobre la ‘Alianza para el Progreso’, es bien recibida. Balas asesinas detienen ese esfuerzo.

Recientemente, el liderazgo conservador de Margaret Thatcher despierta universal admiración. Mas, en lo que atañe a Latinoamérica, la ‘Dama de Hierro’ se excede en la bélica reacción ante el conflicto de las Malvinas. Prefiere el impacto de un éxito militar, que daría inmediatos frutos electorales, a la paciente y pacífica tarea de la negociación diplomática.

Volviendo atrás, destaca la figura de Mao Tse-tung que, infortunadamente, tiene inconsultos seguidores. Olvidan que su leyenda se basa en la defensa de su pueblo, frente a la invasión japonesa, mucho más que en su prédica ideológica. En algunos casos, se desvían por el camino de la violencia. La violencia, que se explica en la guerra, es inadmisible en la paz.

Pero, estos 50 años se caracterizan por su arrollador adelanto tecnológico, que da lugar a la conquista del espacio. Werner von Braun, inventor de los cohetes dirigidos, es su gran pionero. Inconforme con el nazismo, se aparta de Alemania y se radica en Estados Unidos, como lo hace el propio Einstein. Alexander Fleming desarrolla los antibióticos iniciando una transformación de la Medicina. Los soviéticos logran poner a Gagarin en el espacio, pero la victoria espacial corresponde a los Estados Unidos: Neil Armstrong es el primer hombre en pisar la Luna. Separadas por 500 años, están la conquista espacial y el descubrimiento de América. La diferencia es que, en éste, la acción del hombre es determinante: el aspecto tecnológico no es innovador, las carabelas son sencillos navíos bien conocidos. En cambio, en aquella conquista del espacio, la obra se debe a la comunidad científica, más que hazaña individual –sin restar méritos a los astronautas– es obra colectiva.

Al terminar el siglo, vemos menos misterio en los astros, pero no los conocemos plenamente como ocurría con los europeos del siglo XV, con respecto a los secretos de nuestro hemisferio.

Pero tan importante por lo que crea, este siglo se caracteriza por lo que elimina. Primero viene el colapso del totalitario nazi-fascismo, gobiernos basados en la arbitrariedad y la fuerza, hábiles manipuladores de la propaganda, llevan a sus países a la ruina. Después de atemorizar al mundo, desde un pedestal imaginario, caen al abismo. Se extirpa del mundo aquella amenaza.

Por otro lado, el colapso del marxismo-leninismo, con sus violentas derivaciones, llega a su fin en la propia Plaza Roja del Kremlin. Surge la figura de Mijail Gorbachov que tiene el coraje de enrumbar a sus pueblos hacia difíciles, pero necesarias rectificaciones. El comunismo ha fracasado. Los pueblos que se entregaron a él, están lejos de disfrutar el holgado nivel de vida de las naciones europeas. Los satélites que tienen la ingrata tarea de “exportar la revolución” entran en decadencia o tienen contados sus días. Tal es el caso de Fidel Castro, que convirtió a su isla en cabecera de playa para difundir la discordia en el hemisferio.

El fracaso del marxismo-leninismo deja sin piso a sus seguidores latinoamericanos que, de la noche a la mañana, pierden su sustento ideológico. Es el precio que pagan por haber buscado liderazgo intelectual foráneo.

La China, inmensa en territorio, en población y en experiencia, desaparecida la figura de Mao y erradicado el peligro extranjero, evoluciona con serenidad y firmeza por caminos más seguros y promisorios. Se abre una nueva página en la historia de la humanidad.

Y, al Perú, ¿qué le enseña este medio siglo? Fundamentalmente, que las influencias universales son inevitables y, en muchos casos, benéficas. Mas, cuando el país olvida sus propias raíces, el invalorable legado de su propia cultura, cuando busca fuentes ideológicas foráneas, alejándose o ignorando las suyas, pierde su admirable originalidad, desaprovecha su facultad creadora.

Tenemos que ser abiertos a las innovaciones científicas y técnicas que eleven el nivel de nuestra calidad de vida, pero cautos ante la penetración ideológica que signifique destrucción, miseria y muerte, en un suelo que sólo quiere ser santuario de paz y armonía.

La era espacial vence el aislamiento, que es el mayor desafío de la región andina. Va a acelerarse el desarrollo: vamos, al fin, a integramos. Dios quiera que sea en una democracia identificada con el medio Porque el Perú ha sido, es y debe seguir siendo, un país de recio carácter, de inconfundible personalidad creadora.

Publicado en la revista Oiga, el 9 de noviembre de 1992.

© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a EDITORIAL PERIODISTICA OIGA S.A, 1992.

Fernando Belaunde "Ahora comprendo que mi tarea ya se ha cumplido"

LA VOZ DEL PATRIARCA

PRESENCIA Y RECUERDO

Fernando Belaunde:

"Ahora comprendo que mi tarea ya se ha cumplido"

El arquitecto Fernando Belaunde Terry, dos veces presidente del Perú, hoy de 89 años, conversó con Cecilia Valenzuela rodeado por sus recuerdos, fotografías, mapas tantas veces revisados, libros y máquinas de escribir; rememoró algunas de sus anécdotas y habló de la falta que le hace Violeta y de su deseo de encontrarse ya con ella.

Entrevista Cecilia Valenzuela / agenciaperu.com

¿Usted desde cuándo conoce al presidente Toledo?

Vea usted, yo fui desterrado y al año siguiente lo encontré en la universidad de San Francisco.

¿Él se le acercó? Era un estudiante, muy joven.

Sí, era un muchacho joven. Me pidió una recomendación y yo hice una gestión que salió bien y él entró a la Universidad de California. Sé que hizo buenos estudios.

Entonces usted le recomendó y le dio una carta de presentación. ¿Fue la última vez que lo vio o mantuvo alguna relación con él?

Sí lo recomendé y de ahí lo volví a ver alguna que otra vez.

En las calles la gente comenta algo... es un rumor muy grande. Se dice que Toledo no llega a los dos años; que el gobierno se cae o que Toledo se tiene que ir.

Eso es peligroso, muy peligroso.

¿Realmente los rumores son tan peligrosos en la política?

Sí, y por eso estoy tan preocupado.

Tanto sus partidarios, como sus adversarios, concuerdan en que a pesar de que usted fue presidente dos veces, nunca robó. Este, entre otros méritos, probablemente sea el que le ha ganado el respeto del pueblo peruano. ¿Por qué cree que los políticos ahora están tan asociados a la corrupción?

Bueno, yo pienso que hay buenos y malos momentos. También creo que hay una causa general y que la causa peruana es buena. En política hay muchos ejemplos magníficos, no voy a hacer un resumen ahora, pero es lo natural. Claro que cuando vienen dictaduras todo se corrompe, las amistades vienen corrompidas, interesadas.

¿Usted diría que la corrupción en el Perú ha sido producto de la cantidad de dictaduras, de la frecuencia de movimientos dictatoriales que hemos sufrido?

Sí, fundamentalmente. Porque, mire usted, hemos tenido dictadores que, en el fondo, no incurrían en una corrupción directamente. Por ejemplo, Leguía era un hombre muy fino y que había viajado mucho. Le gustaba la cosa ostentosa.

¿Y el poder?

Y el poder. En otros casos, ha habido presidentes muy desordenados en sus costumbres y también, y muy frecuentemente, ha habido mucha ostentación.

ESCAPE DE EL FRONTÓN

Usted estuvo preso en algún momento de su vida política y huyó de la prisión. ¿Cómo fue eso?

Eso ocurrió hace mucho tiempo, seguramente usted no había nacido aún. Yo me sentí muy bien en El Frontón porque en realidad era una afrenta al pueblo, a pesar de que yo había sido candidato y con buena votación.

¿Quién lo mando al Frontón?

Era el gobierno de Prado. No sé quién estaría detrás de eso, pero fue un error. Entonces yo me sentí fortificado. Llegue a la Escuela Naval y me encontré con un lugar que no era adecuado para un preso político. Entonces el oficial de la Escuela Naval dio ordenes para acomodarme un poco mejor. Estaba indignado. Yo no sabía quién era. Luego supe que era Du Bois, quien después ha sido mi edecán y luego mi ministro. El estuvo indignado con este uso de un territorio académico de las Fuerzas Armadas. Me pasaron entonces a una gran falúa (embarcación destinada al uso de los jefes de marina), de esas que llevan una gran tripulación a los barcos y me dio su uniforme. Entonces me dije a mí mismo "esto me puede ser muy útil". A Du Bois no lo conocía pero desde ahí siempre lo vi con mucho agrado y mucha gratitud.

¿Y el uniforme era de su talla?

Yo no me fije en la talla, sino en el valor. El gesto fue lo bonito: estar en la escuela y tener un respaldo moral ahí en la institución, espontáneamente. Bueno, llegamos al penal a oscuras pues era cosa de medianoche y ahí me encontré con el director de prisiones, que después me aclaró que él no sabía nada. A él le habían dicho "vas a recibir un paquete en la Escuela Naval" y el paquete era yo. Desde entonces hemos sido muy amigos e incluso ha sido mi alcalde en Barranco. Con él, el doctor Lertora, hemos hablado mucho de este asunto.

¿Cuánto tiempo estuvo usted preso?

Estuve alrededor de doce días. Luego vino la cuestión de la fuga y yo me tiré al mar.

¿Usted se tiró al mar desde una embarcación?

No, desde el muelle en costa. La embarcación que me iba a recoger vino con un adelanto de una hora. La traía mi muy querido amigo Miguel Dammert, un hombre querido, pero muy alemán y a veces lo alemán lo hacia proceder en forma inconsulta. Por ejemplo me dijo: "¡Oye, no puede ser!". "Cómo no puede ser?, Ya estoy acá ¡tírame la escala para poder subir, estoy muerto de frío!" "No, ya hemos hablado en el partido y no es posible." El había llegado de la Argentina un día antes y ya estaba decidiendo todo y yo muerto de frío dentro del agua. Entonces estuve tentado a tirarlo al mar. Pero era un hombre muy simpático; nos peleamos, pero a los cinco minutos ya nos amistamos.

Pero pelearon por la tensión del momento, porque él estaba yendo a rescatarlo.

Sí, pero había ido una hora antes con el propósito de disuadirme.

¿Y por qué no quería que fugara?

Seguramente porque había gente que pensaba que era había mucho riesgo.

ADELANTE

En esos años usted estuvo apoyando al presidente Bustamante y Rivero.

Yo había sido diputado por el Frente Democrático Nacional.

¿El APRA formaba parte de ese Frente Democrático?

Sí. Luego hubo problemas y desavenencias de varios grupos. Eso determinó la caída del presidente Bustamante y Rivero.

En esa época el APRA estaba más hacia la izquierda. ¿Usted diría que en su juventud estuvo más cerca de la izquierda que de la derecha?

No, porque ya entonces pensaba que hay quienes quieren ir a la derecha o a la izquierda, pero yo siempre digo ¡adelante!, que está al centro. Es la verdad, yo siempre he creído que no hay que ir al extremo, sino a la acción

Luego han pasado muchas cosas en su vida política. Usted conoció el sabor de la traición la madrugada del 3 de octubre del año 68. ¿Qué detalles recuerda de esa madrugada?

Lo que recuerdo bien, pero no pensaba que el general Juan Velasco fuera a actuar. Entonces mi reacción fue pues muy dura.

A usted lo llevaron a la blindada.

Me llevaron, sí.

¿Usted enfrentó a los generales?

¡Naturalmente!

¿Qué les dijo?

Bueno, muchas cosas. Además mis discursos están publicados. Creyeron que me iban a amilanar con decir barbaridades y no. Ellos oyeron barbaridades.

LA VITALIDAD Y VIOLETA

Presidente está usted bordeando ya los 90 años ¿verdad?

Sí, estoy exactamente en los 89 años.

¿Qué guarda, qué conserva del niño travieso que los profesores del Liceo de París jalaban en conducta?

Yo fui muy feliz en la juventud. Fui un colegial un poco travieso, esencialmente travieso, en Francia.

¿Un poco?

Bueno regular. Pero cuando pasé a los Estados Unidos me convertí en un estudiante cien por cien dedicado al trabajo.

Pero era muy vital. ¿Siempre fue muy vital?

Sí, bastante

Hace poco ha tenido que enfrentar la muerte de su esposa, Violeta Correa. ¿Ella era el amor de su vida?

Así es. Claro, mi vida es larga. No puedo restringirla a cuarenta años, pero ella significó mucho para mí. Primera la coincidencia completa. Ella era una persona quince años menor que yo, pero se acostumbró muy bien. Era muy fácil entenderse con ella porque tenía mucho de esa viveza criolla y no entraba a cuestiones conflictivas, pero dejaba una cosa dicha. Yo siempre tuve la mayor armonía con ella.

Usted le puso un epitafio infinito. "Espérame" le dijo. Eso es algo realmente conmovedor.

En realidad son pocos meses. Son apenas cuatro meses desde que falleció pero yo me siento con el deseo ya de irme. Claro que comprendo que hay gente que me quiere, y mucho, tengo a mis hijos, a mis hermanos, en fin a toda la familia; pero yo ya terminé mi tarea en la vida. Pero si me dan una yapa de vida, lo haré lo mejor que pueda.

¿Le gusta la vida?

Me gustó sí en un momento dado. Pero ahora comprendo que mi tarea ya se ha cumplido.

¿Eso es porque Violeta no está?

Me hace falta. Me hace mucha falta y yo era un hombre de casa y aquí pasaba todo el día; tengo mi oficina en el tercer piso y ella colaboraba mucho conmigo. Ella no subía mucho porque tenía problemas con las escaleras, pero siempre me enviaba algún mensaje, breve y en forma muy irónica

Le gustaba jugar, era bromista y tenía mucho sentido del humor. Compartían el sentido del humor. ¿Es un hombre muy particular frente al humor.

Generalmente estábamos en broma. Todos los años que he estado con ella han sido en el fondo de broma

Ella era una gran amiga, además.

Además.

¿Usted cree que compartió con Violeta su pasión por el país?

Teníamos una misión muy parecida.

Usted era uno de los pocos peruanos que recorría el Perú a lomo de bestia.

Así es.

¿Qué sintió al recorrer el Perú?

Una gran identidad. He llegado a caballo a muchos sitios y a pie a otros. Porque salíamos a hacer política durante todo un gobierno adverso. En esas épocas no esperamos hasta el último mes para hacer campaña, la hacíamos todo el tiempo y esto me hizo conocer mucho al país. Ahora ella siempre estuvo lista para acompañarnos.

¿Ella vibraba de la misma forma que usted?

En la misma forma. Pero no con tanta frecuencia, porque ella tenía cosas que hacer aquí. Ella siempre fue una mujer muy activa.

¿Este libro, que acaban de publicar sobre su esposa, usted lo ha corregido, lo ha revisado?

Mucho. Lo he revisado y le he puesto una pequeña dedicatoria para usted. Le ruego que disculpe mi caligrafía. Aquí dice "para Cecilia Valenzuela, con nuestro cálido recuerdo de aquí, y de arriba".

Publicado en agenciaperu.com, 5 de noviembre de 2001.

© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a agenciaperu.com, 2001.

El arquitecto peruano

LA VOZ DEL PATRIARCA

PRESENCIA Y RECUERDO

El arquitecto peruano

Fernando Belaunde Terry

por Miguel Cruchaga

En el mismo momento en que el Heyho Maru cruzaba la línea ecuatorial, Belaunde dejaba atrás una crucial etapa de su juventud, matizada por la nostalgia y el asombro. Navegando desde el puerto mexicano de Manzanillo, pensaba: “Mañana amaneceremos en Paita y podré por fin, pisar suelo peruano.” Regresaba al Perú, con 24 años recién cumplidos, luego de haber pasado la mitad de su vida en el exilio. La familia emigró en 1924, cuando Belaunde era todavía un niño. El crepúsculo trajo a su memoria los recuerdos y las añoranzas acumuladas en esos años. Para aplacar su vehemencia, buscó entre la bruma y la oscuridad, los destellos distantes de algún puerto peruano.

Sentía una exaltación parecida a la de la noche del 21 de mayo de 1927, cuando aterrizó en París el “Espíritu de San Luis”. Charles Lindbergh acababa de atravesar el Atlántico por primera vez en una pequeña avioneta y un clima de inusitada algarabía invadía los bulevares y las calles de la Ciudad Luz. En el número 58 de la avenida Wagram, los Belaunde Terry vivían centrados en un solo tema: pensando, hablando y soñando con el Perú. Contaban los días que quedaban (las estimaciones eran bastante flexibles), para que terminara el “oncenio” y acogían a los pasajeros ocasionales dispuestos a compartir cualquier información que alentara sus esperanzas. La noche del aterrizaje, Belaunde se sintió cargado de intensa exaltación. Lo entusiasmaba la hazaña del aviador solitario, la magnitud de su coraje y fuerza de voluntad, también la tenacidad que lo mantuvo despierto durante las treinta y tres horas y media del vuelo. Esa noche descubrió nuevas facetas de sí mismo; regocijos desconocidos que el arrojo del larguirucho piloto despertaron, llenándolo de una inquietud y un apremio que lo acompañarían el resto de su vida.

Tenía, sin embargo, una admiración más antigua. La que le suscitaba el viejo líder francés Georges Clemenceau -suerte de “símbolo moral” galo; la sola mención de su nombre henchía de orgullo y producía efectos balsámicos a los franceses y les servía para paliar los sinsabores que la guerra reciente les había dejado. Keynes ha dicho que: “Clemenceau sentía por Francia lo que Pericles por Atenas –estaba convencido que su valor singular era tal que nada más podía importar…” (1) Acaso contribuyó a forjar la singular admiración del escolar por el anciano estadista, cierta emulación por la devoción que su padre profesaba por Piérola. En la cátedra de la mesa familiar, Don Rafael recordaba siempre las hazañas del Califa y repetía sus discursos y sentencias de memoria. En uno de sus juegos adolescentes, Belaunde se enfrascaba en torneos dialécticos con su hermano Rafael; comparando conductas históricas entre Alemania y Francia. Del lado francés, Belaunde no se dejaba persuadir por la mayor erudición de su hermano, sosteniendo la posición contraria. El recibir la educación secundaria en un medio que siente una singular veneración por la patria, contribuyó a que desarrollara un sentimiento similar por el Perú. Se podrá pensar que ese sentimiento es común a todas las naciones. En pocos lugares, sin embargo, existe con la profundidad y solidez con las que se produce entre los franceses.

Sus últimos años como estudiante de arquitectura los había pasado en Texas. Ello le facilitaba visitar México con frecuencia, donde su padre se desempeñaba como Embajador. La Revolución Mexicana se estabilizaba y era notable el sentimiento de orgullo nacional que se percibía en la calle. Si bien, este no era un fenómeno enteramente nuevo, se había potenciado en esos años. Una mezcla de admiración y curiosidad lo condujo a prestar atención a los posibles factores desencadenantes de este hecho. Así descubrió a José Vasconcelos, un intelectual sobresaliente, autor de “La Raza Cósmica”, escrita en exaltación de los pueblos autóctonos y condena del racismo implícito en el hecho que los trabajos más duros y subordinados se reservaran solo a los indígenas. Además de escritor vigoroso y justiciero, Vasconcelos fue un gran impulsor de la educación pública, y un luchador infatigable por la institucionalización de una sociedad todavía sujeta a las arbitrariedades autoritarias que venían tanto del pasado cuanto del período inicial de la Revolución. Debido a su inteligencia y cultura, se había convertido en una de las personalidades más relevantes de la época y en el orientador sustancial de la identidad que iba cuajando esa nación de raíces volcánicas y aguerrida herencia indígena y española.

Pero lo que terminó de fascinarlo con México, fue el alegre colorido del folklore, la fuerza expresiva de los muralistas y la magia hechizante de las corridas de toros. La fiesta lo embrujó hasta convertirse en el acontecimiento del que más gozaría. Desde que asistió a su primera corrida, nada consiguió igualar la emoción de la plaza. Cada salida del toro, cargada de furia y amenaza, a un ruedo encendido de luz y vibrante expectativa, le parecía el espectáculo más formidable. Lo fascinaba constatar que a la fuerza arrolladora solo puede doblegarla la parca elegancia del valor. Que el coraje solo sirve cuando es auténtico, pues no se puede fingir y que proviene principalmente de una manifestación misteriosa e indomable del espíritu. Acaso le permitía terminar de entender la severa consigna que su padre le repitiera desde la infancia: “Perfección vía control.”

Enfrascado en esos pensamientos, a ratos dormitando, despertó finalmente, la mañana de su regreso al Perú. Sintió como crecía su exaltación, a medida que se acercaba –por fin– la hora de pisar suelo peruano. Con cada segundo que pasaba, estaba más cerca del territorio de todas sus nostalgias, del lugar del que provenía el llamado de la sangre y eso que John O’Donohue denomina “el sentido de pertenencia”. Quiso poner en orden sus ideas y entonces, pensó: A lo largo de la historia, se han repetido una sucesión recurrente de conquistas. Cada etapa dejó la población dividida entre conquistadores y conquistados. Los incas conquistaron a las etnias autóctonas vecinas, los españoles conquistaron a los incas, los ejércitos criollos sudamericanos encabezados por generales argentinos y venezolanos conquistaron nuestra independencia, mientras los peruanos luchábamos indistintamente en ambos lados del campo de batalla. La guerra que tenemos pendiente es distinta a las anteriores y consiste en la “conquista del Perú por los peruanos”.

Este es nuestro desafío, pensó; que todos los que compartimos la honrosa condición de peruanos decidamos asumir una tarea común, capaz de ponernos del mismo lado de la trinchera. Este reto –como suele pasar en la historia- está ligado a una conquista territorial. Pero no para arrebatársela a algún vecino, sino para terminar de incorporar –como lo han hecho las grandes naciones- la totalidad del propio territorio, conquistando plenamente, en nuestro caso, el oriente peruano.

Incorporando la “Ceja de Selva” mediante una gran carretera longitudinal, se incrementaría significativamente la extensión agrícola y se aprovecharían mejor las aguas de las dos vertientes de nuestras cumbres andinas. Ante el peligro de congestionar Lima y las principales ciudades de la costa, se debería alentar una mejor distribución poblacional, creando nuevos polos de desarrollo en la ceja de montaña en los que surjan nuevas oportunidades de trabajo productivo. Pero conquistar es más que eso; empieza por uno mismo, dominando la capacidad de elevarse por encima de las propias miserias. Ello supone que nos asumamos unos a otros, aceptando primero y desarrollando después, el orgullo de nuestro ser mestizo y pluricultural. Alcanzar una suerte de convergencia de “hermanos pródigos” reencontrados después de tantos y tan dolorosos desencuentros y abandonos.

Conquistar nuestra capacidad de escucharnos con asombro y entendernos con generosidad. En la memoria de los que participamos de sus primeras campañas, reverbera todavía la ilusión de ese reencuentro y la promesa de lo que habría de traer. Implicaba aprender a sobreponerse al derrotismo y la inclinación pesimista que ha perjudicado tanto al Perú, a lo largo de la historia; a la tentación fatua de creer que con cada nuevo gobierno o cada nueva generación, empieza de nuevo la historia.

Soltaron el ancla, pasadas las siete de la mañana. Un lanchón se aproximaba desde el litoral, a dos kilómetros de distancia. Belaunde se había asegurado el derecho a bajar a tierra durante la breve escala. Solo lo acompañaría su hermano Francisco. Sus ojos fijos en la línea costera, aguardaba estático la llegada a la tierra prometida. Estando cerca, pudo ver mejor las modestas instalaciones del puerto, el confuso desorden del entorno; el bullicio de hombres gruesos de torso descubierto, cargando y apilando costales, cantando un castellano lleno de modismos y de áspera dulzura. Trémulo y con la sonrisa congelada, bajó a tierra y dejó desbordar su fascinación, integrándose al dinamismo del puerto. No había demasiado que ver pero su satisfacción fue inmensa. Se sintió colmado por la belleza árida del paisaje y el rostro risueño y amigable de los estibadores, parecidos en el colorido, los bigotes y la entonación a los que había dejado, días atrás, en Manzanillo.

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Caía la noche de la primera amanecida. Habíamos empezado a estudiar arquitectura hacía unos meses y sabíamos de sobra que este era el precio a pagar –al menos en la universidad- por la gestación de cada proyecto: quedarse de sol a sol, inclinados sobre los tableros de dibujo, pretendiendo atrapar con infinitos bosquejos, alguna idea escurridiza. Resultaba mejor hacerlo en compañía. Las bromas y el bullicio ayudaban a ahuyentar la soledad y a derrotar la tentación del cansancio. Lima lucía apacible y lejana, desde el único taller encendido de la Facultad. Rodeada de campo, cerros y silencio, la Universidad Nacional de Ingeniería parecía deliberadamente ubicada al margen de la ciudad. Esa ubicación, llegada la noche, inducía la idea de abandono.

Débiles luces vibraban desde el sur. Entre ellas dos faros gemelos que se acercaban en nuestra dirección. Los vimos aproximarse lentamente. “Probablemente va camino a Canta”, dijo alguno. Sorprendidos, observamos como giró a la derecha e ingresó al campus. Un buen presagio nos atropelló escaleras abajo, a encontrar al visitante. Descubrimos al decano y su esposa abríendo la maletera del Mercury blanco. De ella asomaba una olla humeante.

De regreso en el taller, rodeamos expectantes la olla que Carola Aubry abría con gracia de prestidigitadora. Un sabroso arroz chaufa la colmaba y un olor apetitoso y redentor empezaba a entonarnos. “¿Cómo van?”, inquirió Belaunde. Nos observaba con calidez pero también, con cierta impaciencia. Le respondimos vaguedades. Momentos después, lo escuchábamos fascinados. Había regresado al Perú en 1936. Encontró apenas un puñado de arquitectos; la mayoría de ellos venidos de estudiar fuera. La Universidad, hasta hace poco Escuela de Ingenieros, agregaba un curso adicional a los estudios de ingeniería civil, para otorgar el título de “Ingeniero–Arquitecto”. Era insuficiente. Había que ofrecer una formación más completa y convertirla en una profesión independiente, como ocurría en Europa y en los EE UU. Además, promover entre los graduados el espíritu de cuerpo e introducir la nueva profesión al país.

Sus primeras iniciativas, orientadas a responder a estos desafíos, fueron: publicar una revista de arquitectura, incorporarse a la enseñanza universitaria y contribuir a la creación de una asociación profesional. Las tres con un claro sesgo institucional. Belaunde estaba convencido que la mejor manera de promover el desarrollo consiste en amalgamar dos factores complementarios: el espíritu de emprendimiento de la iniciativa privada y la capacidad reguladora y subsidiaria del Estado. Estaba convencido que no es posible alcanzar un progreso verdadero sin la interacción concertada de ambos. Cuando domina el espíritu de empresa, las sociedades agudizan sus diferencias y tensiones y evolucionan por caminos que desembocan en el egoísmo extremo, la arbitrariedad y finalmente, la violencia; cuando predomina la autoridad tutelar del Estado, decae la creatividad de los ciudadanos, se reduce la productividad y aparecen, inevitablemente la mediocridad, la impunidad en el desacierto, la corrupción y las castas privilegiadas. Ambos peligros se superan articulando un modelo que los equilibre y contrapese, implantando un sistema abierto a las críticas y las disensiones y regido por un orden legal estricto e instituciones encargadas de preservarlo, actualizarlo y hacerlo cumplir. Las asociaciones gremiales o sectoriales y la prensa cumplen, a este respecto, el indispensable rol de bisagra articuladora de las necesidades de la iniciativa privada y el rol regulador del Estado. De esta manera, se compensan mejor los desniveles y las injusticias derivadas de las diferencias en educación y capacidad económica que presenta la realidad y también los riesgos de que el poder sea impermeable a los requerimientos de cambio y sensatez. El orden democrático debe ser inquebrantable y quienes lo lideran, capaces de despertar y alentar la nobleza ciudadana, para suscitar el espíritu de solidaridad y generosidad indispensables para una coexistencia armoniosa.

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Cada fin de mes, los arquitectos aguardaban la llegada de su revista. Era el vínculo regular entre ellos y el medio para recargar el ánimo y estimular la creatividad. La primera edición de El Arquitecto Peruano apareció en agosto de 1937. Estrictamente, no podía estar dirigida solo a los arquitectos pues no había suficientes. Apuntaba a un público amplio, al que pudiera enseñarle a apreciar la arquitectura; darle a conocer sus novedades e informarle acerca de la evolución de las tecnologías.

Belaunde la dirigió durante veintiséis años. Hasta que asumió la presidencia por primera vez, en julio de 1963. Su gravitación fue muy grande y sirvió para introducir los principales temas de la arquitectura, el planeamiento urbano, las políticas de vivienda, la preservación del patrimonio monumental y la valoración de la arqueología. Se publicó durante 40 años, hasta mediados de 1977. Fue una tribuna abierta y plural con la que colaboraron los principales arquitectos del medio. Su objetivo central fue difundir y prestigiar la arquitectura realizada en el Perú.

En una de sus primeras ediciones, informó que, un mediodía de octubre de 1937, en una reunión realizada en La Cabaña, un grupo de 17 arquitectos constituyó la Sociedad de Arquitectos y eligió su primera directiva cuya secretaría recayó en el propio Belaunde.

El Departamento de Arquitectura se creó en la Escuela de Ingenieros en 1948, poco tiempo después de que Belaunde se incorporara como profesor. Asumió su dirección, como primer paso para independizar la carrera. Dos años después, ya transformada en Universidad Nacional de Ingeniería, lo consiguió. Entonces asumió el decanato de la primera Facultad de Arquitectura peruana. En ella introdujo un moderno programa de estudios cuya estructura esencial sigue sirviendo de modelo a la infinidad de programas actuales.

Inicialmente, todas las carreras se concentraban en un solo pabellón, al que se habían mudado poco tiempo atrás, de la calle Espíritu Santo. La nueva propiedad, en el extremo norte de la ciudad, estaba rodeada de extensos terrenos agrícolas y reservas para el crecimiento del campus. Belaunde fue el primer decano –y acaso el único- que gestionó y llevó adelante la edificación de su propia sede sin emplear recursos financieros de la Universidad. Supo movilizar la generosidad de sus colegas, de los comerciantes e industriales de la construcción y también la de los trabajadores y alumnos. A cada nueva promoción, se le inducía a contribuir con algo hasta completar la obra inconclusa. Constituía una suerte de bautizo del que salían los estudiantes con las manos laceradas y el espíritu hinchado de orgullo.

Los alumnos del cuarto año esperaban a Belaunde con expectativa. Sus clases –sobre temas de vivienda- eran muy atractivas. Explicaba un concepto que luego ilustraba en la pizarra (o en proyecciones) con imágenes. Usaba un puñado de tarjetas con citas de arquitectos o autores relevantes y las leía con énfasis y dicción impecables. Luego, proponía que dibujaran un esquema capaz de sintetizar los conceptos explicados. Después de recoger el ejercicio, repartía unas hojas en las que aparecían esquemas similares, escogidos entre los mejores producidos por las promociones anteriores y los comparaba con los nuevos. Esto le servía para resaltar los aspectos soslayados y así evitar que pasaran desapercibidos. Enseguida, entraba en el tema siguiente que desarrollaba con ritmo y amenidad parecidos. Otro tanto sucedía con sus clases en ingeniería civil –en las que hablaba de urbanismo- ante grandes grupos. Sus clases eran bastante concurridas porque atraían a los muchachos y despertaban en el auditorio tonificante entusiasmo. Estaban orientadas a promover inquietud por las materias; no a enseñarlas de manera enciclopédica. Le apasionaba hablar sobre la vivienda social y el desarrollo infraestructural que abriría paso a la promesa de un futuro mejor para el Perú. Cuando culminó su gestión en 1961, dejó una Facultad exitosa y prestigiada, con una población de algo más de 200 estudiantes. Entre ellos, destacaba la presencia de numerosos colombianos, venezolanos y bolivianos que venían especialmente a estudiar la carrera en Lima.

Frente a la Facultad se había edificado el Instituto Interamericano de Planeamiento de Lima, programa de post grado, promovido por la Facultad, como consecuencia de la introducción, años antes, de la enseñanza profesional del urbanismo a iniciativa del mismo Belaunde. Funcionó con el patrocinio de la OEA y la asesoría académica de la Universidad de Yale. En sus aulas podía encontrarse –además de limeños- egresados de distintas especialidades provenientes de provincias y de varios países de la región.

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En 1945 adhirió al Frente Democrático Nacional constituido para postular la candidatu-ra presidencial de don José Luis Bustamante y Rivero. Convocado por Bustamante, postuló y fue elegido diputado por Lima, luego de incorporarse a la campaña como secretario de prensa. En el congreso fue autor de importantes iniciativas orientadas a institucionalizar el desarrollo urbano y habitacional del país. A su iniciativa se deben la creación de la Corporación Nacional de la Vivienda, el plan de “unidades vecinales” considerado un modelo Latinoamericano; la Oficina Nacional de Planeamiento y Urbanismo, encargada de formular los planes reguladores de las diversas ciudades del país; el plan de “centros vacacionales”, (de los que solo se llegó a construir el de Huampaní); y la Ley de Propiedad Horizontal, que permitió otorgar títulos de propiedad independientes a los departamentos de edificios multifamiliares.

Las “unidades vecinales”, se inspiraron en una idea británica: la “ciudad jardín”. En la versión peruana, conjuntos de mediana altura, apostados en el perímetro de un gran terreno, cuentan con parques, campos deportivos, escuela, centro comunitario, iglesia, etc., Es el caso de la UV 3, San Felipe, Angamos, Santa Marina, Mirones, Matute, Torres de San Borja, Limatambo, Julio C. Tello y Santa Rosa, en Lima e infinidad de conjuntos similares en las ciudades más importantes del país. Al quedar el automóvil limitado al estacionamiento periférico, las familias y los niños recorren el vecindario libres de peligro. Producen un habitat agradable en el que las áreas verdes compensan adecuadamente la densidad de los multifamiliares. Cabe comparar la diferencia que existe entre esos conjuntos y los densos edificios que se construyen ahora, saturando de cemento la integridad de los terrenos y cargando el panorama urbano de un aspecto crecientemente agobiante.

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Lo que más impresionaba de entrar a su despacho era la presencia ordenada y numerosa de decenas de tomos idénticos. La simetría de dimensiones y colorido sugerían la presencia de una enciclopedia infinita. En cierta medida lo era, pues consistía en la acumulación de los volúmenes de proyectos de grado, dirigidos por él, a lo largo de los años. Iniciaba siempre el diálogo con alguien a quien acababa de conocer, preguntándole por el lugar de su procedencia familiar. Luego seguía, un intercambio de datos sobre la región, sus recursos y posibilidades, al que agregaba algunas preguntas adicionales de tipo general. De esta manera encontraba temas para nuevos proyectos de grado. Con esta modalidad, había estimulado y dirigido el estudio de infinidad de iniciativas de ingeniería, en la mayor parte del territorio nacional: represas, puentes, caminos e irrigaciones se almacenaban en un vasto inventario cargado de propuestas ingeniosas y de gran potencial. Las explicaba con intensidad, sacando un tomo y buscando entre sus páginas hasta llegar al plano descriptivo de la idea o la estadística probatoria de su factibilidad.

Esos trabajos constituyeron el inventario de proyectos que sirvió de base para muchos de los programas infraestructurales que puso en marcha desde el gobierno. Estaban referidos principalmente a la red de carreteras que consistía en completar la trama tejida con hilos longitudinales: la costeña panamericana, la longitudinal de la sierra y la marginal de la selva y un amplio complemento de hilos transversales integrado por las vías de penetración que atraviesan la escarpada geografía, preferentemente en los lugares en los que existe algún puerto costeño. También, la red eléctrica y su inter-conexión para suplir el abastecimiento de zonas que pudieran sufrir algún déficit. También, la construcción, o ampliación, de las centrales hidroeléctricas comprendiendo que no hay desarrollo posible sin energía suficiente. Finalmente, las represas y los sistemas de irrigación destinados a ampliar las posibilidades productivas de los valles agrícolas del Perú. Todo esto complementado por un conjunto de puertos y aeropuertos destinados a facilitar el intercambio de pasajeros y productos.

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“Sube a nacer conmigo, hermano.

Dame la mano desde la profunda

Zona de tu dolor diseminado.

Mírame desde el fondo de la tierra,

Labrador, tejedor, pastor callado;

Señaladme la piedra en que caísteis,

Y la madera en que os crucificaron,

Dadme el silencio, el agua la esperanza.

Hablad por mis palabras y mi sangre.”

La voz cansina y nasal de Pablo Neruda resonaba en la habitación. Provenía de un disco en el que estaba grabado “Alturas de Macchu Picchu”. El escritorio de la casa de Inca Ripac era el vértice de una planta en forma de “L”. Todo conducía a ese lugar, donde se encontraban las dos alas. Enchapado con paneles de madera, abundantes libreros y una chimenea central sobre la que colgaba un óleo de su bisabuelo paterno, el General Pedro Diez Canseco. La inspiración sajona del decorado producía un ambiente sobrio e íntimo. Las reuniones en casa de los Belaunde terminaban siempre allí, cerca del equipo de música, en unos cómodos sofás de esterilla con mullidos cojines tapizados en terciopelo ocre que inducían la tertulia. “Quería que escucharas este disco para que aprecies el poder de la palabra”, dijo. “La palabra es capaz de producir grandes transformaciones”, continuó. “Cuando llegué a los EE UU, en 1930, tuve oportunidad de comprobar el tremendo decaimiento producido por la depresión del año anterior. Las calles estaban atestadas de vendedores ambulantes y colas de gente esperando algo que comer en las ollas comunes instaladas cerca a las parroquias. El desempleo había superado el 25% de la población trabajadora y el pesimismo era creciente. El modelo norteamericano parecía haber alcanzado su crisis terminal.”

“Una noche, cuando me aprestaba a iniciar un trabajo universitario, encendí la radio. A los pocos minutos fui captado por una voz extraordinaria. Era Franklin D. Roosevelt, que iniciaba su primera campaña presidencial. Hablaba con elegancia; la calmada dicción con la que pronunciaba sus palabras inducía tranquilidad y deleite auditivo. Se sentía, además, detrás del tono elocuente, una suerte de optimismo ontológico del que no se podía evitar sentirse contagiado. Cuando el contenido del discurso empezaba a extraviarse por algún desvío de posible solemnidad, una broma –o un juego de palabras- lo regresaba a la naturalidad original. Roosevelt sacó a los EE UU de la depresión mediante una larga y laboriosa gestión. Uno de los factores centrales de su éxito, fue su maestría como comunicador. Ahora no tenemos acceso a sus discursos. Pero escuchar a los poetas recitando, es una buena alternativa. Especialmente a Neruda y Guillén.” (2)

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La realidad política que encontró Belaunde permanecía estancada. Las secuelas del pro-ceso desencadenado a la caída de Leguía seguían vigentes. Con el partido político más gravitante proscrito, sus dirigentes presos o exiliados, las posibilidades del juego democrático estaban entrampadas. La falta de opciones alternativas al aprismo complicaba más el panorama y servían de pretexto para evitar elecciones legítimas. Además, los oficiales de mayor rango del Ejército tenían asumido, desde la Independencia, la prerrogativa de poner de lado la Constitución y hacerse con el poder, cada vez que las circunstancias parecieran permitirlo y existiera la anuencia implícita de los sectores más poderosos. En ese escenario, quienes llegaban a la presidencia de la República -la mayor parte de las veces- lo hacían por carambola, esto es, por designación indirecta o por transacciones celebradas al margen del voto ciudadano.

El debate intelectual estaba animado de nueva vitalidad y matizado por varias tendencias. En los extremos, dos principales: hispanistas e indigenistas. Es decir, quienes propugnaban consolidar el modelo europeo impuesto durante los trescientos años del virreinato y quienes aspiraban a una suerte de restauración del régimen precolombino –al que atribuían connotaciones socialistas. En la realidad, el Perú se había ido transformando en un país mucho más complejo y plural de lo que puede explicar cualquier esquematismo. Lo enriquecía la inclusión de nuevas etnias de inmigrantes y se había ido consolidando una realidad mestiza y distinta a todo lo anterior. Tanto las opciones pro-autóctonas cuanto las pro-occidentales ofrecían visiones excluyentes, incapaces de reconciliar los diversos matices de la realidad. Además, el triunfo de la Revolución Bolchevique había contaminado el debate político de una carga ideológica que respondía a diagnósticos originados en realidades muy remotas, principalmente europeas.

En 1993 Octavio Paz escribió: “La revolución de los caudíllos de la Independencia obedeció a la lógica de los imperios en desintegración; los caudillos escogieron, casi siempre con buena fe, la ideología más a la mano, la que estaba en boga en aquellos años.” “…esas ideas democráticas no habían sido pensadas para la realidad hispano-americana ni habían sido adaptadas a las necesidades y tradiciones de nuestros pueblos. Así comenzó el reinado de la inautenticidad y la mentira: fachadas democráticas y modernas y, tras ellas, realidades arcaicas. La historia se volvió un baile de máscaras.”

“Aquí aparece la gran hendidura: no había una relación orgánica entre esa ideología y la realidad hispanoamericana. Las ideas nuevas deben ser la expresión de las aspiraciones de la sociedad y, por tanto deben ser pensadas y diseñadas para resolver sus problemas y responder a sus necesidades. (…..) Lo que tuvimos fue la superposición de una ideología universal, la de la modernidad, impuesta sobre la cultura tradicional.” (3)

Belaunde se había anticipado a ese pensamiento en 1956, propugnando, en su primera campaña presidencial, la idea del “Perú como doctrina”. Esto es, la necesidad de buscar inspiración en “nuestra propia realidad”. Para hacerlo, resultaba indispensable empezar por la experiencia local, haciendo que las propuestas se inspiraran en sus tradiciones en lugar de que se impusieran a ellas ideas venidas desde afuera. Por lo demás, una visión muy propia de arquitecto, quien trabaja a partir de dos hechos objetivos: el terreno y las necesidades de los usuarios. De esta manera de pensar provinieron programas como el de “cooperación popular” (inspirado en la minka y el ayni de la tradición andina), y otros como el “banco de materiales” (destinado a prestar y devolver materiales para la autoconstrucción, como en el clásico trueque de las ferias).

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La primera campaña fue muy singular. Como no se disponía de televisión todavía, la manera de divulgar el mensaje se hacía en mítines realizados en cada barrio de las ciudades principales y en los pueblos apartados de las zonas rurales (recordemos que el Perú era todavía un país predominantemente agrícola). En uno y otro caso, la llegada de la caravana que acompañaba a Belaunde era un acontecimiento festivo. El bullicio de la juventud que lo escoltaba, el ingenio de los recursos de los que se valían para despertar interés, debido a la predominancia juvenil entre los organizadores, dio a los mítines un colorido de feria local. Cuando Belaunde llegaba, a hombros, como un torero triunfante, se producían en la concentración los movimientos de una marejada. Mientras su figura sonriente y serena se acercaba lentamente al estrado –como en una procesión provinciana- sonaba una banda de músicos y reventaban cohetes y luces artificiales. Aplacado el bullicio inicial y concluido el canto del himno nacional, tomaba la palabra y empezaba el discurso.

La temática era siempre distinta, aunque su estructura bastante parecida. Empezaba con frases cortas y sonoras, como los latigazos con los que se pone en marcha una carreta de caballos. “Me dijeron que habían piratas en la costa y por eso he bajado de la serranía para enfrentarme con el peligro” o “¿Qué me aplaudes, pueblo peruano, si tu mismo has hablado por mis labios?” De inmediato, una carga de energía encendía a la multitud que vibraba entusiasta con palabras como estas, pronunciadas en tono elegante, con voz redonda y sonora. Luego de algunos latigazos, entraba en materia; para ello modificaba ligeramente el tono, haciéndolo más sosegado y usando frases más largas. Aludía primero a las tradiciones mas importantes del lugar: una batalla, si la hubo; el recuerdo de algún momento de relevancia circunstancial (refugio de algún libertador o prócer; cuna de algún intelectual o artista renombrado). Otras veces, aludía al encanto urbanístico o a la tradición singular del sitio; (recuerdo sus alusiones a episodios de la jarana criolla de “bajo el puente”, en el mitin del Rimac, por ejemplo). Ennoblecía el lugar –que generalmente lucía muy pobre y descuidado- descubriendo su dignidad y señorío. Apoyado en esa introducción, formulaba propuestas programáticas, estableciendo la relación entre estas y la tradición. Lo hacía con conocimiento y lleno de contagiosa admiración por las calidades escondidas tras la pobreza aparente. En esta parte, sus discursos tenían sabor de travesía.

La trama tenía un recorrido que partía del pasado para proyectarse al futuro. De un futuro concebido a la altura de sus nobles tradiciones. El carácter de sus discursos tenía, a momentos, connotaciones de clase magistral. Después, cuando se aproximaba la hora de terminar, volvía a cambiar de tono y empezaba a sugerir –usando frases breves y poéticas- la realidad a la que se llegaría si se tomara el rumbo esbozado. De esta manera, insuflaba la fuerza necesaria para dejar a su auditorio, cargado de ilusión. “Y si llego confiado, al final de este proceso que se inició turbiamente, no es porque tenga una desmesurada confianza en mi mismo, sino porque la tengo plena en Dios y porque siento que la Providencia, no ha de desoír una voz que tan solo le pide luz para conducir a un pueblo a la justicia social”, concluyó su discurso en la Plaza San Martín, el 8 de junio de 1956.

Terminada la campaña, quedó consolidada la nueva alternativa política. Hacía falta estructurarla para convertirla en un partido estable. A ello se abocó Belaunde los años siguientes, trabajando y viajando intensamente por la institucionalización de Acción Popular. Tres años después, se convocó un congreso del partido, que debió realizarse en Arequipa. Situaciones coyunturales determinaron la suspensión de garantías y como consecuencia, la desautorización de la reunión. Belaunde viajó secretamente al sur y fue apresado llegando a Majes. Al tomar su declaración, el comisario le preguntó “¿Diga si es verdad que lo encontraron disfrazado con un poncho?” “El poncho no es un disfraz en el Perú; respondió, es el uniforme de las mayorías nacionales. Entiendo, sin embargo que lo desprecien los hombres del gobierno pues es la única prenda de vestir que carece de bolsillos.”

Días después, al intentar abandonar a nado la isla de El Frontón, donde fue recluido, dejó unas líneas a los presos comunes, con los que había desarrollado mucha empatía. La carta terminaba con una frase edificante: “Dios siempre perdona y la Patria siempre espera.” La formidable vorágine iniciada en 1956 crecía en forma exponencial. El triunfo de la Revolución Cubana, en 1959, distrajo a parte de la juventud hacia otras opciones que empezaron a aparecer ese mismo año. Pero Belaunde no cambió; siguió en la misma línea y compitió con Haya de la Torre, por primera vez, en las elecciones de 1962, treinta y un años después de la primera postulación presidencial del jefe del Apra. A partir de ese proceso, no ha vuelto a haber en el Perú ningún partido o candidato proscrito. La contribución de Belaunde a ese logro es innegable.

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Inició su primer gobierno instituyendo las elecciones municipales. A partir del 28 de julio de 1963, el Perú tiene un régimen municipal elegido –solo interrumpido durante algunos años del régimen militar iniciado en octubre de 1968. Los municipios elegidos constituyen un aporte fundamental al robustecimiento institucional de la democracia pe-ruana y dio inicio al proceso de descentralización al que aspiraba el país desde mucho antes. En 1980, al iniciar su segundo gobierno, restauró la libertad de prensa que había sido conculcada mediante el secuestro de todos los medios informativos (televisión, radio y periódicos), por la dictadura de Velasco.

A pocas horas de ser desterrado a la Argentina, recibió una llamada de José Luis Sert, un destacado arquitecto catalán, que ejercía el decanato de la Facultad de Arquitectura de Harvard. Lo invitaba a enseñar en los EE UU. De esa manera, Belaunde se reintegró a la enseñanza “solo por un año.” Prefirió mantenerse como “profesor visitante” y cambiar de universidad anualmente, mientras durara el destierro, pues, quiso “Vivir con un pie en el estribo, listo para regresar al Perú en cualquier momento”. Se repitió para él la época de los plazos elásticos de Paris. El destierro se prolongó esta vez, por otros nueve años. En esas circunstancias, contrajo matrimonio, en segundas nupcias, con Violeta Correa, que había sido una de sus colaboradoras más cercanas desde los primeros años de Acción Popular.

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El destierro hizo que interrumpiera el contacto con sus principales fuentes de inspiración: las plazas públicas y la universidad peruana. Cuando regresó en 1977, encontró un panorama muy cambiado. La improvisación y desmesura con las que se aplicaron las reformas, las desprestigiaron y destruyeron buena parte del aparato productivo. El Estado se encontraba entrampado por la carga de infinidad de empresas públicas que daban un mal servicio y producían inmensas pérdidas. Añadido a ello, la crisis de la deuda externa y la aparición de una inflación crónica desplazaron de la agenda los temas del desarrollo, sustituyéndolos por necesidades de reordenamiento económico, derrota de la inflación y recuperación del PBI de los años 60.

Belaunde regresó al Perú con ánimo abierto y reconciliador. Obtuvo el respaldo mayoritario de las urnas en 1980 e inició su segundo período 17 años después de haber empezado el primero. Condujo al país por un nuevo quinquenio de desarrollo, en una época de transición en la que no había terminado de agotarse el modelo anterior (recién consagrado por la Constitución de 1979), ni cuajado uno nuevo, como el que precipitara la caída del Muro de Berlín en 1989.

Impulsó la constitución del Frente Democrático, en respaldo de la candidatura presidencial de Mario Vargas Llosa, en 1990. Ejerció la función senatorial, hasta que el gobierno militarizado, instaurado en 1992, clausuró el Congreso. Intervino en la lucha por la restauración constitucional. Alentó la presidencia transitoria de su correligionario, Valentín Paniagua y contribuyó significativamente con el éxito electoral de Alejandro Toledo en 2001. Ese mismo año falleció Violeta. El gran dolor de esa pérdida, desencadenó su declinación. Lo visitaba con frecuencia en busca de un hilo que lo reconciliara con la vida. Uno de esos días le propuse reeditar El Arquitecto Peruano. Comprobé, por la reiteración de su interés, que había, tocado una fibra sensible. Teniendo en cuenta que el principal valor de una revista antigua es su archivo historiográfico, pensé en instalarla en la red. Le mostré distintas maneras de hacerlo, valiéndome de un computador portátil. Su entusiasmo fue creciendo. Me pidió que “prepare un papel para cederme los derechos”. Pasaron los dias y el proyecto avanzó lentamente.

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Al amanecer del 24 de mayo, se supo que había tenido un derrame cerebral que lo dejó sin habla y limitado movimiento. El domingo 26, a eso de las 4 y 30 de la tarde, acudí al Hospital. Me recibió Carito. “¿Quieres despedirte de mi padre?” me preguntó. Asentí. Entré a la sala de “cuidados intensivos” en la que existían varios cubículos independientes; casi todos divididos por cortinas. El primero, a la derecha, estaba cerrado entre paredes como un cuarto dentro de otro mayor. Belaunde estaba recostado en la cama, mirando fijamente un punto en el vacío. Una enfermera observaba desde un costado. Me acerqué a él por su lado derecho. Le cogí la mano, sentí lo que me pareció un ligero apretón. Busqué su mirada; seguía fija en el vacío. Me incliné, le conté al oído que venía del mar; que había pasado por la playa del Agua Dulce para traerle el rumor de las olas. Se volteó. Me miró fijamente y empezó a hacer trazos sobre la almohada. La enfermera miraba sorprendida. “Quiere decirle algo, señor”. Le acerqué un papel y un plumón, repitió los trazos. No se podían entender. Hicimos un segundo intento; nada. Otro más; inútil. Entendí que trataba de improvisar el texto pendiente. Le hablé al oído. No debía preocuparse, El Arquitecto Peruano volvería a aparecer de todas maneras. Levantó el brazo, me tomó de la espalda trayéndome hacia él. Me incliné dócilmente. Estuvimos abrazados en silencio, largo rato. Nos interrumpió la voz risueña de una de sus nietas. “¡Papapa!”, decía. Me aparté de la cama. Me miraba fijamente, levantó suavemente la mano, se la llevó a la frente. Sin dejar de mirarme, se persignó. El barco estaba a punto de zarpar.

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(1) J. M. Keynes, Las Consecuencias Económicas de la Paz, 1919, Capitulo 3.

(2) Esta y otras citas sacadas de conversaciones grabadas entre F. Belaunde y M. Cruchaga en 1978.

(3) O. Paz, Itinerario, América en Singular y en Plural, entrevista con S. Marras, 1993.

Publicado en El Arquitecto Peruano, junio de 2002.

© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a revista El Arquitecto Peruano, 2003.

Epitafio para un caballero

LA VOZ DEL PATRIARCA

PRESENCIA Y RECUERDO

Epitafio para un caballero

por Mario Vargas Llosa

Fernando Belaunde Terry (1912-2002), que fue presidente del Perú en dos ocasiones (1963-1968 y 1980-1985), pertenecía a una dinastía de políticos latinoamericanos que, aunque minoritaria, esporádica y ensombrecida por la abrumadora presencia de los caudillos autoritarios y los jerarcas demagogos y ladrones, existió siempre como alternativa a la ominosa tradición de los regímenes dictatoriales y los mandatarios irresponsables y corruptos: la de civiles idealistas y patriotas, genuinamente democráticos, honestos a carta cabal y convencidos de que con buenas ideas y la palabra persuasiva un gobernante podía resolver todos los problemas y traer prosperidad y progreso a su país.

Cuando entró en la política profesional, a mediados de los años 50, a finales de la dictadura de Manuel Odría, era un profesor de arquitectura que había estudiado y conocía el Perú con una pasión de enamorado y que admiraba a Franklin D. Roosevelt y el New Deal, sus modelos políticos. Las imágenes del mandatario estadounidense, pronunciando aquellas peroratas radiofónicas que devolvieron la confianza a una nación en crisis, y de su gobierno, que mediante un intenso programa de obras públicas reanimaba la economía y lideraba el crecimiento económico de los Estados Unidos luego de la Gran Depresión, guiaron siempre su conducta cuando estuvo al frente del gobierno. Fue leal a ellas incluso contra los desmentidos que le dio a veces la realidad. Por eso siempre desconfió de las ideas liberales en lo económico ("Sobre mi tumba no se escribirá: Aquí yace un presidente que alcanzó la salud económica", le oí bromear alguna vez) como las relativas a un mercado libre y a un Estado no intervencionista, pero fue liberal de manera cabal y extraordinaria en lo que el liberalismo tiene de adhesión a la democracia política, de tolerancia con la crítica, de respeto al adversario y de amor a la libertad.

Durante su primer gobierno, cuando él y su partido, Acción Popular, encarnaban una fuerza genuinamente progresista, que había roto el monopolio del aprismo como fuerza política con arraigo popular, su programa de reformas hubiera sacado al Perú de las cavernas -puesto fin al latifundismo, reforzado las instituciones de la sociedad civil, descentralizado la administración y la economía, tecnificado la burocracia-, pero sus adversarios políticos, el APRA y el odriismo, aliados, que dominaban el Congreso, sabotearon todas estas iniciativas e hicieron una oposición cainita y suicida cuya secuela fue, naturalmente, un golpe militar.

En aquella época, un sector muy amplio de la opinión pública y buena parte de sus colaboradores más cercanos lo exhortaron a cerrar ese Parlamento cerril para hacer posibles las indispensables reformas. Belaúnde resistió todas las presiones, alegando que el respeto de las formas -de las leyes- era la esencia misma de la democracia, para él algo inseparable de la civilización. En 1968, con el asalto al poder de la camarilla militar presidida por el general Juan Velasco Alvarado, el Perú entró en un proceso de nacionalizaciones y degeneración institucional que lo empobrecieron, enconaron y atrasaron de una manera tan profunda, que hasta ahora ningún gobierno ha conseguido revertirlo.

Después del naufragio autoritario

Cuando, después de doce años de dictadura militar los peruanos, en 1980, pudieron votar de nuevo, volvieron a llevar a la presidencia a Belaúnde Terry. Por no provocar nuevas divisiones y antagonismos en una sociedad que aún lamía las heridas de ese largo naufragio autoritario, Belaúnde no corrigió las insensatas medidas estatizantes y colectivistas con las que la dictadura militar había destruido la agricultura, buena parte de la industria, y envilecido de raíz la vida económica peruana. Fue, desde mi punto de vista, un gravísimo error. Pero, adoptado por una razón superior. Para él, la prioridad debía ser apuntalar la renaciente y frágil democracia, y evitar por tanto reformas de carácter traumático, que provocaran inestabilidad y pusieran en peligro la libertad y la legalidad recién recobradas.

Fue en esa época cuando yo comencé a tratarlo, aunque ya lo había visto alguna vez durante sus años de exilio, que pasó ganándose la vida como profesor universitario en los Estados Unidos. Empeñado en que yo hiciese política (pedírmelo era en su caso una gran muestra de aprecio, porque la política era para él el quehacer noble y patriótico por excelencia), me citó varias veces a Palacio y tuvimos largas conversaciones, algunas muy personales, que nunca he olvidado. Siempre recordaré la lucidez con que avizoraba el turbulento futuro del Perú, y, también, la angustia, que se esforzaba por no dejar translucir, por la impotencia en que se encontraba para impedirlo. Sus predicciones se cumplieron al pie de la letra. Más tarde, cuando fuimos aliados en el Frente Democrático Nacional, siempre mostró hacia mi candidatura una generosidad sin límites, pese a que algunas de mis ideas no eran las suyas. Discutimos muchas veces, pero, incluso en los momentos de mayores discrepancias, era imposible perderle el respeto, y casi inevitable manifestarle una cierta admiración, por la destreza con que dominaba el arte de la política, y la elegancia con que guardaba siempre las formas y sabía expresarse aun en lo más fogoso de la discusión.

Ya la oratoria no es un valor en la vida política. Hoy, los políticos son por lo general marionetas a las que los creadores de imágenes, expertos en publicidad y asesores programan y manipulan de acuerdo con técnicas perfectamente funcionales. Para Belaúnde la palabra, la voz, el gesto, la comunicación viva y directa con un público -desde una tribuna antes que desde un estudio televisivo- eran el instrumento primordial de la vida política. Como era un hombre de buenas lecturas y un gran don de gentes, tenía un repertorio riquísimo de ideas, de citas y de imágenes, que comparecían en sus espléndidos discursos para fijar la atención y a menudo conmover y hechizar a su público. La limpieza y desenvoltura con que manejaba el español tenían que ver con su buena formación intelectual, pero también con su limpia factura moral. Porque, increíblemente, a pesar de las desilusiones y agravios que recibió, nunca perdió el optimismo ni esas saludables dosis de buena entraña y buen humor que traslucían todas sus intervenciones públicas.

Cualidades morales

Decir de él que no robó nunca, a pesar de haber estado cerca de diez años en el poder es decir mucho, en un país donde en los últimos veinte años el saqueo de la riqueza nacional y la cleptocracia gubernamental han sido prácticas generalizadas, pero es todavía decir muy poco de las cualidades morales que lo adornaron, porque ser honrado era para Belaúnde Terry algo tan espontáneo y natural como ser demócrata, antiautoritario y amante de la libertad. Era también, en lo personal, ingenioso, divertido, un gran contador de anécdotas, aunque guardando siempre una distancia con el interlocutor, aun el más próximo, lo que rodeaba su personalidad de cierto enigma.

Durante los diez años de oprobio de Fujimori y Vladimiro Montesinos, cuando tantos peruanos que habían parecido hasta entonces dignos y respetables, en el campo político, profesional y empresarial, se prostituían de la manera más inmunda, vendiéndose por cargos públicos, prebendas y negociados, o, pura y simplemente, a cambio de maletas llenas de dólares, la conducta de Belaúnde Terry fue ejemplar y, en algún momento, solitaria. Jamás hizo la menor concesión, ni en una sola oportunidad dejó de mostrar su rechazo y condena de un régimen al que millones de sus compatriotas, por unos supuestos logros económicos (que luego resultaron puro espejismo), perdonaban los crímenes, los fraudes electorales y el pillaje más frenético. En esos años Belaúnde nunca dejó de recordar aquella norma con la que fue consecuente a lo largo de toda su trayectoria cívica: en ningún caso, por ninguna razón, es aceptable la destrucción del orden constitucional, porque no hay progreso ni desarrollo reales cuando un poder arbitrario reemplaza la legalidad y la libertad.

¿Qué herencia política deja Fernando Belaúnde Terry? Aunque hay entre sus seguidores personas valiosas, yo dudo de que Acción Popular sobreviva, a menos que se renueve de raíz. Porque era un partido que reflejaba íntimamente la idiosincrasia y la persona de su fundador, una formación a la antigua usanza, nacida y estructurada en torno a una figura de gran seducción y carisma antes que a un programa o a una ideología, es decir, una institución que va siendo ya muy anacrónica en nuestros días, en que la política es cada vez más una tarea de equipos y de cuadros y de técnicas y cada vez menos de líderes y caudillos (aun en la mejor acepción cívica de esta palabra).

Su desaparición ha provocado una extraordinaria manifestación de pesar y de cariño en el Perú, una de las más multitudinarias y genuinas que hayan tenido lugar en muchas décadas. Es algo muy merecido, desde luego. Mucho me temo que lo que hemos despedido con él los peruanos en estos días melancólicos no vuelva a comparecer ya en nuestra vida política, la que, como en el resto del mundo, será cada vez más en el futuro un quehacer de gentes terriblemente pragmáticas y frías, calculadoras y de escasos escrúpulos, donde no habrá ya sitio para esos otros anacronismos que él también encarnó: la caballerosidad, las buenas maneras, el idealismo, el patriotismo, la elegancia.

Publicado en Diario El País, 12 de junio de 2002.

Datos biográficos fundamentales

LA VOZ DEL PATRIARCA

PRESENCIA Y RECUERDO

FERNANDO BELAUNDE TERRY

Datos biográficos fundamentales

por Martin Belaunde Moreyra

Fernando Belaunde Terry nació en Lima el 7 de octubre de 1912. Fue el tercer hijo del matrimonio de Rafael Belaunde Diez Canseco y de Lucila Terry García, los dos de familias tradicionales del Perú y vinculadas a los sectores gobernantes del país, si bien en ese momento de fortuna personal limitada. Su familia paterna provenía de Arequipa y militó en las filas del Partido Demócrata que lideraba el caudillo Nicolás de Piérola, dos veces presidente del Perú, la primera durante la Guerra del Pacífico (1880-1881) y la segunda (1895-1899) como consecuencia de la revolución que derrocó al régimen autoritario del General Cáceres. El segundo gobierno de Nicolás de Piérola inauguró la llamada República Aristocrática, en la que al cabo de un tiempo se impuso el predominio del Partido Civil, de naturaleza muy conservadora y que terminó excluyendo a Nicolás de Piérola y al Partido Demócrata de las riendas del poder.

El abuelo paterno de Fernando Belaunde Terry, don Mariano Belaunde y La Torre, se dedicó con éxito a la agricultura y al comercio y fue elegido diputado en los gobiernos de Nicolás de Piérola y Eduardo López de Romaña. Bajo el segundo fue Ministro de Hacienda en el año 1900. Sin embargo a raíz de una complicada operación comercial en el exterior cuando desempeñaba dicha cartera, fue acusado, desaforado y removido de su cargo, sufriendo además un grave quebranto financiero que condujo a la pérdida de todo su patrimonio. La quiebra y subsiguiente prisión de Mariano Belaunde, a pesar de su posterior rehabilitación por una ley del Congreso que reconoció la injusticia cometida en su agravio, marcó el destino de su familia y sirvió de impulso para la carrera pública de sus hijos Víctor Andrés y Rafael.

Víctor Andrés fue un destacado intelectual, político y diplomático, embajador en las Naciones Unidas durante muchos años y Presidente de su Asamblea General en 1959. Rafael, el padre de Fernando, comenzó su carrera como secretario personal de Nicolás de Piérola en sus años finales. Asimismo trabajó en la administración pública llegando a ser Oficial Mayor del Senado, embajador en México y Chile en los años treinta y Presidente del Consejo de Ministros en 1945 en el gobierno de José Luis Bustamante y Rivero. Los dos hermanos sufrieron un largo exilio en la década del veinte durante la presidencia de Augusto B. Leguía (1919­1930) por oponerse a sus actitudes dictatoriales.

Fernando Belaunde Terry vivió su infancia en Lima, y se educó en el Colegio de La Recoleta, en ese entonces uno de los más prestigiados del Perú. Cuando su padre fue deportado por Leguía en 1924 la familia viajó a Francia donde él completó su educación secundaria. En 1928 Rafael fue contratado como profesor en la recién fundada Universidad de Miami, en la que Víctor Andrés dirigía el departamento latinoamericano. A raíz de ello su familia se trasladó a los Estados Unidos y en ese país Fernando inició su carrera de Arquitecto, primero en la Universidad de Miami y luego en la de Texas, graduándose en 1934.

Como joven profesional Fernando Belaunde Terry hizo sus primeras prácticas en Estados Unidos y México. En 1937, luego de más de doce años de ausencia, regresó al Perú para dedicarse al ejercicio de su profesión. Ese año fundó la revista Arquitecto Peruano, que él mismo condujo hasta la década del sesenta y que fue animadora de un movimiento renovador en el campo de la arquitectura. En los años siguientes Fernando trabajó activamente en el ámbito profesional, pero también se dedicó a la enseñanza universitaria y por consecuencia natural a la política, en momentos que en el Perú soplaban nuevos vientos democráticos coincidentes con la terminación de la Segunda Guerra Mundial. En 1942 se casó con su primera esposa, Carola Aubry, con la que tuvo tres hijos, Carolina, Fernando y Rafael, éste último elegido Senador en 1990.

A fines de 1944 fue uno de los auspiciadores del Frente Democrático Nacional y en 1945 es elegido diputado por Lima como integrante de esa alianza política. En julio de ese año su padre, Rafael Belaunde, preside el primer gabinete ministerial del gobierno de José Luis Bustamante y Rivero, elegido también con el respaldo de ese Frente, que contaba entre sus integrantes al Partido Aprista. En el Congreso durante el período de 1945 a 1948 apoya al gobierno de Bustamante, gestiona la dación de leyes de vivienda social y establece una buena relación con el aprismo. Sin embargo ese Congreso se frustra debido al receso parlamentario provocado por el retiro de los sectores de derecha, lo cual a su vez debilitó al régimen constitucional de Bustamante

En octubre de 1948 el gobierno de Bustamante sufre el doble acoso de un golpe aprista que levantó a un grupo de suboficiales y marineros de la base naval del Callao, movimiento que fue debelado gracias a la enérgica reacción del resto de la Armada, pero no puede evitar una conspiración de varios generales del ejército animada por la derecha económica, que termina derrocándolo con el levantamiento de la guarnición de Arequipa. La llamada Revolución Restauradora del general Manuel A. Odría deporta a Bustamante, disuelve al Congreso e instaura un régimen autoritario respaldado por las fuerzas conservadoras. Fernando Belaunde vuelve al ejercicio de la profesión así como a la enseñanza de arquitectura. En la primera mitad de la década del cincuenta es designado Decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Ingeniería, desde la cual proyecta la imagen de un profesional serio promotor de planes de vivienda para los sectores populares, inspirados en el urbanismo social del New Deal y del laborismo británico.

Esa circunstancia lo relanza a la política activa después de un periodo de relativa calma.

A principios de 1956 sus alumnos universitarios lanzaron su candidatura a la Presidencia de la República, movimiento que al principio no es tomado en serio en los medios de prensa, que lo califican como la iniciativa de un grupo de estudiantes ansiosos de aprobar el año. Sin embargo su candidatura toma cuerpo en amplios sectores del electorado y es respaldada por el Frente Nacional de Juventudes y el Movimiento Social Progresista. El gobierno del General Odría trata de frustrarla y ordena al Jurado Nacional de Elecciones que rechace su inscripción, con el pretexto de que no había reunido el mínimo de firmas requerido por la ley electoral.

El primero de junio de 1956 Fernando Belaunde toma conocimiento de ese rechazo e improvisa una manifestación en el centro de Lima, donde se enfrenta a la policía y es bañado por un camión cisterna de las fuerzas del orden mientras avanzaba con la bandera peruana. El incidente es reportado por la prensa al día siguiente y el organismo electoral, bajo la presión de la opinión pública, autoriza la inscripción de su candidatura y de sus listas parlamentarias. Siete días después reúne en la plaza San Martín una manifestación multitudinaria que supera con creces a las de sus contrincantes. A partir de ese momento es conocido como el candidato de la bandera, aunque sus adversarios lo califican como el hombre del manguerazo. Sea lo que fuere se convierte en una figura política nacional.

En ese ambiente de entusiasmo político Fernando Belaunde Terry obtiene la segunda votación con cerca del 30% de los sufragio, pero el ex Presidente Manuel Prado es elegido con el apoyo del APRA, que por otro lado rechaza la candidatura de Belaunde al considerarlo un rival peligroso en la disputa por el respaldo de las masas populares. Este primer revés no lo desanima y luego de cuestionar la validez de los comicios Fernando Belaunde se dedica a la formación de un nuevo partido que denomina ACCIÓN POPULAR, integrado por muchos de los elementos que lo apoyaron en la campaña electoral. Este nuevo partido alienta un programa democrático pero con un fuerte acento nacionalista así como de inclusión social y regional, que se manifiesta a través de las múltiples giras que Fernando Belaunde emprende a todos los rincones del territorio del país. De esa forma llega a visitar todas las provincias del Perú, que suman más de 150, muchas de las cuales en esa época carecían de vías de comunicación aptas para vehículos motorizados.

Casi sin proponérselo Fernando Belaunde se convierte en el primer promotor de la vialidad en el Perú para integrar nuestro desconectado territorio. Esa característica se acentúa cuando propone la construcción de una vía longitudinal en la ceja de selva peruana, que él bautiza como la Carretera Marginal, que tendría el doble propósito de conectar la amazonía con el resto del territorio del país así como de favorecer la colonización de tierras para la expansión de la agricultura. Estas ideas de carácter promotor y constructivo generan un gran entusiasmo popular y así Fernando Belaunde Terry puede consolidar la formación de una fuerza política, esencialmente centrista, pero que en ese momento era calificada por algunos grupos de derecha como peligrosamente izquierdista, lo cual revela el grado de atraso político de los estamentos conservadores del Perú.

En el período de 1956 a 1962 Fernando Belaunde Terry no solo recorre los últimos rincones del país. También escribe dos libros fundamentales para entender su pensamiento político. En “Pueblo por Pueblo” además de relatar sus peregrinajes por los sitios más apartados, revela una extraordinaria emoción por el paisaje que le sirve de inspiración para proponer soluciones sencillas y pragmáticas a los problemas seculares del país. No es un libro de densa ideología sino por el contrario un encuentro con las raíces primarias del Perú. Al mismo tiempo es un mensaje de integración con los pueblos olvidados. En “La Conquista del Perú por los Peruanos” Fernando Belaunde Terry implícitamente descarta las recetas que entonces se encontraban de moda, particularmente las marxistas, cuando propugna una ocupación real y efectiva de nuestro territorio para asegurar una soberanía útil al pueblo en términos de bienestar y solidaridad. Por ello exalta el lema “El pueblo lo hizo” recogido de una aldea serrana, Chincheros, que visitó en una de sus primeras giras. De estas prédicas saldrán entre otras propuestas, el sistema de cooperación popular, al que vincula con la “minka” y el “ayni” del incario y con los trabajos comunales de las épocas más recientes. En estas dos obras trasunta solidaridad y respeto para con los más humildes a quienes incorpora como socios activos de la peruanidad. Filosofía que se tradujo en la frase bíblica utilizada en la introducción de su mensaje inaugural del 28 de julio de 1963: “Los últimos serán los primeros”.

Al final del gobierno de Manuel Prado, Fernando Belaunde logra vertebrar una organización partidaria de alcance nacional, que ya contaba con alguna representación parlamentaria elegida en los comicios de 1956. En su fórmula presidencial lo acompañan el ingeniero Edgardo Seoane Corrales, hermano del líder aprista Manuel Seoane, y el doctor Fernando Schwalb López Aldana, como Primer y Segundo Vicepresidentes, personalidades ambas de gran calidad profesional y de impecable trayectoria política.

Para las elecciones de 1962 se presentaron 3 candidaturas: la de Fernando Belaunde Terry en representación de Acción Popular, la de Víctor Raúl Haya de la Torre, en representación del APRA en alianza con el partido oficialista del régimen de Manuel Prado y finalmente la candidatura de Manuel Odría, presidente durante el periodo de 1948-1956, que tuvo un claro carácter dictatorial, así fuera formalmente constitucional a partir de 1950, pero en el cual se ejecutaron grandes obras públicas y hubo además un importante desarrollo económico, hecho que le dio una base popular a su candidatura. También compiten otras candidaturas menores, como la del demócrata cristiano Héctor Cornejo Chávez, el social progresista Alberto Ruíz Eldredge, el socialista Luciano Castillo y el General Pando Egusquiza, que a duras penas logran en conjunto un escaso porcentaje de la votación.

En las elecciones de 1962, Víctor Raúl Haya de la Torre y Fernando Belaunde Terry obtuvieron cada uno cerca del 33%, quedando Manuel Odría, con algo menos del 30%. En la práctica se produjo un triple empate, con acusaciones de fraude de parte de Acción Popular, que desencadena el levantamiento de barricadas en Arequipa. Eso origina una grave crisis política y una fuerte reacción en las fuerzas armadas, que finalmente dieron un golpe de Estado en los últimos días del régimen de Manuel Prado y anulan las elecciones, con el anuncio de llevar a cabo un nuevo proceso electoral al término de 12 meses.

La Junta Militar de 1962/63 efectivamente cumplió su promesa e introdujo además algunas modificaciones importantes en la legislación electoral, tales como la llamada Cédula Única (en Argentina se diría papeleta), así como el escrutinio en mesa delante de los personeros de los partidos políticos.

Las elecciones se efectuaron en junio de 1963, desenvolviéndose normalmente con algún incidente aislado que fue superado rápidamente. En ellas resultó ganador inobjetable Fernando Belaunde Terry, que para estos comicios había culminado una alianza electoral con la Democracia Cristiana. Esta alianza política, aunada al apoyo de su tío Víctor Andrés, muy influyente en el sector católico, le dio el margen suficiente para lograr una cómoda victoria electoral. En dichas elecciones Fernando Belaunde Terry obtuvo cerca del 40% del voto, Víctor Raúl Haya de la Torre, alrededor del 35% y Manuel Odría, menos del 30%. Sin embargo, en dichos comicios que también incluían elecciones para el Congreso, la alianza Acción Popular / Democracia Cristiana, no logró obtener mayoría absoluta en ninguna de las dos cámaras, lo cual facilitó que los dos partidos perdedores APRA y la Unión Nacional Odriísta, se coaligaran en el Congreso para oponerse al régimen recién electo.

Fernando Belaunde fue elegido para un periodo de 6 anos que se caracterizó por un fuerte desarrollo económico, superior al 5% anual y un decidido impulso a la ejecución de obras públicas, entre ellas la Carretera Marginal que abre en la ceja de selva una nueva frontera agrícola. También se promulgó una primera Ley de Reforma Agraria de carácter moderado, que mereció las críticas de los sectores de izquierda. Asimismo se produjo una sostenida expansión de las exportaciones, pero el incremento del gasto público y la renuencia a devaluar, determinó que en 1967 se produjera una fuerte devaluación del 40% que maltrató la imagen del gobierno.

Otro importante aspecto que erosionó la imagen del gobierno y también la del Presidente Belaunde, fue la reactivación de un viejo conflicto con la International Petroleum Company (IPC), una subsidiaria de la Standard Oil de New Jersey, que operaba en la zona de Talara los principales campos petrolíferos del país. Las fuerzas nacionalistas y de izquierda, incluyendo al influyente diario El Comercio, reclaman estridentemente una solución estatista que eliminara a esa empresa y confiscara todos sus activos. El gobierno por su parte era renuente a tomar una medida de esa naturaleza porque iba a conducir a un enfrentamiento directo con los Estados Unidos que apoyaba la posición de la empresa petrolera. Después de 5 años de negociaciones se pudo llegar a un acuerdo transaccional con la empresa petrolera, que fue formalmente aceptado por las fuerzas políticas, pero que recibió duras críticas de los sectores nacionalistas y de izquierda, incluyendo elementos castrenses y sectores vinculados a las fuerzas armadas.

En medio de esta polémica en septiembre de 1968 el Presidente de la entidad estatal petrolera denunció al gobierno acusándolo de haber sustraído subrepticiamente una página de los acuerdos con la IPC, la llamada página 11, con gran escándalo público. Esta denuncia que nunca llegó a ser comprobada, avivó la polémica política y despertó la ambición de los sectores nacionalistas del ejército, aparentemente dirigidos por un grupo de coroneles, quienes ya estaban muy preocupados por lo que consideraban la inminente victoria de Víctor Raúl Haya de la Torre y del APRA en las elecciones generales de 1969.

Tales sucesos originaron una conspiración entre determinados elementos del ejército que en la madrugada del 3 de octubre de 1968 rodearon de tanques al Palacio de Gobierno, capturaron al Presidente Fernando Belaunde Terry y lo embarcaron a Buenos Aires en el avión de una aerolínea comercial peruana que se prestó a la maniobra. Consolidada la posición de los militares golpistas, el Presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, General Juan Velasco Alvarado, asumió formalmente el poder desde Palacio de Gobierno e invitó a la Aviación y a la Marina para que se sumaran al golpe, como en efecto así ocurrió, a lo que hubo que agregarse la adhesión de las fuerzas policiales. Así las cosas el 3 de octubre se estableció un nuevo régimen militar sin calendario electoral previsto, pero con un fuerte sesgo nacionalista. Como primer acto el gobierno militar nacionalizó los bienes de la IPC. Belaunde Terry fue deportado a la Argentina siendo expulsado por el régimen de Onganía. Eventualmente Belaunde Terry viajó a los Estados Unidos y empezó un largo exilio de 7 años que recién terminó en 1975. En su exilió contrae matrimonio con su asistenta, Violeta Correa Miller, quien lo acompaña en los momentos más difíciles de su destierro.

En los Estados Unidos Belaunde Terry se dedicó a la cátedra universitaria, enseñando en diversas universidades norteamericanas, entre ellas Harvard. Sin embargo no descuidó la política peruana. En 1970 y 1972 regresó a Lima para estar presente en los sepelios de su madre y luego el de su padre. En la segunda oportunidad el gobierno de Velasco abruptamente lo expulsó del Perú cuando apreció que Belaunde recibía espontáneas manifestaciones de simpatía al desplazarse por las calles de Lima. En julio de 1974 Velasco estatizó la prensa y eso produjo una protesta, primero dentro de la juventud que luego se hizo extensiva al público en general, con manifestaciones callejeras y caravanas automovilísticas que tocaban la bocina distintiva de Acción Popular. El gobierno respondió allanando los locales partidarios y detuvo a un importante número de militantes y dirigentes acciopopulistas quienes pasaron una temporada en el cuartel militar de El Potao.

En febrero de 1975 se desencadenó una huelga policial y un enfrentamiento entre policías y soldados que originó un día de vandalismo en el centro de Lima, que sólo es controlado cuando el gobierno saca los tanques y decreta un severo estado de sitio, con un toque de queda que empezaba a las 8 de la noche. Este incidente debilitó la posición de Velasco, cuya salud se encontraba muy mellada a raíz de un aneurisma que condujo a la amputación de una pierna. A fines de agosto de 1975 un movimiento militar desde Tacna exigió su renuncia, siendo relevado del mando presidencial y reemplazado por el Ministro de Guerra y Comandante General del Ejército, General Francisco Morales Bermúdez.

El nuevo Presidente de la Junta Militar gradualmente comenzó a cambiar algunas de las políticas estatistas y represivas del régimen castrense, permitiendo el retorno al Perú de Fernando Belaunde Terry. A partir de 1976, Fernando Belaunde Terry alternó sus actividades entre el ejercicio de la cátedra universitaria en Estados Unidos y la reorganización de Acción Popular. Mientras tanto el deterioro de las condiciones políticas, económicas y sociales obligó al gobierno militar de Morales Bermúdez a iniciar una apertura política con miras a una transferencia gradual del poder a los civiles. Conforme a ese programa se convocaron a elecciones en mayo de 1978 para una Asamblea Constituyente con el único y específico mandato de dictar una nueva constitución. Los principales partidos políticos aceptaron presentarse a las elecciones, excepto Acción Popular que por decisión de Fernando Belaunde Terry consideró que era hacerle juego al gobierno militar. Esta decisión que pareció equivocada en un primer momento, después resultó ser uno de los factores que catapultaron al poder a Fernando Belaunde Terry. En julio de 1978 se eligió la Asamblea Constituyente con una mayoría integrada por el APRA, el Partido Popular Cristiano, al lado de algunos grupos minoritarios de centro y de extrema izquierda. En homenaje a la trayectoria del jefe y fundador del APRA, Víctor Raúl Haya de la Torre, este último fue elegido Presidente de la Asamblea, con una mesa directiva formada con representantes de los principales partidos que la integraban.

Luego de un año de diversas marchas y contramarchas y gracias a un acuerdo entre el APRA y el Partido Popular Cristiano la Asamblea aprobó una nueva Constitución, la misma que fue remitida al Poder Ejecutivo para su promulgación. Esta remisión originó algunos roces con el gobierno militar que lograron solucionarse, acordándose la convocatoria a elecciones generales para Presidente de la República y el Congreso en mayo de 1980. Mientras tanto Víctor Raúl Haya de la Torre contrajo un cáncer terminal y falleció a mediados de 1979, quedándose el APRA sin su candidato natural. Este hecho produjo dentro del APRA una pugna entre sus principales líderes para la designación de la candidatura presidencial que a la postre debilitó a dicho partido.

En ese mismo periodo Belaunde continuó sus viajes por el interior del Perú y recibe masivas demostraciones de apoyo popular. Luis Bedoya Reyes, jefe y candidato del Partido Popular Cristiano (PPC) también hizo lo mismo, pero tuvo un apoyo sustancialmente menor en provincias, concentrándose su respaldo en el área de Lima. Dentro del APRA luego de una muy fuerte pugna se aprobó la candidatura de Armando Villanueva del Campo pero con graves reservas de su rival más cercano, Andrés Townsend, que solo aceptó a regañadientes acompañarlo en la fórmula presidencial como primer vicepresidente.

En esas condiciones políticas se desarrolló la campaña electoral en la que pudo apreciarse que Belaunde tomaba la delantera, seguido de Villanueva y de Bedoya Reyes, bastante más rezagado. La extrema izquierda que a través de sus diversos grupos logró alcanzar cerca de un 25% del voto para la Asamblea Constituyente quedó totalmente disminuida. Los comicios arrojaron la victoria de Belaunde en la primera vuelta con cerca del 48% del voto, y sus rivales obtuvieron en el caso de Villanueva algo más del 30% y Bedoya escasamente un 10%. Los demás candidatos registraron porcentajes mínimos. En las elecciones para el congreso Acción Popular obtuvo mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y alrededor del 40% de los escaños en el Senado. Puede decirse que en los comicios de 1980 prevaleció en el electorado el deseo de reivindicar a Fernando Belaunde Terry por la revolución que lo derrocó.

Bajo ese temperamento Fernando Belaunde Terry llegó a un acuerdo con el Partido Popular Cristiano para obtener una mayoría absoluta en ambas cámaras legislativas y asegurar su gestión gubernamental. En esa tesitura su hermano Francisco, que lo acompañó a lo largo de sus campañas políticas, preside la Cámara baja. Como en su primer gobierno, su administración fue una coalición de Acción Popular, el Partido Popular Cristiano (fracción desprendida de la Democracia Cristiana), que obtuvo dos Ministerios, con la participación de algunos técnicos independientes para tareas específicas y el manejo de ciertas empresas del Estado. También se llegó a un acuerdo con las Fuerzas Armadas que aceptaron con buen ánimo el triunfo de Belaunde, para lo cual se respetó a los comandantes castrenses de las tres armas, pero bajo la supervisión de los Ministros de Guerra, Marina y Aeronáutica que fueron ejercidos por militares en retiro que tenían una relación de lealtad personal con Fernando Belaunde.

Los sectores productivos tomaron con beneplácito el triunfo de Belaunde por cuanto este había prometido impulsar y respetar a la empresa privada. A su vez los sectores laborales quedaron” satisfechos con un Ministro de Trabajo permeable a los puntos de vista de los trabajadores. En suma parecía haberse conformado una coalición imbatible para los próximos cinco años. Pero emergió un problema que no había sido visto con anterioridad, que fue el surgimiento del terrorismo por la acción de un misterioso grupo subversivo denominado Sendero Luminoso.

Las dos primeras acciones de la segunda administración de Fernando Belaunde Terry, consistieron en devolver a sus anteriores dueños los medios de comunicación estatatizados durante el gobierno de Velasco y promulgar formalmente la Constitución de 1979 a la que se dio cabal cumplimiento. En los seis meses siguientes en un ambiente de relativa satisfacción por la expectante situación económica, el gobierno comenzó a tomar medidas destinadas a poner al día el costo de las principales tarifas de servicios públicos y de productos de primera necesidad. Estas medidas comenzaron a erosionar su apoyo popular. Sin embargo, pudo ganar los primeros comicios municipales y obtener algo más del control del 50% de los municipios en todo el territorio nacional, incluyendo el de Lima, donde se impuso la candidatura oficialista del arquitecto Fernando Orrego, muy cercano al Presidente Belaunde.

En el plano de la seguridad interior, se comenzaron a escuchar rumores alarmantes de la existencia del grupo terrorista Sendero Luminoso, que comenzó a expandir su actividad subversiva, primero en el departamento de Ayacucho, luego en la Sierra central y después en el resto del territorio nacional. Las festividades del año nuevo de 1981 fueron empañadas por uno de los primeros “apagones” como consecuencia de las voladuras de las torres de alta tensión. Estos sabotajes, se hicieron cada vez más frecuentes a partir de 1981. Sin embargo el gobierno de Belaunde no quiso militarizar la lucha antisubversiva, lo que mereció las críticas de muchos círculos de la derecha en el Perú.

A mediados de 1981 pudo apreciarse claramente que la economía mundial entraba en una fase recesiva, originada en parte por el alza exponencial de las tasas de interés en los mercados financieros, decretada por el Sistema Federal de Reserva de los Estados Unidos. Esta alza originó una contracción económica, así como un gran incremento de la deuda externa de los países en desarrollo, fenómeno que a su vez desencadeno la baja de las cotizaciones internacionales de las materias primas mineras que sustentaban las exportaciones del Perú. Así fue que el monto de las exportaciones sufrió una declinación muy cercana al 25%. Este fenómeno se intensificó al año siguiente, sintiéndose los primeros síntomas de una crisis económica interna, agravada por el déficit presupuestal. Dicho déficit se originó por el doble efecto de la disminución de la recaudación tributaria y el incremento de los gastos fiscales, en parte originado por un agresivo programa de obras públicas, diseñado bajo un supuesto general de bonanza que ya no se daba en la realidad.

Un suceso internacional involucra a Fernando Belaunde Terry en la escena mundial. En abril de 1982, el gobierno militar argentino, por razones de política interna, sorpresivamente ocupa las Islas Malvinas, para lograr con un golpe de mano la ansiada reivindicación de dichas islas, que desde 1830 eran ocupadas por Gran Bretaña. La respuesta de la Primera Ministro Británica Margaret Thatcher, por algo conocida como la Dama de Hierro, no tarda en producirse y se materializa con una expedición de guerra destinada a recuperar las islas. Para ello consigue el apoyo de sus aliados de la OTAN y el respaldo incondicional de los Estados Unidos. También obtiene la ayuda encubierta del régimen chileno del dictador Pinochet. Fernando Belaunde Terry, consciente de que se estaba creando una situación de guerra que afectaba al continente sudamericano, ofrece sus buenos oficios para solucionar el conflicto amistosamente dentro del marco de las Naciones Unidas.

El gobierno norteamericano del Presidente Reagan, acoge su iniciativa pero Margaret Thatcher la boicotea sin decirlo abiertamente. No obstante sus gestiones continúan y cuando parecía que se llegaba a una situación satisfactoria para los contrincantes, el hundimiento del “Belgrano” por un submarino británico, interrumpe sus gestiones. No obstante, Fernando Belaunde Terry insiste en su acción de paz después de la voladura del “Sheffield” por un exocet argentino, pero los británicos que ya se encontraban seguros de la victoria militar, desconocen sus planteamientos. Mientras tanto el gobierno de Belaunde, fiel a una tradición histórica, brinda a la Argentina apoyo logístico y de material de guerra, incluyendo 16 aviones Mirage, para ayudar al esfuerzo bélico argentino. La opinión pública peruana se solidariza con la acción de Fernando Belaunde a pesar de que no se logró una solución favorable a la reivindicación argentina de las Islas Malvinas. Esta gestión fue reveladora del espíritu americanista y de respeto al orden internacional que siempre animó las acciones de estado de Fernando Belaunde.

En diciembre de 1982 se produjo la primera crisis política dentro del gobierno con la renuncia del Gabinete Ulloa, precipitada por los acontecimientos económicos y acentuados por el impacto del terrorismo senderista en la serranía peruana. El 1° de enero de 1983 el gobierno de Belaunde inauguró un nuevo gabinete, presidido por el Vicepresidente Fernando Schwalb, que tenía como Ministro de Economía y Finanzas al banquero internacional Carlos Rodríguez Pastor. Una de las primeras medidas del nuevo gabinete fue decretar el estado de emergencia en el departamento de Ayacucho y departamentos vecinos afectados por el terrorismo senderista, los cuales fueron puestos bajo control militar. Asimismo, el gabinete Schwalb comenzó a aplicar una serie de medidas de ajuste que se reflejaron en una acelerada devaluación, así como en el incremento de los precios de los combustibles, de las tarifas de los servicios públicos y de los productos alimenticios. Toda esta situación se complicó adicionalmente con el “Fenómeno del Niño”, produciéndose lluvias torrenciales en los departamentos de la costa norte del Perú, con graves daños a los cultivos así como a la infraestructura pública y privada. El Fenómeno del Niño también originó una gran sequía en los departamentos serranos del centro y del sur del Perú, agravándose los daños por una menor disposición de agua para los cultivos de los valles de la costa centro y costa sur, lo que produce también un racionamiento de agua potable en la ciudad de Lima y en las principales ciudades del país. En conjunto, estos factores unidos a la acción del terrorismo, generaron una caída en la popularidad del régimen de Belaunde.

A fines de 1983 se llevaron a cabo las segundas elecciones municipales, en las que el gobierno sufrió una fuerte derrota. Acción Popular sólo pudo obtener el 17% de los votos, mientras que su principal aliado el Partido Popular Cristiano (PPC) logró algo más del 15%. El resto de la votación se dividió entre el APRA, que ganó los municipios de la región costa y sierra norte, y la Izquierda Unida que pudo controlar por primera y única vez en su historia, el Municipio de Lima Metropolitana con la candidatura de Alfonso Barrantes Lingán. Estos sucesos debilitaron al gobierno de Fernando Belaunde, pero no alteraron la estabilidad gubernamental, asegurada por una disciplinada mayoría oficialista en ambas cámaras del Poder Legislativo.

En 1984, surgió dentro del APRA la candidatura del joven dirigente Alan García Pérez, figura allegada a Víctor Raúl Haya de la Torre en sus coloquios con las nuevas generaciones apristas, representante en la Asamblea Constituyente de 1978-1979 y luego Diputado, donde ganó cierta notoriedad por su enfrentamiento verbal con el entonces Primer Ministro Manuel Ulloa. La figura juvenil de Alan García despertó una gran simpatía, no sólo dentro de las filas del APRA, sino también en el electorado independiente. Este factor le permitió imponerse sobre sus rivales al interior del APRA y adicionalmente proyectar una imagen de moderación frente al gobierno de Belaunde, a quien evitó atacar en el plano personal.

Durante 1984 y la primera mitad de 1985, el gobierno de Belaunde logró contener en alguna medida la crisis económica a costa de una serie de medidas impopulares de ajuste, pero que se tradujeron en una sensible mejora de la situación fiscal del país. Si bien la popularidad personal de Belaunde disminuyó sustancialmente, él pudo mantener en los momentos más difíciles de su régimen, una adhesión hacia su persona del orden de 25% en las encuestas de opinión. En cuanto a la lucha contra el terrorismo, el Estado de Emergencia decretado en el departamento de Ayacucho y departamentos aledaños, permitió controlar su avance, pero a costa de aplicar medidas muy duras, que fueron denunciadas desde el exterior por Amnistía Internacional. Una de las peores situaciones que tuvo que enfrentar el gobierno de Belaunde fue la matanza de Uchuraccay, perpetrada por una comunidad indígena de campesinos que por temor y siguiendo instrucciones equivocadas impartidas por la Infantería de Marina, asesinó a 13 periodistas que viajaban al interior del departamento de Ayacucho para entrevistar a líderes senderistas.

La matanza de Uchuraccay perpetrada en marzo de 1983, tuvo un impacto muy negativo en la opinión pública y también afectó el desarrollo de la lucha antiterrorista. Para investigar sus causas y también esclarecer la acción del gobierno, Fernando Belaunde nombró una Comisión Independiente Multisectorial, presidida por el laureado escritor peruano Mario Vargas Llosa. Esta comisión se desplazó al lugar de los acontecimientos y pudo entrevistar a todos los actores de la tragedia, incluyendo a los campesinos que perpetraron la masacre. El informe de la Comisión de Vargas Llosa, emitido a los 6 meses de ocurrido este hecho, dejó en claro que la matanza se originó como consecuencia de una trágica equivocación, motivada en parte por el temor de los campesinos a las huestes de Sendero Luminoso. El informe de la Comisión Vargas Llosa fue duramente cuestionado por la oposición y particularmente por la extrema izquierda, que trató de encarcelar al escritor alegando que faltaba a la verdad. Luego de un áspero interrogatorio en un tribunal ayacuchano, Mario Vargas Llosa salió en libertad, pero se pudo percibir la sensación que Sendero Luminoso manipulaba a ciertos magistrados dentro del Poder Judicial.

Durante su último año de gobierno, Fernando Belaunde no tuvo grandes obstáculos en el Congreso. Los medios de prensa en general, si bien muchos de ellos eran críticos de sus medidas de gobierno, en general respetaban a su persona. Alan García que había ganado con facilidad la candidatura del Partido Aprista, se cuidó de polemizar con Fernando Belaunde Terry y más bien se dedicó a preparar sus cuadros partidarios para lo que en ese momento se consideraba una virtual victoria. A principios de 1985, además de Alan García, se perfilaron como candidatos el alcalde Alfonso Barrantes Lingán, en representación de la Izquierda, Luis Bedoya Reyes, líder indiscutido del Partido Popular Cristiano, así como Javier Alva Orlandini que había logrado capturar la maquinaria de Acción Popular y finalmente el General Francisco Morales Bermúdez, Presidente de la Junta de Gobierno entre 1975 y 1980.

En las elecciones en abril de 1985 Alan García ganó una cómoda victoria, que se acercó al 50% de los votos, seguido por Alfonso Barrantes que logró cerca del 25%, Luis Bedoya Reyes con algo más del 10%, Javier Alva Orlandini con 7% y Morales Bermúdez con 1%. En atención a los resultados, Alfonso Barrantes Lingán declinó en ir a una segunda vuelta, con lo que el Jurado Nacional de Elecciones proclamó la victoria de Alan García Pérez. Gracias al triunfo de Alan García Pérez, el APRA pudo llegar al gobierno por primera vez desde su fundación en 1930, obteniendo además el control de las dos cámaras del Poder Legislativo.

El 28 de julio de 1985, Fernando Belaunde Terry entregó el poder al nuevo gobernante y comenzó un largo recorrido de oposición. Las primeras medidas de Alan García estuvieron destinadas a confiscar los depósitos en moneda extranjera y acelerar el gasto fiscal, utilizando para ello los US$ 1,000 millones de reservas en divisas extranjeras penosamente logradas durante la etapa final del gobierno de Belaunde. Durante los dos primeros años de su gestión, las medidas populistas de Alan García originaron un incremento del 7% anual en el Producto Bruto Interno. Este incremento se reflejó favorablemente en su popularidad, que quiso acrecentar desafiando a la comunidad financiera internacional con el no pago de la deuda externa peruana. Sin embargo, a mediados de 1987 las políticas fiscales del gobierno no daban para más, por cuanto el país en poco tiempo gastó sus reservas internacionales. Como consecuencia de lo anterior, el Estado acumuló un déficit presupuestario del orden del 10% sobre el Producto Bruto Interno y la inflación se tornó incontrolable. Asimismo, el terrorismo extendió su radio de acción a cerca del 75% del territorio nacional y el gobierno se vio obligado a reprimir motines en las prisiones masacrando a los presos senderistas en los dos principales centros penitenciarios del país.

Frente a esta situación el gobierno de Alan García decidió dar un salto al vacío, apoderándose de los bancos privados del país. La estatización de la banca comercial privada anunciada abruptamente en el mensaje presidencial del 28 de julio de 1987, tomó de sorpresa a la opinión pública y generó un movimiento de rechazo liderado en un principio por Acción Popular y el PPC y luego por Mario Vargas Llosa. La clase media consideró que se trataba de una medida demagógica destinada a confiscar sus ahorros, así como a manipular los préstamos, con el agravante de que el Estado ya controlaba un importante sector de la banca comercial y además la banca de fomento.

Así las cosas, Fernando Belaunde Terry y Luis Bedoya Reyes se pusieron de acuerdo para constituir una alianza opositora denominada el Frente Democrático (FREDEMO) y llamaron a Mario Vargas Llosa para que lidere ese nuevo grupo político. Vargas Llosa aceptó el ofrecimiento a condición de que se le aceptara como líder de una nueva agrupación, el Movimiento Libertad, con un ideario esencialmente liberal y antiestatista, con el mandato de poner en práctica medidas de reforma del Estado y de privatización de las empresas públicas. La candidatura de Mario Vargas Llosa estuvo fuertemente impulsada por la crisis del comunismo internacional y la caída del Muro de Berlín en los últimos meses de 1989.

A principios de 1990, el triunfo del FREDEMO parecía un hecho consumado, con el firme apoyo de Fernando Belaunde Terry y Luis Bedoya Reyes. Sin embargo, las elecciones municipales de noviembre de 1989 no dieron un resultado totalmente satisfactorio, ya que un nuevo candidato no partidarizado, Ricardo Belmont, triunfó en Lima y desplazó a los candidatos del FREDEMO. A fines de marzo de 1990, se comenzó a escuchar una candidatura de otra figura no partidarizada y desconocida por la opinión pública, Alberto Fujimori, que comenzó a ganar adeptos en las poblaciones marginales de Lima.

El gobierno de Alan García pronto se percató que le resultaba más conveniente apoyar subrepticiamente a la candidatura de Alberto Fujimori, postergando a Luis Alva Castro, representante oficial del APRA. En esa temperatura política las encuestas comenzaron a disminuir la ventaja de Mario Vargas Llosa y a incrementar el porcentaje de Alberto Fujimori, que se proyectó hacia un segundo puesto. Las elecciones de abril de 1990 le dieron una apretada victoria a Mario Vargas Llosa con el 28%, seguido de Alberto Fujimori con el 24%, Luis Alva Castro con el 19% y a los diversos grupos de izquierda con alrededor del 15%.

La primera vuelta sorprendió ingratamente a Mario Vargas Llosa, quién estuvo a punto de renunciar a su candidatura. Sin embargo, fue disuadido por la acción conjunta de Fernando Belaunde Terry, Luis Bedoya Reyes y el Cardenal Vargas Alzamora. El APRA y los grupos de izquierda, que habían sido denostados por Mario Vargas Llosa a lo largo de su campaña, se volcaron masivamente en contra de su candidatura. Luego de dos meses de una campaña complementaria, Alberto Fujimori, con el apoyo de sus nuevos aliados, se impuso con cerca del 60%, mientras que Mario Vargas Llosa no llegaba al 40% de los votos. Había triunfado un nuevo líder que carecía de estructura partidaria y que sólo contaba con el apoyo oportunista y precario del APRA y de la izquierda.

En esas circunstancias Alberto Fujimori, tomó contacto con diversos líderes de la política y de la economía, asumiendo en gran medida el programa esbozado por Mario Vargas Llosa, con lo que logró establecer una buena relación con el sector empresarial privado. Asimismo, fortaleció sus vínculos con elementos de los servicios de inteligencia (SIN), que lo ayudaron a resolver algunas denuncias de fraude tributario hechas en el curso de la campaña. El personaje que lo asesoró en esas materias era un oscuro abogado y ex capitán del Ejército, Vladimiro Montesinos, expulsado por traición a la patria, dedicado luego a defender narcotraficantes y que había cultivado valiosas amistades en el submundo de la justicia penal y de los pasillos de la autoridad tributaria peruana. Con semejantes antecedentes Alberto Fujimori forjó una duradera alianza con ese siniestro personaje, que le permitió controlar, al principio de manera precaria, la estructura del Estado.

La figura de Fernando Belaunde quedó algo aislada políticamente con el triunfo de Alberto Fujimori, pero en contrapartida reforzó su control sobre su maquinaria partidaria, que tenía una importante representación en el Congreso junto con el PPC y el Movimiento Libertad. Durante el primer año de su gobierno, Alberto Fujimori tuvo una actitud vacilante en cuanto al aparato empresarial del Estado, pero al cabo de un año emprendió una política privatizadora y de apoyo al capital privado, viajando al exterior para lograr arreglos con la banca multilateral destinados a sacar al país del ostracismo financiero en el que se encontraba. En vista de que el gobierno de Alan García dejó al país con una inflación descontrolada, las primeras acciones del gobierno de Alberto Fujimori estuvieron dirigidas a tomar severísimas medidas de ajuste, con incrementos del 500% en los precios de los productos de primera necesidad y de los combustibles. Paradójicamente el público que había rechazado el programa de Mario Vargas Llosa, aceptó sin mayores protestas las medidas ejecutadas por Fujimori. Este hecho, reforzó su confianza interna y le permitió seguir un camino que condujo al autogolpe del 5 de abril de 1992.

Si bien Alberto Fujimori había sido elegido en forma democrática, poco a poco pudo apreciarse que su gobierno tomaba un giro autoritario y amenazante de la legitimidad constitucional. A principios de 1992, el General Nicolás Hermoza, nuevo Jefe del Ejército, comenzó a declarar en contra del Congreso y de los partidos políticos. A fines de marzo de ese año, Susana Higuchi, entonces esposa del Presidente Fujimori, desató un escándalo por presuntos robos de donaciones japonesas, en los que estarían involucrados los hermanos y cuñados de Alberto Fujimori. Estas denuncias precipitaron el golpe del 5 de abril que fue dado con el apoyo de la cúpula castrense y que se reflejó en el cierre del Congreso y en la captura del Poder Judicial, así como en la desactivación de los organismos constitucionales autónomos.

Los sucesos de abril de 1992, pusieron nuevamente a Fernando Belaunde en oposición abierta al gobierno de Fujimori, pero los partidos políticos no lograron organizar una acción suficientemente fuerte para derribar al régimen golpista. La oposición vino del exterior y eso obligó al gobierno de Fujimori a modificar algunos de sus postulados. En junio de 1992, Alberto Fujimori se presentó en una Asamblea General de la OEA y expuso un programa de aparente retorno al régimen constitucional, mediante la elección de un nuevo Congreso Constituyente. Esta elección se llevó a cabo a fines de 1992 y en ella las fuerzas de Alberto Fujimori lograron una victoria superior al 50%, controlando en la práctica al recién electo Congreso Constituyente. El APRA y Acción Popular se abstuvieron de participar en dicho Congreso en protesta contra el golpe de Estado.

En septiembre de 1992 un suceso inesperado favoreció al régimen de Fujimori. El terrorismo senderista intensificó sus atentados en la ciudad de Lima e hizo explotar bombas en diversos lugares con un terrible resultado letal, creándose un ambiente generalizado de temor y zozobra. En esas circunstancias un sector especializado de la policía, la Dirección Nacional Contra el Terrorismo, organizada durante el régimen de Belaunde, que venía cercando a la cúpula directiva del senderismo, logró capturar a su principal líder, Abimael Guzmán, así como a muchos de sus adláteres inmediatos. La noticia de la captura de Abimael Guzmán sorprendió al público, incluyendo a Fujimori que se encontraba pescando en el río Putumayo, pero tuvo un efecto enormemente favorable para su gobierno, que la exhibió como un triunfo extraordinario tanto en el Perú como en el exterior.

En el curso de 1993, el Congreso Constituyente aprobó una nueva Constitución que fue sometida a un referéndum. El referéndum dio una apretada victoria al gobierno pero con fuertes indicios de un fraude electoral. Fernando Belaunde Terry se manifestó públicamente en contra del proyecto de la nueva Constitución. Esta era en esencia una versión resumida de la anterior carta política de 1979, con algunos cambios importantes en el régimen económico así como en la estructura del Estado, estableciéndose un Poder Legislativo Unicameral. Asimismo, se permitió la reelección presidencial inmediata por un solo periodo, descubriéndose de esa manera el verdadero objetivo del autogolpe del 5 de abril de 1992.

En diciembre de 1994, se proclamó la candidatura reeleccionista de Fujimori. La oposición se aglutino en torno a la candidatura del ex Secretario General de la Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuellar, que constituyó un nuevo movimiento político respaldado por independientes y por figuras que provenían de Acción Popular, el Movimiento Libertad, así como de ciertas agrupaciones de izquierda. Sin embargo, los partidos políticos opositores no apoyaron la candidatura de Pérez de Cuellar. Las elecciones de 1995 se vieron entorpecidas por una guerra no declarada con Ecuador en el sector fronterizo amazónico del Alto Cenepa. El conflicto con el Ecuador puso a Alberto Fujimori en clara ventaja sobre Pérez de Cuellar porque le permitió aparecer como un defensor de los derechos soberanos del Perú. Las elecciones de 1995, le dieron a Fujimori una cómoda victoria de más del 60% de los votos frente a un 23% de Pérez de Cuellar, logrando el gobierno una firme mayoría en el Poder Legislativo.

La inauguración del segundo mandato de Fujimori no despertó mayores reacciones negativas pero pronto se vio que la primera reelección inmediata no era más que un engaño, toda vez que el gobierno en 1996 presentó un proyecto de ley interpretativo de la Constitución, con el objeto de permitir una segunda reelección consecutiva. La ley fue rápidamente aprobada por el Congreso, pero mereció el rechazo de la opinión pública y además fue impugnada ante el Tribunal Constitucional. La propaganda política gubernamental no pudo ocultar el hecho que detrás de estas maniobras emergía de una manera bastante obvia, la intención de perpetuarse en el poder con el abierto respaldo del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), que para esa época ya estaba controlado por su jefe de facto Vladimiro Montesinos, a quien se le atribuía un poder igual o incluso mayor que el de Alberto Fujimori.

El Tribunal Constitucional fue restablecido en la Constitución de 1993, pero no todos sus miembros obedecían al dictado del gobierno. Inesperadamente se pronunció en contra de la Ley de Interpretación Auténtica a través de una resolución apoyada por un bloque minoritario de sus integrantes, con la abstención y el voto en contra de los demás miembros. Esta división fue aprovechada por la mayoría oficialista en el Congreso “para acusar a los magistrados que declararon la inconstitucionalidad de la Ley de Interpretación Auténtica, quienes fueron destituidos de sus cargos. La defenestración de los magistrados independientes del Tribunal Constitucional marcó un punto de no retorno del régimen de Fujimori y consolidó a las fuerzas de la oposición, que pudieron denunciar esa acción como una arbitrariedad del gobierno manipulada directamente desde el SIN.

En diciembre de 1999 Fujimori proclamó su candidatura a la segunda reelección presidencial consecutiva, con el apoyo de un trío de partidos fantasmas, la cual fue impugnada ante el Jurado Nacional de Elecciones en un clima de creciente agitación, por los partidos políticos y por las entidades más representativas de la sociedad civil, entre ellas el Colegio de Abogados de Lima. El Jurado Nacional de Elecciones desestimó la impugnación con una resolución apresuradamente dictada, hecha por los asesores legales del Servicio de Inteligencia.

En ese ambiente Fujimori inició su campaña electoral con el uso manifiesto de recursos económicos y logísticos del Estado. Mientras tanto los candidatos de oposición, Alberto Andrade, Alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, ex Presidente del Instituto de Seguridad Social, y Alejandro Toledo, líder de la nueva agrupación Perú Posible, eran insultados diariamente por la prensa chicha subsidiada por el gobierno. A esta situación se añadía el agravante de que los candidatos fueron impedidos de hacer su propaganda en la televisión, dado que los empresarios privados que la controlaban se negaban a recibir avisos políticos con el pretexto de mantener su neutralidad en la campaña. Cabe destacar que después de la caída de Fujimori, pudo comprobarse a través de la-imagen grabada en videos, que los propietarios de los principales canales de la televisión abierta, (Schutz, los Crousillat y los Winter) habían sido sobornados por Montesinos con el pago de varios decenas de millones de dólares, para no difundir propaganda política contraria a la re - reelección de Fujimori.

En abril del año 2000, a pesar de los esfuerzos de los medios oficialistas de comunicación, se apreció el crecimiento exponencial del candidato Alejandro Toledo que sobrepasaba al porcentaje de simpatizantes de Fujimori. En el día de las elecciones los primeros resultados oficiales le dieron la victoria a la candidatura de Toledo, pero conforme avanzaban las horas las cifras que se divulgaban en la televisión comenzaron a registrar un repunte en los votos de Fujimori y una caída en la de Toledo. Durante los días siguientes, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), que estaba controlada por el SIN, comenzó a dar una victoria de Fujimori con el 49.5% de los sufragios, mientras que Toledo quedaba reducido a un 41%.

Estos guarismos no fueron aceptados por la opinión pública y la oposición terminó aglutinándose detrás de Alejandro Toledo, quien luego de algunas vacilaciones se negó a participar en la segunda vuelta. En este panorama de dura confrontación Fernando Belaunde Terry otorgó su liderazgo político a favor de los esfuerzos de Alejandro Toledo para impedir un nuevo mandato de Alberto Fujimori. Con ese objetivo aceptó participar y fue uno de los oradores centrales en la “Marcha de los 4 Suyos”, gran evento organizado por Alejandro Toledo, que culminó en una manifestación multitudinaria el 27 de julio del 2000, un día antes de la inauguración del supuesto tercer mandato electoral de Fujimori. Este había ganado una batalla, pero la oposición y la sociedad civil cuestionaban la legitimidad de su gobierno.

Una de las consecuencias del enfrentamiento entre Fujimori y la oposición fue la intervención de la O.E.A. que en la Asamblea General de Ontario decidió el envió al Perú de una Misión presidida por el Ministro de Relaciones Exteriores del Canadá, con el objeto de mediar en la crisis política desatada en el Perú. El avance logrado por la Misión de la O.E.A. fue lento a pesar de los esfuerzos de la oposición, pero otro suceso inesperado precipitó la caída del régimen de Fujimori.

A fines de septiembre del año 2000, el candidato opositor Fernando Olivera exhibió un video en el que se veía a Vladimiro Montesinos sobornando al congresista Kouri de la bancada de Toledo, con el pago de US$ 15,000 para que se pasará al grupo parlamentario del gobierno. Este video demostró con la fuerza incontrastable de los hechos algo que se había sospechado en otros congresistas, que adoptaron una conducta parecida a la de Kouri. Sin embargo, era la primera vez que en el Perú y quizás en el mundo, se tenía una prueba visual y concreta del uso del dinero público para corromper la política.

La exhibición del video quebró la resistencia de Fujimori, quién se vio obligado a aceptar la reforma de la Constitución para eliminar la reelección presidencial inmediata y también para recortar su tercer mandato a un año, con el encargo específico de convocar a nuevas elecciones. El ofrecimiento de Fujimori no satisfizo a la opinión pública, produciéndose un movimiento irresistible en su contra. Este desesperado trató de eliminar a Montesinos, quien huyó a Panamá y luego regresó al Perú para desaparecer nuevamente. Fujimori trató en vano de desvincularse de la sombra de Montesinos, pero ya era demasiado tarde. En el Congreso, la mesa directiva que obedecía sus órdenes fue censurada, eligiéndose como nuevo Presidente del Poder Legislativo al congresista Valentín Paniagua de las filas de Acción Popular. Esta elección fue considerada como una forma de transacción entre las diversas fuerzas opositoras representadas en el Poder Legislativos.

En ese escenario, Fujimori emprendió una última gira al Extremo Oriente y luego de un largo periplo recaló en Tokio. Ahí envió un fax al Congreso renunciando a la Presidencia de la República, renuncia que fue secundada por la de sus dos Vicepresidentes. No obstante el Congreso se negó a aceptar su renuncia y resolvió destituirlo por incapacidad moral y abandono del cargo. Conforme a la Constitución, el nuevo líder del Congreso Valentín Paniagua, asumió la presidencia a título provisional con el mandato específico de convocar a elecciones en abril del año 2001. El gobierno transitorio de Valentín Paniagua, sin ser un gobierno de Acción Popular, obtuvo el claro respaldo de Fernando Belaunde Terry que lo apoyó en todas sus acciones. Para el cargo del Presidente de Consejo de Ministros, Paniagua nombró al ex Secretario General de las Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuellar, quién aceptó la Jefatura del Gabinete Ministerial acompañado de un conjunto de personalidades independientes. El gobierno transitorio de Valentín Paniagua realizó un proceso electoral inobjetable, en el que Alejandro Toledo resultó ganador en la segunda vuelta sobre Alan García con el 55% de la votación, versus el 45% de su rival.

En sus últimos años, que coincidieron con el gobierno transitorio de Paniagua y el primer año de la administración de Alejandro Toledo, Fernando Belaunde proyectó la imagen de auténtico patriarca de la Nación, reconocido por las fuerzas políticas como líder de la democracia y figura emblemática de la austeridad y sobriedad republicana. Fernando Belaunde se había convertido al final de su vida en lo que los anglosajones denominan “elder statesman”, cuya voz reflejaba autoridad y sabiduría. Sus últimos días se vieron ensombrecidos por la muerte de su esposa, Violeta Correa Muller, que lo acompañó en la lucha política desde fines de los años 50 y fue compañera de su exilio entre 1970 y 1975, así como excelente consejera en la campaña de 1980 e inolvidable Primera Dama en su segundo periodo. La muerte de Violeta Correa, precipitó el fin de Fernando Belaunde Terry, quien antes dejó la jefatura de Acción Popular en manos de Valentín Paniagua. Al producirse su fallecimiento el 4 de junio del 2002, el gobierno decretó duelo nacional y el país entero se paralizó durante 3 días, mientras su féretro era conducido primero al local partidario de Acción Popular y luego a la Catedral de Lima, donde sus restos fueron visitados por miles de personas. Al terminar los servicios religiosos, a pedido del pueblo asistente, el cortejo fúnebre dio la vuelta a la Plaza de Armas y de ahí se dirigió a los Jardines de la Paz, en medio de la fervorosa ovación que el público emocionado, le prodigó a lo largo de su último camino.

Publicado en Oigaonline.com, diciembre 2010

© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Martin Belaunde Moreyra,

miércoles, 25 de septiembre de 2013

LA TERCERA



MENSAJE DEL PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DEL PERÚ, ARQUITECTO FERNANDO BELAUNDE TERRY,

ANTE EL CONGRESO NACIONAL, EL 28 DE JULIO DE 1968

Señores Representantes:

Un lustro de incansable actividad se cumple en esta fecha, habiéndonos correspondido sobrellevar, en los últimos doce meses, la etapa más difícil del actual periodo. Más, por fortuna, nos toca ahora demostrar que la estamos superando. Y, algo más, señores Representantes, como hemos de verlo en el curso de este Mensaje, he de ser, en esta etapa trascendente, portador de buenas nuevas para la República.

En los momentos de prueba que hemos afrontado ha sido factor decisivo para vencerlos, la actitud de profunda madurez de nuestro pueblo, que tiene la rara cualidad de ver claro cuando pasajeramente se nubla el panorama nacional, penetrando su mirada profunda y perspicaz al fondo mismo de los hechos. Una sensibilidad intuitiva lo hace detectar bien la buena fe, la sinceridad y el patriotismo, frente a los gestos efectistas e interesados que rodean los acontecimientos de murmuración y alarma, en busca de ilícitas e inconfesables ventajas. Y debo agregar que, en el orden institucional, el gesto del Congreso al otorgar al Gobierno transitoriamente poderes extraordinarios para afrontar la crisis fiscal y el invariable sentido de responsabilidad de los Institutos Armados han sido factores determinantes en el gran propósito común por lograr la recuperación de la confianza.

Permítaseme extraer del volumen que he entregado al Señor Presidente del Congreso aquellos puntos que es preciso resaltar, aunque sintéticamente, ante la inevitable limitación del tiempo.

I. ORDEN JURÍDICO, POLÍTICA INTERNA Y EXTERNA

Justicia – Gobierno – Relaciones Exteriores JUSTICIA

El propósito de dar realce a la trascendental función que corresponde al Poder Judicial tomó forma, en el Callao, en el nuevo Palacio de Justicia que vino a sustituir el local inadecuado de que antes disponía. Limitaciones económicas han impedido que este proceso de rehabilitación de la sede judicial en distintas jurisdicciones de la República adquiera el ritmo que, evidentemente, debe tener. Igual preocupación causa la insuficiencia de medios para atender, en cuanto al Culto se refiere, a la reconstrucción de innumerables templos, muchos de ellos de valor histórico, y a la terminación de edificaciones inconclusas. Con su reconocida moderación y espíritu de sacrificio, la Iglesia, tanto en ese aspecto cuanto en lo que atañe a otras necesidades, ha sobrellevado abnegadamente una situación de severa limitación económica, comprometiendo la gratitud del Gobierno.

En el orden carcelario, el Centro Penitenciario de Lurigancho que el  año pasado pusimos en servicio, sólo parcialmente, ha sido preparado para absorber a toda la población que se encontraba hacinada, en condiciones evidentemente inaceptables, en la carceleta del Palacio de Justicia. Tal establecimiento ha sido clausurado, como lugar de reclusión, manteniéndose tan sólo un servicio diurno para facilitar las diligencias judiciales que requieran la presencia del inculpado.

Dentro de la nueva política que, en ese aspecto, ha implantado el actual régimen y que tiene una expresión adecuada en la cárcel de Ica y su máximo exponente en el local de Lurigancho, tan justamente elogiado por los penalistas, no cabía la subsistencia de la precaria carceleta a que he hecho alusión, y en la medida de que los recursos lo permitan, se procederá a sustituir los locales de reclusión carentes de elementales características de decoro y dignidad, sin las cuales cualquier intento de rehabilitación de quienes caen en el delito resultaría completamente estéril.

La creación de escuelas básicas en el Centro Penitenciario de Lurigancho, en la Cárcel de Mujeres y en la Cárcel de Ica, es prueba de una preocupación por rehabilitar a los reclusos como lo es también el llamado Plan Sepa,  que consiste en estimular la producción y productividad agrícola en dicha colonia, no sólo para generar trabajo sino para adiestrar a los reclusos en las tareas agrícolas.

El propósito reeducativo se hace presente, aún en mayor escala, en lo que atañe a los menores a cargo de la Dirección General de Tutela.

Mi Gobierno anticipa su respetuoso saludo de bienvenida a Su Santidad Paulo VI, cuya visita a Colombia honrará, en breve, al nuevo mundo.

GOBIERNO

El orden interno, la acción de las autoridades políticas y la garantía para el ejercicio de los derechos que la ley prescribe, son aspectos vitales de la función que el Ministerio de Gobierno y Policía cumple como aporte indispensable para el normal desenvolvimiento de todas las actividades en la República.

Como consecuencia de la alteración del orden público ocurrida en la ciudad de Iquitos el 28 de junio, ha habido que lamentar pérdidas materiales; el fallecimiento de uno de los jóvenes manifestantes y la existencia de numerosos heridos. Para los efectos legales a que hubiere lugar, se ha remitido, al Consejo Supremo de Justicia Militar, el atestado instruido en la División de Seguridad del Estado, dándose cuenta del resultado de las diligencias practicadas con motivo de tal alteración del orden que, por información de que se dispone, no pueden ni deben entenderse como acontecimientos aislados. Ellos, obviamente, forman parte de un programa internacional de subversión, en el que elementos disociadores, dirigidos por expertos extranjeros, tratan de destruir el régimen democrático imperante en la República.

Correos y Telecomunicaciones

Se ha dispuesto la inmediata reorganización de los Servicios de Correos del país, que incluye el mejoramiento ya iniciado y la modernización de los mismos. Al efecto se ha gestionado y obtenido, de la representación diplomática de Francia en Lima, el envío al Perú de dos técnicos de alto nivel del Servicio Postal de esa República, para que propongan las mejoras que deberán introducirse a la brevedad, en el funcionamiento de los Servicios de Correos, principalmente en el Correo Central de Lima.

Las mencionadas gestiones se han llevado a cabo paralelamente a la reactualización de los estudios efectuados por SOMEPOST de París,  relativos a la mecanización del Servicio Postal y a la construcción del edificio central para el Correo, en Lima.

Teniendo en consideración la trascendencia de las comunicaciones públicas en el desenvolvimiento normal del Estado, el gobierno ha continuado prestando su preferente atención a este vital servicio, habiéndose realizado, entre las más importantes obras, las siguientes: ampliación de la Central de Telegrafía Automática de la capital; instalación de la Central de Telegrafía Automática en Trujillo; montaje de la Central de Telegrafía Automática de Arequipa, conexión de Huacho a la Red Automática de Lima; adquisición de equipos para el Servicio de Radio-teletipo; modernización de los equipos transmisores y receptores de radio para completar el Gran Sistema de Telecomunicaciones del Perú; modernización del equipo Morse; e integración de los servicios de Radio y Telégrafos que durante mucho tiempo actuaban en forma paralela y sin coordinación.

Contrato de Concesión con la Cía. Peruana de Teléfonos S.A.

El Supremo Gobierno ha celebrado un contrato de concesión de servicio público telefónico para Lima y Callao, con la Cía. Peruana de Teléfonos S.A., el 12 de agosto de 1967, y en él se contempla la ampliación de 67,000 líneas en tres años, por cuenta de dicha Compañía y la adquisición de las acciones de ITT por los abonados del servicio para peruanizar esa Empresa. En la fecha se ha cumplido la primera etapa de le expansión con la puesta en servicio de 13,000 nuevas líneas. La segunda etapa de 25,000 líneas para los distritos de San Isidro, Miraflores y Magdalena se pondrá en servicio dentro de los cuatros primeros meses de 1969 y la tercera etapa, de 29,000 líneas, se concluirá dentro de los 6 primeros meses de 1970.

Comunicaciones Internacionales vía Satélite

El Gobierno ha otorgado la buena pro y suscrito, el 7 de junio de 1968, un contrato con la Nippon Electric Company Limited para la financiación, suministro e instalación de una Estación Terrena de Comunicaciones por Satélite por valor de US$ 3´825,000. La Estación Terrena entrará en operación el 2 de mayo de 1969 y proporcionará al Perú comunicaciones directas con todos los países del orbe.

La próxima inauguración del moderno sistema por satélite a través de la Estación Terrestre que se construye en Lurín, marcará una fecha histórica en la historia de las comunicaciones en el Perú.

Dirección General de Tránsito

Por Resolución Suprema de 21 de junio se designó una Comisión Reorganizadora de la Dirección General de Tránsito, encargada de estudiar los informes de organización de dicha dependencia presentados por la Comisión nombrada por Resolución Suprema de 5 de diciembre de 1966 y por la Oficina Nacional de Racionalización y Capacitación de la Administración Pública (ONRAP).

La Comisión ha presentado ya al Ministro de Gobierno las conclusiones de sus trabajos, las mismas que, una vez aprobadas, serán puestas en aplicación, de inmediato, por la propia Comisión.

Benemérita Guardia Civil

Durante el año se ha incrementado en 1,914 plazas el número de guardias civiles. Se ha creado la Dirección de Informaciones, Comunicaciones y Archivo; una Comisaría tipo “A” en el distrito de Pueblo Libre; cinco Líneas y veintiséis puestos rurales en diversos puntos de la República. Asimismo, durante el mismo periodo se ha invertido cerca de treinta millones de soles en obras de construcción, reparación y reacondicionamiento de locales policiales.

Quedé gratamente impresionado de mi visita a la 48ª. Comandancia de la Guardia Civil, establecida en Mazamari, en la provincia de Satipo. Pude apreciar la excelente preparación del personal, su alta moral y la comodidad y eficiencia que caracterizan a esa base modelo de operaciones anti-subversivas en la región selvática. Puede comprobar su participación en la acción cívica y sólo tengo que lamentar, hondamente, que un infortunado accidente aéreo haya privado a tan importante Comandancia de su competente Jefe y de distinguidos y esforzados oficiales de la Fuerza Aérea y de la Guardia Civil.

Guardia Republicana

En el Presupuesto Funcional para el presente ejercicio se ha consignado la partida destinada a aumentar en quinientos hombres los efectivos de esta Unidad.

Durante el año se ha impulsado la Campaña de Alfabetización en todas las fronteras del país donde presta servicios la Guardia Republicana; así como en los establecimientos penales.

Policía de Investigaciones

El Ministro de Gobierno ha dispuesto la reorganización de la Policía de Investigaciones del Perú, tarea que ya se ha iniciado. Dentro del marco de tal proceso reorganizativo se llevo a cabo en Lima, a fines de junio, la Primera Cita de Jefes de Región de la PIP. Los temas estudiados se refirieron no solamente a aspectos de reorganización y objetivos institucionales sino que además y fundamentalmente, trataron de la responsabilidad, de la moral y de la disciplina de los hombres que en los distintos niveles tienen la obligación de mantener la eficiencia y la respetabilidad de la institución. Como resultado de los trabajos que se están llevando a cabo, se espera obtener una nueva estructura que, básicamente, se traduzca en una mejora de los servicios y en una elevada moral que afiancen su bien ganado prestigio.

El incremento de efectivos de la PIP, en las diversas categorías, durante el año, ascendió a 493.

Por Decreto Supremo de 5 de julio se ha dispuesto la liquidación de  los Bazares de la Guardia Civil, de la Policía de Investigaciones y de la Guardia Republicana; y se ha establecido el estudio de la organización de la Cooperativa o Cooperativas de Consumo que reemplazarán a los mencionados bazares.

La medida en referencia ha sido adoptada al considerarse que resulta conveniente introducir el cooperativismo en beneficio de los servidores del sistema policial peruano y que, en interés del Estado, debe lograrse el establecimiento de organismos autónomos de carácter privado, dedicados exclusivamente a atender las necesidades domésticas de consumo de sus servidores, separadamente de la estructura oficial de la administración pública.

Las comisiones liquidadoras de los bazares y organizadoras de las cooperativas han sido ya constituidas por el Ministro de Gobierno y han iniciado su trabajo.

PLANIFICACIÓN

En los últimos años se ha venido laborando incansablemente en el terreno de la planificación, habiéndose definido el correspondiente Plan de Desarrollo Económico Social del país, tanto en lo general cuanto en lo que atañe particularmente a los distintos sectores.

Pero sería infecundo este trabajo que determina y fija metas por alcanzar si no se          hubiera acumulado, paralelamente, los estudios y proyectos correspondientes.

La situación que, en ese aspecto, va a encontrar el próximo Gobierno será totalmente distinta a la que tuvimos que afrontar en 1963, cuando recién se iniciaba el sistema y se carecía, casi por completo, de estudios y proyectos suficientemente profundos para ser llevados a la práctica. En la actualidad, como lo demuestra el inventario de proyectos elaborado por el Instituto Nacional de Planificación, están a nuestro alcance trabajos de inestimable valor que, de acuerdo a un orden de prioridades derivado del Plan, pueden llevarse a la práctica.

Desde Tumbes hasta Tacna tenemos estudios de factibilidad para grandes proyectos de irrigación en todos los departamentos del litoral; en la sierra se cuentan por docenas los estudios de factibilidad completados en ese campo. Todos estos proyectos ofrecen posibilidades hidroeléctricas que les dan tanto interés en ese aspecto como en el agropecuario.

Proyectos de vialidad han sido elaborados a un ritmo y con una profundidad tales que, la próxima administración, podría iniciarlos desde el primer día de su gestión. Baste citar el tramo Vía Central-Satipo, que cuenta con planos de ejecución y que constituye la fórmula más interesante para extender la región alimentaria de la Lima Metropolitana.

Los grandes y trascendentales proyectos de Olmos, Majes, Chao y Virú y la derivación del Pampas al departamento de Ica, sobrepasarían, de ser ejecutados simultáneamente, la capacidad de financiación de dos periodos consecutivos.

Los profundos estudios de colonización, realizados con la colaboración de competentes organismos internacionales, permitirían, al llevarse a la práctica, absorber los grandes movimientos migratorios que hay que producir para lograr una mejor distribución democrática en el Perú. El Plan Nacional de Energía y los Parques Industriales ya estudiados permitirán canalizar convenientemente el esfuerzo fabril. Los detallados planes sustentados en el Plan Sectorial Agropecuario         sobre comercialización y almacenamiento de productos agrícolas, que estarán terminados antes de julio de 1969, constituirán otro campo abierto a la actividad del régimen que entonces se instale.

En cuanto a vivienda se contará, entre otros, en esa fecha, con los proyectos resultantes del gran concurso promovido por el Gobierno peruano y las Naciones Unidas, de importancia universal.

Todo esto nos llevará a promover, como último ciclo de nuestras reuniones departamentales y regionales, una periódica exposición y divulgación de estos proyectos que interesan a las instituciones y a la ciudadanía, en general, y que serán de especial valor para la formulación de los programas de gobierno que elaboren los partidos políticos. El Instituto Nacional de Planificación queda encargado de organizar estas actuaciones, divulgando metódicamente, en el sereno ambiente del debate técnico, el enorme acopio de proyectos que se ha logrado reunir en años de silenciosa y fructífera labor.

Relaciones Exteriores

Nuestro país apoya su acción internacional en lo que constituye el sustento básico de su política exterior, es decir, su raíz histórica, las características de su geografía, las exigencias de su desarrollo y su tradición cultural y jurídica.

Es por ello que el Perú se encuentra empeñado en configurar su imagen internacional de acuerdo con el mandato recibido de un antiguo pasado que identifica a nuestra nación como una comunidad aglutinadora de la que derivaron en diversas épocas ideales de solidaridad y civilización. Su posición en el mapa sudamericano confirma su vocación de síntesis y cohesión ajena a particularismos excluyentes y a cualquier forma de distanciamiento entre los extremos norte y sur de esta parte del continente. Las condiciones de nuestro tiempo han puesto ese doble carácter de nuestro país al servicio de su propio desarrollo actual y de la causa de la integración latinoamericana. Basa el Perú su participación en ese doble movimiento en la autoridad que le otorgan al prestigio de una rica y vieja cultura y su limpia ejecutoria internacional al servicio de la organización jurídica interamericana y de constante respeto a las normas y principios en que ella se funda.

No obstante su apego a la trayectoria histórica de defensa de la paz y de los principios jurídicos, el Perú participa del espíritu de renovación que se hace necesario en los organismos internacionales. De esta manera me ha sido grato someter a consideración del Congreso Nacional las reformas que se proyectan introducir en la Organización de los Estados Americanos, las mismas que fueron formuladas en la II Conferencia Extraordinaria Interamericana, reunida en Buenos Aires en 1967.

Jurisdicción marítima

El Gobierno del Perú ejerce ininterrumpidamente su soberanía en el mar adyacente a sus costas, de acuerdo a las disposiciones legales vigentes, para preservar y resguardar las riquezas naturales que existen en esa zona. Formando el grupo de países del Pacífico Sur, el Perú, Chile y el Ecuador son solidarios por la Declaración de Santiago de 1952, para la defensa de sus derechos en las respectivas zonas marítimas de 200 millas.

Es satisfactorio comprobar que va avanzando en el mundo la idea de un cambio de conceptos sobre la extensión de la jurisdicción de los Estados en el mar que es contiguo a sus litorales. En una Resolución aprobada en diciembre último en las Naciones Unidas, se ha reconocido la existencia de una jurisdicción nacional actual y de los límites que han sido trazados a esa jurisdicción por los países costaneros. Parece darse así un nuevo paso a la reforma de las doctrinas sobre derecho del mar.

Declaración conjunta peruano-argentina

El Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina, doctor Nicanor Costa Méndez, y el Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de Relaciones Exteriores, doctor Raúl Ferrero, firmaron, el 25 de mayo último, una Declaración Conjunta Peruano-Argentina, en la que reitera la fraterna y cordial amistad que une a las dos naciones bajo la inspiración de los ideales sanmartinianos.

En ese documento se deja constancia de los esfuerzos de ambos países por los ideales de paz, así como su deseo de apoyar el proceso de integración económica regional, en función de las diversas exigencias nacionales. Además, se estima conveniente estudiar el Tratado de Montevideo referente a la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, a fin de considerar las modificaciones que sean necesarias sobre la base de la experiencia recogida en los ocho años de existencia de ese convenio. Con el propósito de intensificar los vínculos económicos y comerciales de las dos Repúblicas se dispuso, mediante concertación por notas reversales, el funcionamiento de una Comisión Peruano-Argentina de Coordinación. También se convino en dar mayor impulso a las relaciones culturales y al intercambio turístico. Finalmente se reafirmó la concordancia de las posiciones jurídicas de ambos países en la protección y defensa de la riqueza marítima en la zona de 200 millas adyacentes al litoral.

El Acta de Lima relativa a la carretera Bolivariana Marginal de la Selva

Los Ministros de Relaciones Exteriores de la República Argentina, doctor Nicanor Costa Méndez, de Bolivia, doctor Tomás Guillermo Elío, del Paraguay, doctor Raúl Sapena Pastor, y del Perú, doctor Raúl Ferrero, firmaron la llamada Acta de Lima el 27 de mayo último, en la que se declara que la carretera Marginal de la Selva, iniciativa de trascendental proyección económica y social del Gobierno del Perú, servirá como nexo para hacer efectivo el enlace entre la vertiente oriental de los Andes y la Cuenca del Plata.

El Acta de Lima contempla la creación de una Comisión Cuatripartita integrada por representantes de los países signatarios, cuyas funciones serán impulsar y desarrollar, a través de organismos internacionales especializados, el estudio de las obras que sean necesarias para empalmar las redes viales de la República Argentina, Bolivia, del Paraguay y el Perú con la carretera Marginal de la Selva, la carretera Panamericana y el sistema de carreteras que ellas originan.

Comercio con los países socialistas

El Gobierno ha resuelto abrir el intercambio comercial con los países socialistas de Europa, modificando así, de acuerdo con las exigencias de la vida actual, la conducta que desde años atrás observaba nuestro país. Ya el año pasado recibimos misiones comerciales de Hungría, Bulgaria y Yugoslavia. A mediados de junio del presente año ha viajado a Rusia y a otros países del este europeo una misión presidida por el ingeniero Carlos Morales Machiavello, dispuesta a negociar y a concertar acuerdos que sean convenientes para nuestra industria.

Grupo Andino

El Grupo Andino, integrado por el Perú, Colombia, Chile, Ecuador y Venezuela, ha celebrado sucesivamente reuniones en Viña del Mar, Caracas, Quito, Lima y Bogotá, con el objeto de fijar el texto del acuerdo sub-regional; y en la última ciudad mencionada, en febrero del presente año, nuestro país junto con los otros países miembros de la Comisión Mixta suscribió el convenio constitutivo de la Corporación Andina de Fomento, que  será  el  instrumento técnico  y financiero necesario para lleva a la práctica la idea de una integración sub- regional.

El Convenio constitutivo de la Corporación Andina de Fomento, ha merecido la ratificación legislativa correspondiente; sus funciones están orientadas principalmente al financiamiento de empresas multinacionales dentro del Grupo, especialmente en lo referente a los siete sectores industriales que han sido destinados a los acuerdos de complementación, y cumplirá la triple función de ente promotor, ejecutor y financiero del sistema sub-regional

El Señor Presidente Constitucional de Bolivia, General René Barrientos Ortuño, hizo una breve visita al Perú, a su retorno de un viaje a los Estados Unidos, accediendo a la invitación que me fuera grato formularle. Con este motivo se han estrechado aún más los vínculos de amistad entre nuestros dos países.

PROMOCION ECONÓMICA DE LA REPÚBLICA

Hacienda- Fomento- Agricultura HACIENDA Y COMERCIO

Los últimos doce meses se han caracterizado, hasta fines del mes de mayo, por una acentuada inestabilidad fiscal y por una crónica dificultad del Estado para hacer frente a los compromisos exteriores, como resultado del debilitamiento de la posición de reservas del Banco Central de Reserva del Perú.

El notable esfuerzo realizado en el campo de la Educación Pública, con intensidad sin precedente; la necesidad de ampliar distintos servicios, como resultado del crecimiento vegetativo y el marcado progreso logrado en  el campo de la Salud Pública, determinaron parte apreciable del aumento de los gastos fiscales y, como consecuencia de ello, el déficit presupuestal. Sin embargo, debe aclararse que no se produjo ese déficit por elevación de los gastos previstos sino por disminución de los ingresos señalados en el Presupuesto Funcional de la República.

El desequilibrio fiscal generó un clima de intranquilidad y desconfianza agravado, en parte, por campañas alarmistas, originadas en intenciones políticas o en la inconfesable expectativa de derivar beneficios económicos para algún sector, precipitándose la devaluación del sol. Una marcada fuga de divisas fue el resultado de esta situación, a la que condujo no solamente el déficit y la baja sensible de algunos productos de exportación, sino el condenable factor psicológico ejercido en contra de los intereses del país. El instituto emisor se vio entonces obligado a retirarse del mercado en el mes de setiembre del año pasado. Esta medida provocó que el tipo de cambio, que había sido mantenido estable durante nueve años, se elevara considerablemente hasta llegar a los niveles actuales.

Con era inevitable esperar, la devaluación, en la forma y en la cuantía en que se produjo, creó serios problemas económicos y sociales de los que el país todavía se está recuperando.

Debo reiterar aquí el grado ejemplar de responsabilidad desplegado por nuestras clases laborales, principales víctimas de un proceso devaluatorio, quienes han dado pruebas palpables de madurez y patriotismo. Nuestro pueblo trabajador sabe que un espiral inflacionario, provocado por alzas incontenibles de sueldos y jornales, recae sobre él mismo, sumiéndolo en la ruina y desesperación.

Pero esta lección de civismo debe ser respondida con igual altura y sacrificio por las clases productoras, quienes deben mantener una política  de moderación de precios y de responsabilidad tributaria que permitan evitar mayores alzas en el costo de vida y proveer de recursos al Presupuesto nacional para mantener una situación fiscal sana y equilibrada.

Hasta fines de mayo no se logró encontrar un acuerdo político que permitiera tomar las medidas que eran necesarias para eliminar los déficit fiscales, restableciendo el equilibrio presupuestal y atacando a fondo el problema de nuestra Balanza de Pagos, que indicaba una absoluta imposibilidad de cumplir con la mayor parte de los compromisos que el sector público tenía adquiridos en el exterior y que debían ser pagados entre julio de 1968 y diciembre de 1969.

Esta falta de acuerdo acentuó el malestar y la incertidumbre y llevó al país al borde de una crisis cuyas consecuencias era difícil prever. Por estas razones el anterior gabinete se vio obligado a renunciar para dejar al Gobierno en libertad de buscar otras fórmulas que permitieran, inmediatamente, remediar tan inquietante situación.

El gabinete que me acompaña hoy día reasumió la tarea de buscar el acuerdo político y de tomar las drásticas medidas que son necesarias para devolver la salud fiscal y económica del país, entregándole al próximo Gobierno una situación sana y en franca recuperación económica.

Felizmente el acuerdo político buscado se logró, concretándose en facultades extraordinarias  al  Ejecutivo  por  sesenta  días;  estas  permitieron  tomar  un conjunto de medidas que van desde la Reforma Tributaria hasta la eliminación del déficit fiscal para 1968, refinanciando la mayor parte de nuestra deuda exterior correspondiente a los próximos dieciocho meses, en condiciones que son enteramente satisfactorias desde el punto de vista financiero internacional y que permitirán al nuevo Gobierno hacer frente a ellas con holgura y seguridad, reduciendo el actual factor de servicio de la deuda externa de casi 20% a un 13% en 1972.

Las medidas de aliento dadas a la inversión minera por los Poderes Públicos y el inminente desarrollo de nuevos proyectos en este sector, permiten afirmar que nuestras exportaciones aumentarán de su nivel actual de aproximadamente 800 millones dólares a, aproximadamente, 1,000 millones de dólares dentro de tres años, proveyendo la riqueza y las divisas necesarias para hacer frente a todos los compromisos y obligaciones nacionales.

Permítaseme entrar, en este aspecto, en mayores detalles. Un índice indiscutible de recuperación económica puede extraerse de la estadística de Aduanas al 30 de junio del año en curso. Las cifras demuestran con claridad un marcado aumento de las exportaciones, es decir de una apreciable parte de la producción, tanto en relación con el primer semestre del año pasado cuanto –y esto es lo más significativo- con el primer semestre de 1963, que precediera al inicio del actual Gobierno. Y debe tenerse en cuenta que el notable aumento no sólo se aprecia por el volumen de la producción y su valor en soles, sino, también, en cuanto a su valor en dólares, que nos da una idea  real  del progreso experimentado en el último semestre.

En toneladas métricas, nuestra exportación ha aumentado semestralmente de 4,458 millones en 1963 a 6,323 millones en 1967, llegando a 6,992 millones en el año en curso, en cada caso, en el periodo entre enero y junio. En cuanto al valor de la exportación, se ha aumentado de 6,668 millones de soles en el primer semestre de 1963 a 10,156 millones de soles en 196|7, alcanzando a 16,788 millones de soles en el primer semestre del año en curso. En dólares, las cifras suben de 248 millones en 1963 a 378 millones en 1967, alcanzando la suma de 433 millones entre enero y junio del año en curso, lo que hace prever que las exportaciones en el año completo sobrepasarán a las del año anterior en 100 millones de dólares, por menos, de continuar el ritmo experimentado a partir de enero.

Es en la realidad en estas cifras que basamos nuestro optimismo, y es el carácter creciente de ellas que ha hecho aconsejable y factible diferir para años futuros algunas de nuestras obligaciones en el exterior que, evidentemente, podrán ser cubiertas al amparo de un mayor ingreso de divisas por el incremento de las exportaciones, como resultado de las nuevas actividades económicas que se han iniciado o están por iniciarse.

Por otro lado, la posición de reserva del Banco Central ha experimentado una visible mejoría y confiamos que las medidas tomadas permitirán una rápida recuperación que asegure la estabilidad de nuestro signo monetario. Como medida adicional de precaución, el Gobierno está en vías de formalizar un crédito privado adicional de la banca comercial extranjera al Banco Central de Reserva del Perú que le permitirá al instituto emisor doblar, aproximadamente, sus reservas actuales y contar con una masa de maniobra adecuada para proteger nuestra moneda durante el periodo de recuperación que se inicia.

Nuestra Balanza Comercial es favorable y se estima que al término del año 1968 podrá arrojar un saldo de 150 millones de dólares. Esto es evidencia de que al margen de los problemas políticos y fiscales transitorios, hay una economía sana y pujante que es nuestro deber mantener y desarrollar para legarla como patrimonio a las futuras generaciones.

Creemos que, con moderación en la política de precios y con el aporte de la cuota de sacrificio que el país nos exige, será posible mantener el alza en el costo de vida en los próximos doce meses a un nivel no mayor de 8%.

El Gobierno ha comenzado ya a pagar rápidamente sus deudas, acumuladas en forma gradual desde principios de 1967, y espera que en el curso de los próximos treinta días quede cancelada la mayor parte de las obligaciones correspondientes a 1967, que en la fecha suman una cantidad aproximada de 1,400 millones de soles.

Cumpliendo su mandato constitucional, el Gobierno presentará al Parlamento, dentro de un mes, el Presupuesto correspondiente al ejercicio de 1969 y lo hará consciente de la necesidad de mantener el equilibrio fiscal sin crear mayores recursos adicionales. El Gobierno cuenta con un mayor grado de participación tributaria de la población económica activa del país y, en especial, de los sectores más pudientes, como un elemento indispensable de la política anunciada y no vacilará en tomar las medidas necesarias, por drásticas que sean, para impedir la evasión o el cumplimiento sólo parcial de las obligaciones tributarias.

En resumen, creemos que las medidas adoptadas han devuelto la confianza, ordenando nuestra situación interna y externa e inyectando el necesario vigor en el cuerpo y en el espíritu del país que le debe permitir retomar en forma resuelta el camino de su desarrollo, dentro del marco de la justicia y de la dignidad social que son fuentes de inspiración de la política de este Gobierno.

Bancos estatales

Los bancos estatales de fomento de la producción han aportado destacada contribución al desarrollo de la economía del país.

En el periodo anual transcurrido entre el 30 de junio de 1967 y el 30 de junio de 1968, el Banco de Fomento Agropecuario ha incrementado sus préstamos de 4,393 millones de soles a 4,901 millones; el Banco Industrial de 3,056 a 3,823 millones; y el Banco Minero de 502 a 659; o sea que las colocaciones de estos Bancos llegan en conjunto, al 30 de junio de 1968, a 9,383 millones de soles, significando esta cifra, con relación al año anterior, un aumento anual de 1,432 millones de soles que equivale, en números relativos, a 18%.

Pero, considerada la ayuda crediticia de dichos bancos estatales de fomento por el periodo de cinco años comprendido entre el 30 de junio de 1963 y el 30 de junio de 1968, se aprecia más elocuentemente el considerable incremento de los préstamos que han otorgado a sus respectivos sectores productivos. En efecto, las colocaciones del Banco de Fomento Agropecuario se han elevado de 1,656 millones de soles a 4,901; las del Banco Industrial, de 829 a 3,823; y las del Banco Minero, de 156 a 659; o sea que en el indicado periodo de los últimos cinco años estos Bancos estatales han incrementado los préstamos y créditos concedidos a la producción, de 2,641 millones a 9,383, aumento que representa 6,742 millones, equivalente, en cifras relativas, a 255%, de mayor suma de préstamos y créditos.

Para este incremento de sus operaciones de préstamo, los bancos estatales de fomento de la producción han contado con importantes recursos cuyo acrecentamiento ha sido constante y además apreciable. En efecto, sus recursos propios, representados por los capitales y reservas de los Bancos de Fomento Agropecuario, Industrial y Minero, aumentaron en el periodo anual comprendido entre el 30 de junio de 1967 e igual fecha de 1968, en 408 millones de soles, pero en el periodo quinquenal del 30 de junio de 1963 al 30 de junio de 1968, tal incremento alcanzó la considerable suma de 1,396 millones, ya que de 908 millones a que llegaron tales recursos propios en 30 de junio de 1963 subieron a 2,304 millones en 30 de junio de 1968, incremento que en cifras relativas equivale a 154%.

Aparte de los indicados recursos propios, los bancos estatales de fomento han contado también, para una mayor ampliación de su capacidad financiera, con recursos ajenos, esto es, de los provenientes de los depósitos que han recibido y de los créditos obtenidos en el país y en el extranjero; recursos que les han sido brindados en razón del prestigio y de la eficiencia operativa de los indicados bancos. Estos recursos adicionales, que del 30 de junio de 1967 al 30 de junio de 1968 han tenido un incremento de 931 millones de soles, han experimentado en el periodo comprendido entre el 30 de junio de 1963 al 30 de junio de 1968, o sea en el periodo de los cinco últimos años, un aumento de 5,370 millones de soles, ya que los depósitos recibidos y los créditos obtenidos se elevaron en este lapso, de 1,871 millones a 7,241; aumento que representa en cifras relativas 287%.

El notable impulso dado a los Bancos Estatales es motivo de legítima satisfacción para el Gobierno, por cuanto en mi Mensaje de 1963, lo anuncié, como parte fundamental del plan de mi administración, canalizando hacia ellos gran parte de los recursos del crédito externo y de desarrollo. El enorme incremento del número de préstamos otorgados demuestra cómo tiende a democratizarse y extenderse el crédito, beneficiando al pequeño agricultor, industrial, minero y artesano. Por otro lado, la gran captación de ahorros por el Banco Central Hipotecario  y por  las mutuales  y el  Banco de  la Vivienda, constituyen signos inequívocos de progreso social y económico.

Represión del contrabando

La vieja lacra del contrabando que tiende a agudizarse cuando se elevan los derechos de importación, dio lugar a que el Gobierno remitiese al Parlamento, en 1965, un severo proyecto de ley de represión de ese delito, hasta entonces carente de una tipificación clara. Promulgue prontamente su texto en cuanto concluyó el correspondiente trámite legislativo. Los hechos y circunstancias que determinaron esta honda preocupación del Gobierno y los acontecimientos producidos más tarde demostraron cuán oportuna fue la formulación del mencionado proyecto. La gravedad de los casos ocurridos ha hecho necesario que enviemos al Congreso nuevas adiciones y enmiendas que, de aprobarse, darán mayor severidad y eficacia a dicho instrumento legal. Es de esperar que los centenares de casos remitidos al Poder Judicial por la Superintendencia Nacional de Aduanas o como resultado de la investigación que viene realizando la correspondiente Comisión Parlamentaria así como las medidas de mayor celeridad que se han adoptado contengan, de una vez por todas, la proliferación del delito. Su sanción ejemplarizadora y oportuna es el mejor camino para combatir lo que, desde décadas atrás, constituía un drenaje ilícito, casi siempre impune, de recursos fiscales.

Nueva flota mercante nacional

Notable progreso está experimentando la Marina Mercante Peruana, que ya ha duplicado su tonelaje. Y la Corporación Peruana de Vapores, en proceso de transformarse en sociedad anónima, manteniendo el Estado la propiedad de las correspondientes acciones, se colocará en condiciones competitivas con las empresas navieras privadas, con mayor agilidad y eficiencia. Por primera vez en medio siglo, se adquiere unidades nuevas y en una magnitud jamás alcanzada en nuestra patria. Han sido lanzados al mar en astilleros españoles las motonaves Túpac Yupanqui, Pachacútec, Inca Roca y Huayna Cápac y, en astilleros finlandeses, se ha colocado en gradas la motonave Garcilaso. Gradualmente se terminará la construcción de doce unidades de 13,500 toneladas, que darán considerable impulso a nuestra línea nacional. La primera de estas naves zarpará rumbo al Callao al comienzo de setiembre.

FOMENTO Y OBRAS PÚBLICAS

Vialidad

En el orden vial hemos anotado en los últimos doce meses realizaciones importantes en las principales carreteras. En la Panamericana destaca el trabajo de rectificación y pavimentación del tramo Puente Fiscal–Moquegua; en la carretera Longitudinal de la Sierra se ha logrado la interconexión Aquia– Huallanca, nexo vial largamente reclamado en los departamentos de Huánuco y Ancash. En la Marginal de la Selva he inaugurado, en compañía de los embajadores de Bolivia y los Estados Unidos, el tramo Tarapoto-Tabalosos, en el que se encuentra el puente Bolivia y, en compañía de los señores embajadores de Colombia, Ecuador y Austria el tramo Juanjuí–Tarapoto, cuyo puente más importante hemos denominado Colombia. Igualmente, en el tramo Tulumayo–La Morada, que inauguraremos en el año en curso, realizamos una visita de inspección, ingresando al departamento de San Martín por carretera y cruzando el pequeño puente sobre el río Aspusana. Este recorrido lo hice acompañado por el señor embajador de la Argentina.

En cuanto a las vías de penetración, se han terminado las explanaciones en el nuevo trazo de la carretera a La Oroya, faltando solamente once kilómetros por asfaltarse y encontrándose dicha vía entregada al tránsito. En dirección a Aguaytía se trabaja en varios frentes con considerable avance, siendo el más notable el nuevo desarrollo por Carpish, que culmina en un importante túnel, para mejorar grandemente las comunicaciones entre Huánuco y Tingo María.

Otra penetración fundamental, la vía de Los Libertadores, presenta ya obra terminada o en pleno desarrollo a lo largo de todo su recorrido entre el desvío de Pilpichaca y la ciudad de Ayacucho.

En el Plan provincial, he tenido la gran satisfacción de inaugurar los caminos que rompen el aislamiento de las provincias de Pomabamba, Mariscal Luzuriaga, Rodríguez de Mendoza, Bongará y se ha entregado al tránsito las carreteras a la provincia de Marañón y Antonio Raimondi, que me preparo a inaugurar en el año en curso. Se encuentran dentro de los territorios de las provincias de Bolívar y Cotabambas las carreteras que, próximamente, deben llegar a sus respectivos capitales.

Las explanaciones en el importante camino Pacasmayo–Tembladera– Cajamarca están terminadas, restando el asfaltado que se colocará en cuanto se disponga de los correspondientes recursos.

Vías de vinculación interprovincial de gran porvenir son, la que une Yanahuanca a Ambo, que tuve la satisfacción de inaugurar y la que vincula a Huancayo con Cañete, que se ha entregado ya al tránsito. Fuera de las obras anotadas a manera de ejemplo, hay infinidad de caminos vecinales ejecutados por el Fondo Nacional de Desarrollo Económico, por Cooperación Popular o por las Corporaciones Regionales.

En las obras viales a cargo del Ejército se ha experimentado importante avance en la vía Olmos-Nazareth–Ayar Manco que, habiendo cruzado el río Chiriaco tiene sus avances en el Abra de Tamkinzu. El notable trabajo de integración realizado por el Ejército en la provincia de La Convención con el anillo vial Ollantaytambo–Umasbamba–Quillabamba–Lares–Calca y Cuzco ha culminado en la apertura de un nuevo frente en Chaguares, cerca del Coribeni, con doble objetivo hacia el Abra de Pampaconas y el Pongo de Mainique. La vía Atalaya– Itahuanía–Manu ha sobrepasado ya la misión dominica de Shintuya, y el camino a San Juan del Oro prosigue en dirección a San Ignacio. Finalmente, el Batallón de Ingenieros que mandamos a Satipo está ejecutando un tramo de la Marginal de la Selva, sobrepasando Mazamari.

La autopista Caraz–Huaraz debe quedar terminada a fin de año, debidamente asfaltada. Se continúan los trabajos en la vía Nazca–Cuzco–Desaguadero en diversos puntos. La Dirección de Caminos sigue participando exitosamente en la rehabilitación de los accesos a la capital.

Irrigación

En el sector irrigación cabe señalar en primer lugar el Proyecto Tinajones, que en su Primera Etapa regulará el riego de 60,000 hectáreas en el Valle de Chancay aprovechando el actual sistema Chotano–Chancay, al que se agregará el sistema Conchano.

Al concluir la Segunda Etapa de este Proyecto se incorporará al agro 30,000 Has. de tierras que aún permanecen estériles.

Igualmente la irrigación de La Joya, cuyos trabajos corresponden a la Cuarta Etapa, iniciada en diciembre de 1966 y actualmente en trabajo, al cabo de la terminación del embalse de Aguada Blanca permitirá regular la irrigación de 3,000 hectáreas adicionales para alcanzar la meta de 10,000 hectáreas que comprende el Proyecto, además del mejoramiento de 5,000 hectáreas de la Campiña de Arequipa y 3,500 hectáreas de La Joya antigua.

Otros proyectos de irrigación en diferentes lugares del país continúan ejecutándose con el fin de dotar de Recursos Hídricos a importantes zonas que hoy carecen de agua.

El Fondo Nacional de Desarrollo Económico ha tenido a su cargo la ejecución de quince proyectos de irrigación en la Sierra, en gran parte terminados, siete de los cuales se financian con recursos del erario y los ocho restantes con una participación del Banco Interamericano de Desarrollo. Tuve la satisfacción de inaugurar el de Lircay, en la provincia de Angaraes, y me propongo concurrir, en cuanto me sea posible, a la puesta en servicio de los demás proyectos, por tratarse de obras de desarrollo de nuestra región serrana que contribuyen a dar vigencia al lema “Los últimos serán los primeros”, piedra angular del Gobierno que me honro en presidir.

Electricidad

En materia de electrificación el panorama  energético del país muestra  un importante avance. Se ha puesto en servicio, en 1967, Centrales Eléctricas en los departamentos de Amazonas, Ancash, Apurímac, Arequipa, Huánuco, Ica, Junín, Lima, Loreto, La Libertad, Madre de Dios y Tacna, con una potencia de 106,812 Kw.

Entre las más importantes obras realizadas podemos mencionar la ampliación de la Central Hidroeléctrica del Cañón del Pato, habiéndose puesto en servicio dos Unidades de 25,000 Kw. cada una.

Con destino al sistema eléctrico del Cañón del Pato, igualmente, se ha autorizado la instalación de una Central Térmica de integración, con turbina a gas de 60,000 Kw y la instalación de una segunda línea de transmisión de 130 Km. de longitud de Chimbote a Trujillo para asegurar el suministro de electricidad de esta importante ciudad, así como la instalación de una Línea de Transmisión de 38 Kws. de Trujillo a la zona de Santiago de Cao, que se ha constituido en el centro de un importante mercado de consumo eléctrico. El monto de las inversiones para el sistema térmico es de 8.3 millones de dólares, y para las Líneas de Transmisión es de 6.7 millones de dólares.

Constituyendo la Central Hidroeléctrica del Mantaro el proyecto más importante en el sector eléctrico que viene realizando la presente Administración, se ha adoptado las medidas necesarias a fin de que las obras correspondientes al equipamiento de la primera etapa de la Central, con 330,000 kws., sean proseguidas con el mayor empeño. Con este objetivo se ha atendido la ejecución de todas las obras preliminares, tanto en vías de acceso como de campamentos y se ha dado inicio a las obras correspondientes a la represa sobre el río Mantaro, como parte del sistema de captación, y a la perforación del túnel principal, el cual a la fecha presenta un avance de 2,000 metros, equivalente al 10% del total.

La intervención del capital privado ha sido también muy importante, habiéndose puesto en marcha varias centrales hidroeléctricas en la República, hecho con el cual la expansión de los Servicios Eléctricos del país, han sido incrementados considerablemente.

Minería

En el presente año, de acuerdo a las leyes aprobadas, el Gobierno se encuentra gestionando los contratos para inversiones mineras con empresas extranjeras y nacionales, que permitirán cubrir el crecimiento del Sector Exportaciones a un ritmo del 8% anual, de acuerdo a lo establecido en el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social, para poder así soportar el crecimiento del Producto Nacional Bruto dentro de una economía equilibrada.

Se están tomando acciones dentro del CIPEC para participar en las condiciones del mercado del cobre.

Igualmente se están revisando las condiciones del crédito minero para favorecer el desarrollo de la mediana y pequeña minería.

Se ha modificado el artículo 56 del Código de Minería; al amparo de ésta modificación, 6 compañías han solicitado acogerse a este dispositivo para iniciar operaciones mineras en el país, representando una inversión del orden de los 520 millones de dólares en los próximos tres años. Esta inversión asegurará el incremento del Sector Exportaciones al ritmo previsto por el Plan Nacional de Desarrollo para asegurar el crecimiento del 7% del P.N.B.

Obras Sanitarias

En el Programa de Obras Sanitarias, el Ministerio de Fomento y Obras Públicas ha efectuado importantes avances en la labor de promoción y ejecución de obras de agua potable y alcantarillados en el sector urbano del país; teniendo en cuenta las realizaciones que se vienen efectuando dentro del Plan Nacional Urbano, se persigue alcanzar en 1970 una meta mínima consistente en abastecer al 70% de la población urbana del país, de los servicios de agua potable y alcantarillado.

Industrias

Las diferentes industrias del país han continuado su proceso de expansión, hecho que se objetiva si consideramos el índice ponderado del volumen físico de la producción nacional tomando como base los cálculos respectivos en el año 1965, cuyo índice fue de 118, llegando en 1967 a 139.6.

El número de personas empleadas en la industria manufacturera en 1965 era de 506,000, habiendo aumentado en 1967 a 548,000. Los sueldos y salarios se incrementaron de 10,600 a 14,600 millones de soles. Entre julio de 1967 y marzo de 1968 se han creado 629 establecimientos industriales con una inversión inicial de 1,400 millones de soles, ocupando aproximadamente a 7,000 personas y correspondiendo 900 millones de soles a industrias en la Lima Metropolitana. En los Parques Industriales la inversión alcanza a 2,376´489,724 soles, siendo el valor bruto de la producción de 2,556´464,400 soles. Entre las industrias más importantes puestas en servicio recientemente cabe citar un complejo industrial en la región central del país, dedicado a la producción de ácido sulfúrico y laminación de alambre de cobre, con una inversión aproximada de 150 millones de soles y con capacidad para producir 54 mil toneladas métricas anuales de ácido sulfúrico y 45,500 toneladas de alambre de cobre. Se ha incrementado la producción de conductores eléctricos, con miras a la exportación. Las fábricas nacionales de neumáticos han ampliado la producción en un 50%.

La libre industrialización del tabaco ha permitido el crecimiento de dicho sector manufacturero, aumentado la producción de 288 millones en 1965 a 779 millones en 1967. El año pasado las plantas de ensamblaje, inauguradas durante el actual Gobierno, totalizaron una producción de 17,424 unidades; dando ocupación a 2,500 personas y pagándose por concepto de sueldos y jornales        aproximadamente 150 millones de soles. He presidido las inauguraciones de plantas de papel y de productos forestales.

El Perú está en vísperas de firmar un acuerdo sub-regional de la industria petroquímica, dentro del que le corresponde producir inicialmente, para un mercado ampliado: fibras acrílicas, ácido fenoxicloroacético, cloro, parafinas líquidas, cloruro de polivinilo (tipo emulsión) y negro de humo.

El reciente Decreto mediante el cual se otorga, en base a la autorización concedida por el Congreso, importantes facilidades y exoneraciones  a los productos manufacturados en el Perú que se exporten al exterior, constituye acto trascendental que ha de tener ventajosa repercusión en la actividad fabril, contribuyendo al mismo tiempo a mejorar nuestra balanza comercial.

Vivienda

Dentro de la ejecución del Plan Nacional de Vivienda se ha continuado desarrollando la construcción de viviendas, no obstante las restricciones presupuestales; habiéndose logrado concluir y entregar durante el último año 1,670 viviendas, a las que hay que agregar los 1,331 departamentos que están siendo entregados en la última etapa del Conjunto Residencial de San Felipe.

Corporaciones de Desarrollo

Siguiendo la política de descentralización de mi Gobierno, se ha prestado las mayores facilidades a las Corporaciones Departamentales de Desarrollo Económico y Social, habiéndose creado durante este año las correspondientes a los departamentos de Ayacucho, Apurímac y Cajamarca, así como la Comisión Ejecutiva del Proyecto de Irrigación de Chau y Virú, Moche y Chicama.

PETRÓLEO

La Brea y Pariñas

No ha sido inútil que la solución de la vieja cuestión de La Brea y Pariñas, en lo que atañe a su fase final de operación de los yacimientos, se haya dilatado más de lo que habíamos previsto, por cuanto el largo proceso ha culminado en una solución satisfactoria.

Cumplido oportunamente lo preceptuado en las leyes Nos. 14696 y 16674 en lo que se refiere a la propiedad del Estado sobre dichos yacimientos y a su correspondiente inscripción en los Registros Públicos, sólo quedaba por utilizar la autorización contenida en el artículo 3º de la Ley N° 16674.

Resolvimos entonces que, reivindicados los yacimientos, el Estado quedara en la más completa y total libertad para operarlos. Hemos partido, pues, de la base de que la Empresa Petrolera Fiscal, a quien por disposición anterior dimos intervención en este asunto, se encargue de la mencionada operación.

No será ya necesario recurrir a la expropiación de la superficie y de las instalaciones destinadas a la extracción de hidrocarburos, por cuanto la empresa se allana a entregarlas mediante un acuerdo compensatorio para el país.

A fin de asegurar el mercado para la colocación del crudo y de garantizar el normal abastecimiento de combustibles la IPC se obligará, por un periodo de transición, a comprar toda la producción que se obtenga de dichos yacimientos y la Empresa Petrolera Fiscal a venderla, parcial o totalmente, en la medida que sea conveniente.

Se ha llegado, pues, a la solución que nos habíamos propuesto, cual es la de reivindicar los yacimientos y obtener, como compensación y, a la vez, como elementos indispensables de trabajo, las instalaciones. No solamente se ha reivindicado en el aspecto constitucional y jurídico los yacimientos de La Brea y Pariñas, en estricto cumplimiento de las leyes vigentes, si no que se tomará posesión de ellos, contando con los medios para que no se interrumpa tan fundamental actividad.

El haber llegado a una solución de esta naturaleza no solamente permite materializarla de inmediato sino que evita el proceso indudablemente dilatado que podría ventilarse en nuestros tribunales en cuanto a los adeudos y la incertidumbre en torno al sentido y cuantía del fallo final correspondiente.

Dijimos, sintetizando nuestro pensamiento, que no buscábamos la confiscación de lo ajeno sino la recuperación de lo propio, siendo los yacimientos de La Brea y Pariñas lo propio. Los hemos recuperado plenamente y, en cuanto a la superficie y las instalaciones, que no eran de propiedad estatal, serán adquiridas en virtud del ya aludido acuerdo.

Empresa Petrolera Fiscal

Fue para mí motivo de honda satisfacción patriótica inaugurar la Refinería Estatal de La Pampilla, viendo así culminada una obra de gran trascendencia iniciada y concluida durante mi periodo. La exitosa operación de la planta por la Empresa Petrolera Fiscal, los planes para la construcción de la Refinería del Sur, los trabajos que con favorable resultado se realizan en el zócalo continental, avalan a dicha empresa que ha adquirido así mayor capacidad y experiencia. El panorama de producción y comercialización de petróleo y sus derivados ha cambiado radicalmente como consecuencia de su eficaz acción

Cooperación Popular

En el programa de Cooperación Popular se ha completado 975 kilómetros de carreteras, 144 kilómetros de canales de irrigación y 105,000 metros cuadrados de edificaciones. El aporte del pueblo en las tareas cumplidas desinteresadamente sobrepasa 89 millones de soles entre agosto de 1967 y marzo de 1968. La presencia de distintas misiones europeas ha contribuido a elevar notablemente el nivel técnico de muchas obras, mereciendo especial mención la misión alemana que dirige varias operaciones en distintas zonas del país.

Corporación de Saneamiento

Las Corporaciones Regionales han realizado importantes obras que sería largo enumerar. Sin embargo, no podría omitir lo referente a la Cosal, cuya obra ha hecho posible la expansión de la Lima Metropolitana.

Dicha Corporación de Saneamiento ha continuado la ejecución de su programa de obras de ampliación y mejoramiento de los servicios de agua potable y desagüe de la ciudad y balnearios. Dentro de este programa ha terminado y puesto en servicio las obras correspondientes al sistema de distribución de agua con una extensión de 90,000 metros lineales, con lo cual el 80% de la población ha comenzado a recibir los beneficios de un eficiente servicio.

Ha terminado igualmente la construcción de dos reservorios de agua tratada en la Atarjea, con capacidad para 70,000 metros cúbicos, así como la de la nueva represa sobre el río Rímac que permitirá captar hasta 15 metros cúbicos por segundo para alimentar a la Planta de tratamiento y el reservorio. Las instalaciones de la Planta de la Atarjea han sido ampliadas aumentando su capacidad en un 50 por ciento.

En el aspecto del alcantarillado, ha terminado la construcción de dos colectores a lo largo de las márgenes del río Rímac, con una longitud total de 17,744 metros lineales, y dos más en los distritos de Barranco y Chorrillos, con una longitud de 7,800 metros lineales, los que sumados al Interceptor Surco, cuyas obras de entubamiento están prácticamente terminadas y que al entrar en servicio permitirán sanear definitivamente las playas de los balnearios del sur.

La ejecución de obras se ha realizado con financiación otorgadas por la Agencia para el Desarrollo Internacional y por el Banco de Exportación e Importación de Washington, más la contribución del Gobierno peruano.

AGRICULTURA

Ha constituido preocupación permanente de mi Gobierno promover el desarrollo del Sector Agrario en concordancia con la primera prioridad intersectorial que ha sido señalada por el Consejo Nacional de Desarrollo Económico y Social.

La importancia del Sector está determinada por su contribución económica al participar con el 17% en la formación del Producto Bruto Nacional, generar un ingreso de divisas equivalente al 22% de la Balanza Comercial, por su incidencia social al proporcionar trabajo al 51% de nuestra población de menor nivel económico y tener que producir los alimentos que requiere el país para su abastecimiento.

En mi Mensaje anterior señalé que se había concluido la preparación del Plan de Desarrollo Económico Social 1967-70. Debo ahora señalar que también contamos con el Plan de Desarrollo Agropecuario Nacional para el mismo periodo, el cual considera que la tasa de crecimiento del Sector pasará de 2.8% a 4.5% en el periodo 1967-70 para satisfacer nuestra creciente demanda; que sólo podrá conseguirse si se destinan los recursos necesarios que permitan su financiamiento.

El crecimiento del Sector Agrario se basa en el desarrollo de la producción para el mercado interno como complemento de la producción para exportación, poniendo énfasis en los proyectos destinados al incremento de la producción de arroz, carne, productos lácteos, aceites y grasas, con tendencia al autoabastecimiento, y que traerá como consecuencia la disminución de las importaciones.

Estos cálculos muestran que la tasa anual de incremento de la demanda de cada alimento fluctúa entre 3.0% y 7.9%, siendo la tasa más típica de 5.0%.

Como el estimado de incremento anual de la producción no llega al 2%, es fácil observar que anualmente nuestro déficit de abastecimiento alimenticio se incrementará en un 3%, dando como resultado que se acentúen las importaciones de alimentos a menos que se logre aumentar la producción. Es importante mencionar que la mayor parte de las importaciones incidirán, como hasta la fecha, en cinco grupos de productos: trigo, carne, aceite y grasas, productos lácteos y arroz. Esta información nos ha obligado en el periodo que termina a revisar nuestras metas vinculadas en la producción agropecuaria, con la política de precios y con las actividades de comercialización de los grupos deficitarios. Las acciones indicadas buscan simultáneamente el aumento de la producción, la obtención de una justa retribución a los agricultores y ganaderos por sus productos y la creación del estímulo necesario que permita el aumento de las inversiones del sector privado hacia el Sector Agrícola.

Es por ello, para mí, motivo de profunda satisfacción, referirme en este momento a la culminación del proceso aprobatorio de uno de los instrumentos más valiosos para el desarrollo del Sector Agrario, el cual es la Ley 16726 de Promoción y Desarrollo del Sector Agropecuario, y la formulación de su reglamento, que fuera aprobado en mayo del presente año.

Respecto a comercialización, tópico de la mayor importancia, nexo obligado entre la producción y el consumo que escapa al dominio del productor por sus características estructurales, es motivo de especial preocupación del Ministerio. Sobre este tema hemos suscrito un importante convenio de crédito con el AID, que ha de producir benéficos resultados.

Promoción Agraria

El incremento de los programas en desarrollo del Servicio de Investigación y Promoción Agraria, mediante el Plan Costa y el Plan de Desarrollo Comunal puesto en marcha con el auspicio económico de la Agencia para el Desarrollo Internacional          (AID) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), respectivamente, permitirán hacer llegar a un mayor número de unidades agropecuarias el crédito y la asistencia técnica que requieren para mejorar su producción.

En lo concerniente a los progresos obtenidos con la aplicación de la Ley de Reforma Agraria, debo señalar la orientación cada vez más acentuada de las acciones de la reforma agraria hacia los objetivos fundamentales que la propia ley señala, cuales son: “Facilitar el desarrollo económico-social de la nación”, “Elevar la producción y productividad de la tierra” y “Conseguir que la tierra constituya para el hombre que la trabaja base de su estabilidad económica, fundamento de su progresivo bienestar y garantía de su dignidad y libertad”. De acuerdo con esta orientación, se espera que con la nueva reglamentación de parcelaciones por iniciativa privada se alivie en parte la labor del Estado, complementando las acciones de transferencia de tenencia de la tierra y, con la puesta en práctica del reglamento de pagos adelantados de parte de los feudatarios para facilitar las expropiaciones, se logre una mayor agilización del proceso.

Con ayuda de los organismos internacionales AID, BID, Fondo Especial de las Naciones Unidas y la FAO, se están desarrollando programas de asentamiento y estudio de planes de colonización con énfasis en nuestra selva. Los más importantes son los proyectos: Huallaga Central–Chiriyacu–Nieva, Tingo María–Tocache, Margen derecha del río Apurímac y Alto Marañón.

Lo alcanzado hasta el momento supera largamente las metas esenciales del proceso, no obstante las serias dificultades que se han tenido que superar, necesitándose de una financiación sostenida y relativamente pequeña para poder consolidar los logros obtenidos.

Respecto a las actividades en el campo de la forestación y protección de la fauna silvestre, merece especial mención el proyecto de plantaciones forestales en áreas no agrícolas de la Sierra, bajo un plan de crédito supervisado y que se está desarrollando en los departamentos de Cajamarca, Ancash, Huánuco, Pasco Junín, Ayacucho, Apurímac y Cuzco. Los principales beneficiarios de este proyecto son 86 comunidades de indígenas, quienes han recibido un crédito de S/. 14´000,000.00 de la AID. Los comuneros y familias que han participado en este trabajo han recibido además 500 toneladas de alimentos provenientes del Programa Alimentos para la Paz, de la Alianza para el Progreso, por intermedio de Caritas del Perú.

Reserva de vicuñas en Pampa Galeras

En lo referente a las actividades y programas destinados a la protección de la vida silvestre, merece especial atención el establecimiento de la reserva nacional de vicuñas de Pampa Galeras, en el departamento de Ayacucho, por el Servicio Forestal y de Caza, con la valiosa colaboración de la comunidad de Lucanas. En esta reserva, donde inicialmente se censaron 600 vicuñas, gracias a las medidas proteccionistas, hoy se cuenta con una población superior a los 2,000 ejemplares, hecho que ha despertado interés, inclusive de organismos extranjeros.

Investigación

En el campo de la investigación y la experimentación, el SIPA ha realizado la siguiente labor:

En papa, ha producido 1,270 T.M. de semilla genéticamente pura y los semilleros oficializados conducidos por agricultores han producido 4,703 T.M. de semilla mejorada.

En arroz, se han orientado los trabajos a la obtención de variedades de mayor rendimiento, habiendo obtenido una producción de 140 T.M. de semilla de fundación y 1,625 T.M. de semilla certificada para un área de más de 18,000 hectáreas. Como consecuencia se está intensificando la promoción de zonas de Selva que constituyen el potencial de mayor promisión para este cereal.

En maíz, se ha intensificado la producción de semillas de variedades híbridas para mejorar la producción en la Sierra y Selva, paralelamente con métodos agro-técnicos adecuados, principalmente la fertilización.

En trigo, los trabajos de investigación han permitido obtener variedades cuyo rendimiento promedio ha superado las 5 T.M. por hectárea, frente al promedio nacional que es de 0.9 T.M. por hectárea.

En menestras, se ha trabajado activamente hacia el logro de una mayor disponibilidad de variedades que se adapten mejor a las diferentes zonas ecológicas del país.

En oleaginosas, se han adaptado variedades de soya altamente productivas por su precocidad y elevado contenido de aceite; similar actividad se ha desarrollado con respecto al maní cartamo y ajonjolí. Cabe resaltar, asimismo, el establecimiento de plantaciones de palma aceitera en Tocache, con  el valioso asesoramiento del Instituto de Oleaginosas de Francia.

En frutales, ha promovido el desarrollo de 1,235 hectáreas de huertas frutales en todo el país. Se ha rehabilitado el área bananera de Tumbes, que fue seriamente afectada por el “Mal de Panamá”. También desarrolla el plan vitivinícola nacional, en cumplimiento de la Ley 15387, cuyo objetivo es la expansión del cultivo de la vid para consumo directo e industrialización en la región centro y sur del país.

Ganadería

En cuanto a la actividad pecuaria, ésta ha sido permanentemente orientada a mejorar la producción de carne, leche, lana y sus derivados, para lo cual, se instalaron centros de recría en La Joya, Lambayeque y Huallanca, los que, conjuntamente con las 21 granjas existentes, produjeron 3,027 reproductores vacunos, ovinos, porcinos y caprinos y 30 mil aves. Ha importado además 5,413 reproductores vacunos, 513 ovinos y 339,150 aves que fueron distribuidos entre pequeños y medianos agricultores. Han coadyuvado al mejoramiento zootécnico 21,258 inseminaciones artificiales.

Defensa Agraria

La Dirección de Inspección y Defensa Agraria ha orientado su labor a disminuir los efectos económicos de las plagas y enfermedades en 7,000 millones de soles, habiendo logrado evitar en el campo de la sanidad animal mediante la aplicación de 14 millones de vacunas contra la fiebre aftosa, pérdidas del orden de los 1,000 millones de soles en el periodo 1963-1967; asimismo, se han controlado las enfermedades infecciosas y parasitarias mediante la aplicación de 3 millones de vacunas y 2.5 millones de tratamientos.

En el campo de la sanidad vegetal, ha controlado la mosca blanca de los cítricos en los valles de la Costa, evitándose pérdidas del orden de los 500 millones de soles. En cuanto al control de pestes endémicas, se prosiguió con el control de la broca del café sobre 9 mil hectáreas, cuya probable cosecha representa más de 700 millones de soles. Finalmente, ha desarrollado campañas contra la langosta migratoria y roedores.

Además, ha realizado acciones de inspección y control de material de propagación sobre 2 millones de kilos de semillas y 2.5 millones de plantones.

Las acciones de cuarentena animal fueron aplicadas sobre 18 mil unidades de bovinos y más de 1,000 ovinos destinados a la reproducción, así como a 400 mil bovinos para consumo y más de 2 millones de aves y animales menores, habiéndose controlado 90 mil T.M. de carnes.

Finalmente, se ha dado cumplimiento a las disposiciones que reglamentan las áreas de cultivos alimenticios.

Servicio de Agrometeorología e Hidrología

Este servicio, cumpliendo sus programas, ha instalado hasta la fecha 828 estaciones agrometeorológicas e hidrológicas que operan a través de 13 centros agrometeorológicos que corresponden a las respectivas Zonas Agrarias. El equipamiento se ha realizado con auspicio del Fondo Especial de las Naciones Unidas de acuerdo a un convenio que establece además el funcionamiento de un laboratorio nacional de hidráulica. Finalmente, participa en diferentes estudios mediante acuerdos firmados con 21 entidades públicas y privadas y ha publicado la información estadística que le compete.

Servicio Forestal y de Caza

Se ha puesto énfasis en el establecimiento de bosques nacionales con la finalidad de racionalizar su explotación. Ha promovido, durante el periodo, la producción de 350 millones de pies tablares de madera, destacando las especies de caoba y roble.

Se han plantado 9,173 hectáreas con 18 millones de árboles, financiado por un convenio celebrado por el Gobierno con el EXIMBANK y AID beneficiándose 83 comunidades de indígenas.

Finalmente, se ha realizado inventarios forestales en una superficie total de 1´300,000 hectáreas en la zona de Selva (Semaya y Pachitea) y se ha establecido una unidad modelo de utilización forestal en la zona de Iparía.

Pesquería

Consciente de la importante incidencia que tiene en la economía nacional la industria pesquera, que en 1967 representó exportaciones por 204 millones de dólares, se ha dado la mayor atención a esta actividad, que merece la protección del Estado, al que le aporta el 26% del total de divisas provenientes de productos colocados en el exterior.

La Ley de Promoción Pesquera y las facilidades adicionales con que cuenta dicha industria, la estimulan decididamente hacia la mayor expansión y desarrollo.

El Servicio de Pesquería ha elaborado proyectos para la construcción de dos puertos pesqueros y 4 terminales en el litoral, con la finalidad de promover el desarrollo de la pesca para consumo humano. Igualmente se ha promovido la pesquería en aguas interiores mediante la siembra de truchas, camarones y peces tropicales, habiendo alcanzado a 7 millones el número de alevinos de trucha sembrados, a 4 millones el número de camarones juveniles y a 15 mil el número de peces tropicales (paiches, tilapias y sábalos). Ha controlado también la calidad y estado sanitario de los productos de pesca destinados a la exportación, otorgando 162, 730 certificados de exámenes y análisis.

Reorganización del Ministerio

Debido a su natural trascendencia se encuentra muy avanzado el estudio de reorganización del Ministerio de Agricultura, dentro de las pautas de economía y eficiencia que han determinado la autorización otorgada por el Congreso, por la Ley N°17044. Las modificaciones que se han de introducir no van a afectar en nada la agilidad de aquellos organismos que a través de los años han probado su utilidad. La tendencia a agrupar entidades afines y a simplificar los cuerpos directivos de las instituciones del Sub-Sector Público Independiente, redundará en evidente ahorro y en positiva agilización de dichos organismos.

Se encuentra muy avanzado el estudio del proyecto de la Ley General de Aguas, que vendrá a reemplazar al vetusto Código en cuanto el Congreso le preste su aprobación. Dentro del concepto “Agua y tierra, binomio de reforma” esta ley general de aguas vendrá a ser complemento indispensable e insustituible de la Reforma Agraria.

Reforma agraria

Teniendo que hacer frente a las inevitables limitaciones del Presupuesto, ha sido necesario adoptar distintas medidas para agilizar y acelerar el programa de Reforma Agraria. En tal sentido, se ha dictado un nuevo Reglamento de Parcelación por iniciativa privada y, otro, estableciendo normas para pagos adelantados cuando así lo deseen los propios feudatarios.

Se está dando término al proceso de Reforma Agraria en la provincia de La Convención, atenuándose considerablemente la tensión social que allí se advertía.

La expedición de certificados provisionales de propiedad, que ha dado seguridad en la posesión de sus tierras a 70,000 feudatarios en el país, está siendo gradualmente sustituida, en la medida en que los recursos lo permiten, por títulos definitivos de propiedad que benefician ya a 11,163 familias campesinas. Veamos a continuación un cuadro estadístico de la labor cumplida.

Realizaciones de Reforma Agraria y colonizaciones a la fecha:

Afectación de tierras 2´762,657 hectáreas

Expropiación de tierras 623,023 hectáreas

Predios con proceso expropiatorio terminado pero sin financiación

1374,419 hectáreas

Total expropiación  997,442  hectáreas

Adjudicación de tierras a 11,163 familias campesinas 371,243 hectáreas

Reversión a favor del Estado 673,232 hectáreas

Levantamientos topográficos y aerofotográficos 4´076,525 hectáreas 

Créditos otorgado: S/. 390´785,843.00

Cooperativas formadas   40

8,686 Miembros

Colonización

Se está continuando el estudio del Proyecto para colonizar el Huallaga Central y los valles de Chiriyacu y Nieva, cuya superficie es de 3 millones de hectáreas y está a cargo del Fondo Especial de las Naciones Unidas. Este Proyecto está grandemente estimulado por los avances de la carretera Marginal de la Selva, en los departamentos de San Martín y Amazonas, y por la carretera Olmos – Marañón, a cargo del Ejército. Su principal centro de operación en Tarapoto, constituye el pivote científico del progreso, cuya labor es digna del mayor encomio.

En Aucayacu, otro centro de colonización a cargo de la Oficina Nacional de Reforma Agraria, las tareas agrícolas han sido notablemente estimuladas por la presencia de la vialidad colonizadora.

Por otro lado, la Dirección de Colonización del Ministerio de Agricultura ha expedido en distintas zonas 8,006 títulos de propiedad, con una superficie de 137,770 hectáreas, reservando para su utilización por el Estado 93 reservas con 79,580 hectáreas y efectuando 39 parcelaciones sobre una superficie de 45,000 hectáreas, con un total de 1,970 lotes.

Como medio de promover el empleo entre los campesinos afectados por la sequía en el norte, se ha dado los pasos necesarios para estimular la migración hacia la zona norte de la provincia de Bagua, en torno al aeropuerto de Ciro Alegría.

En la Costa la ONRA tiene a su cargo importantes colonizaciones en La Joya y Chimbote mientras que el IRPA, en Piura, prosigue sus tareas en la colonización de San Lorenzo que la carencia de recursos hídricos suficientes impide extender más.

III.       PROMOCION SOCIAL, CULTURAL Y SANITARIA

Trabajo – Educación – Salud TRABAJO Y COMUNIDADES

En lo que se refiere a Trabajo, debo destacar el hecho que, a pesar de haber sido el año vencido un periodo difícil, por haber ocurrido la devaluación del sol, hemos encontrado un espíritu sereno y una profunda madurez en las clases laboriosas que han facilitado la tarea del Ministerio.

Los reajustes salariales pudieron efectuarse con la cautela y prudencia necesaria para evitar mayores presiones inflacionistas. La rápida solución lograda, en consulta constante con los elementos sindicales y empresariales, permitió que el Ministerio se abocara normalmente a las distintas tareas que le están confiadas poniendo especial énfasis en la planificación de la acción ministerial.

La utilización de los recursos humanos ha sido y es una de sus principales preocupaciones.

Promoción del empleo

Proyectos gubernamentales concretos se están realizando en el campo de la promoción del empleo, tales como el Plan de Integración de la Población Aborigen, el Programa de Reforma Agraria, el Programa de Cooperación Popular, la incorporación de nuevas tierras cultivables por medio de la construcción de carreteras de penetración y la carretera Marginal, el Plan de Construcción de Viviendas.

Colocación de trabajadores

A través del Servicio del Empleo y Recursos Humanos se viene cumpliendo la función de colocación de trabajadores y programación de los recursos humanos.

Durante el periodo 1963-68 se ha logrado colocar 42,701 trabajadores en la empresa privada, o sea un promedio de 800 trabajadores mensuales. Además se vienen contribuyendo al conocimiento de la realidad nacional con diversas encuestas socio-económicas y estadísticas continuas sobre variación del empleo, salarios, horas de trabajo y conflictos laborales.

Desarrollo comunal

El Plan de Desarrollo e Integración de la Población Campesina ha entrado en su tercera etapa de ejecución y las 8 instituciones ejecutivas integrantes del Plan  están  realizando  21  programas.  En  el  sector  agropecuario  se  han concretado préstamos por valor de 65 millones de soles. En operaciones de Reforma Agraria se han valorizado 332,000 hectáreas y se han hecho afectaciones por un equivalente de 154,000 hectáreas. Se han parcelado 160,000 hectáreas beneficiándose a 2,332 familias.

En Extensión Agrícola, Fomento Agrícola y Ganadero se ha asesorado a más de 150,000 campesinos; el equipo del Consejo ha intervenido en la preparación de más de 1,740 hectáreas de nuevas tierras para las comunidades.

En el campo de Salud, se ha aplicado más de un millón y medio de dosis de vacuna, habiéndose efectuado consultas médico-odontológicas por encima de 840,000, construyéndose 10 postas.

En infraestructura, el Plan ha construido más de 360 Kms. estando en explanación 150 Kms. más.

En obras de irrigación, se ha logrado mejorar más de 850 nuevas hectáreas. En Educación, se ha construido más de 200 aulas.

El Ministerio de Trabajo ha reconocido desde 1963 a la fecha 592 comunidades indígenas.

Salarios mínimos

En el Programa de Salarios Mínimos, se ha cumplido con el Primer Programa 1964-66, fijando sueldos y salarios mínimos en todos los departamentos del país, tanto en la zona urbana como rural, mejorando los salarios de la población trabajadora. Actualmente está en pleno proceso el Segundo Programa Nacional, habiéndose ya fijado los nuevos salarios para una población trabajadora superior a las 700 mil personas.

Protección legal del trabajador

Se ha abolido las diversas formas de explotación laboral que subsistían en algunas regiones rurales, donde se exigía el servicio personal y otras prácticas antisociales a cambio del uso de la tierra.

Se han incorporado al régimen de beneficios sociales a trabajadores tales como servidores en radio y televisión, periodistas y autores, profesionales liberales y empleados de centros deportivos, culturales, sociales e institucionales.

Se ha seguido una política de eficiencia administrativa que ha reducido los conflictos y huelgas.

Libre sindicalización

El respeto a la libre sindicalización ha sido una de las características de este régimen democrático. Durante el periodo de 1963-68 se han registrado 1,038 sindicatos y 21 federaciones, es decir, en este lapso se ha reconocido tantas organizaciones sindicales como en toda la historia de dichas asociaciones.

Fomento del cooperativismo

El Gobierno, a través de este Instituto, ha seguido una política de fomento y promoción cooperativa, procediendo a consolidar las cooperativas existentes y a contribuir a la creación de otras.

Durante el periodo se ha logrado un crecimiento de cooperativas que sobrepasan al existente en 21 años anteriores.

EDUCACIÓN

Es en el campo educacional donde el actual régimen ha realizado su máximo esfuerzo. Con una matrícula en los niveles primario, secundario, técnico y normal que llega a 2´968,000 alumnos, con escuelas primarias diseminadas por todo el territorio de la República, en cumplimiento del lema “La educación al encuentro del educando”, podemos sentir con satisfacción, pese a inevitables deficiencias, que estamos cumpliendo el más alto de los deberes nacionales.

Así, en 1968, nos encontramos muy cerca de las metas trazadas para 1970 en algunos casos, y en otros ya han sido superadas, de acuerdo al siguiente cuadro, en el que se puede apreciar, además, los incrementos anuales. Las cifras demuestran que está cubriéndose en el país el déficit acumulado en matrícula escolar.

Así tenemos que en el periodo 1963-1968, la Educación Primaria ha crecido en 41.8%; la Secundaria en 127.4%; la Técnica en 99.7% y la Formación Magisterial en 179.8%.

De igual modo, el crecimiento de maestros y planteles ha seguido un ritmo ascendente de acuerdo a las necesidades de la expansión de la educación nacional, pero con una limitación impuesta por motivos de sana economía que nos ha obligado a una redistribución de personal docente.

Construcciones escolares

Las obras realizadas más importantes son: el Colegio Regional de Chimbote, cuyas modernas instalaciones se han levantado a un costo superior al de S/. 16´000,000.00; la G.U.E. Juana Cervantes de Bolognesi, en Arequipa, con instalaciones muy amplias y cómodas y un costo superior a los S/. 10´000,000.00; la G.U.E. de Mujeres del Callao; la Escuela Normal San Juan Bosco, de Puno; la segunda etapa de la G.U.E. Santa Ana, de Chincha; y otras de volumen y costo que supera a los S/. 5´000,000.00. Aparte de estas obras de mayor envergadura, se han construido y terminado numerosos colegios nacionales y continuado la construcción de la red de aulas para la escuela primaria a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, contando con la activa colaboración de las comunidades en general, y de los grupos parroquiales, de manera decidida. Pero, como todo este esfuerzo es todavía insuficiente, se ha implantado el sistema de bonos escolares, valores de aceptación en el mercado, que están obteniendo colocación.

Gastos en la Educación Pública

Es satisfactorio destacar el singular proceso de dinamismo intenso de democratización educativa, siendo posible gracias al enorme esfuerzo financiero interno que realiza el Estado, a fin de dotar de recursos para la atención de los diferentes niveles y modalidades de enseñanza, en los últimos años, lo cual se ha traducido en un gasto que alcanza al 5,8% de la Renta Nacional, porcentaje aún no alcanzado en América Latina.

La utilización intensiva de personal en la Educación hace que el rubro de remuneraciones sea muy elevado, habiéndose gastado por este concepto en el año 1967 la suma de 5,315 millones de soles, sobre un total del pliego de 7,260 millones. Tiene singular importancia en el volumen del gasto por este concepto los que se efectuaron en cumplimiento de la Ley 15215, que aumentaron los gastos en 1,610 millones de soles de enero a diciembre de dicho año.

El volumen de la población que se ve favorecida con la Educación Primaria hace que este nivel absorba la mayor proporción de los gastos. De enero a diciembre de 1967 se gastó en Educación Primaria 3,286 millones de soles; en Educación Secundaria Común 1,153 millones de soles; en Educación Secundaria Técnica 476 millones de soles; y, en Formación Magisterial 144 millones de soles.

Bajo el rubro de transferencias, en el pliego de Hacienda, de acuerdo con reciente disposición, aparecen los fondos destinados a Universidades e instituciones culturales nacionales y privadas, que ascienden a 1,682 millones de soles, lo que representa el 23% del pliego de Educación.

Alfabetización y Educación de Adultos

Con pautas aconsejadas por el estudio, este año se ha planificado un nuevo programa destinado al desarrollo e integración de la población indígena que se está cumpliendo en siete zonas estratégicas del país, con la ayuda de las Naciones Unidas, y se realiza en el valle del Mantaro, Bombón, Puno, Sicuani, Andahuaylas, Cangallo y el Callejón de Huaylas.

Se ha continuado también con el Plan de Alfabetización Funcional de Adultos, el cual ha sido intensificado y ampliamente extendido a partir del mes de octubre de 1967, y en la actualidad se realiza también con la colaboración multitudinaria de los alumnos de los dos últimos años de Secundaria, las Escuelas Normales y las Universidades.

Educación descentralizada

Siguiendo el ritmo de superación educativa este año se ha hecho gran progreso técnico-pedagógico en las Direcciones Regionales de Educación. Son muy numerosos los cursos, seminarios, conversatorios y todo tipo de certámenes profesionales destinados a llevar una mayor cultura pedagógica al maestro y a discutir y analizar en profundidad los problemas pedagógicos y socio – económicos de sus zonas.

Todas las regiones han establecido un sistema de planificación, una estadística escolar minuciosa y están en contacto directo con los rincones más apartados de sus jurisdicciones, por permitirlo así la cortedad de la distancia. Se está planificando y vigilando mejor la educación en todos los ámbitos del país.

Colegios regionales

En el curso de este año el Gobierno cumplirá su antiguo propósito de implantar los Colegios regionales, instituciones llamadas a abrir nuevas rutas a la capacitación y trabajo técnico de la juventud.

Se trata de planteles intermedios entre la Educación Secundaria y las Universidades que formarán profesionales de mando medio, tales como expertos en administración de negocios, metalurgistas, oficiales de pesquería y otros análogos.

Estos colegios podrán contar también con secciones de Humanidades para formar hombres de capacidad superior por su concepción del mundo y de la vida útiles, como dirigentes sociales de conformidad con las exigencias de nuestro tiempo. Los dos Colegios Regionales que se inaugurarán en el mes de agosto próximo son los de Chimbote y Tacna, los cuales cuentan con locales amplios y modernos, apropiados a sus fines.

Están en consideración para implantarse en fechas sucesivas los Colegios Regionales de Chachapoyas y de Tumbes.

SALUD PÚBLICA

El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, en el último año, ha continuado sus actividades dentro de un ritmo de progreso y de extensión de sus servicios, con el fin de comprender todo el territorio nacional, teniendo como especial meta la protección y la asistencia médica de los habitantes de los pequeños pueblos de las áreas rurales y de las nuevas zonas de promoción y de desarrollo económico.

Campañas de inmunización

En el presente año, como en ninguna otra época, se ha logrado reducir las tasas de mortalidad de los niños menores de 5 años de edad, a menos de la mitad. Las estadísticas revelan que, aproximadamente, del 38% de muertes causadas el año anterior por sarampión, poliomielitis, viruela, tuberculosis, coqueluche, etc. o por sus complicaciones digestivas o respiratorias, las cifras han disminuido al 17%.

Los programas de vacunación masiva se han consolidado y reportado en vidas a la nación y en ahorro, por atención hospitalaria, mucho más que el costo de su realización.

No se ha registrado ningún caso de viruela.

El número de niños afectados de poliomielitis ha disminuido de más de 700 en 1966 a 30 en 1968.

El sarampión, de más de 28,000 casos en todo el territorio nacional en 1966, ha descendido a 2,0000 en el último año, con sólo un caso de hospitalización registrado en el Hospital del Niño en el primer semestre transcurrido.

Expansión de servicios

En el campo de las construcciones hospitalarias, hemos inaugurado en el presente año las ampliaciones y equipamiento de los Hospitales de Maternidad y de Santa Rosa, destinados a mejorar las condiciones de asistencia a la madre en la gran Lima. Asimismo, los nuevos Hospitales Centros de Salud de Tarapoto, Pucallpa, Chota y el Hospital San Juan de Dios del Callao y otras pequeñas obras, como postas médicas y sanitarias en diversas circunscripciones del territorio. Dentro de pocas semanas pondremos en servicio la remodelación del Hospital del Niño, lo cual ha de constituir uno de los más importantes aportes de mi Gobierno a la protección y asistencia de la infancia.

Saneamiento rural

Está en plena aplicación la Segunda Etapa del Plan Nacional de Agua Potable Rural que se realiza con el aporte económico del Banco Interamericano de Desarrollo y la participación de entidades locales y de la propia comunidad.

Se han terminado 23 obras y en el curso de este nuevo año se concluirán las 307 de que consta este Plan, que comprende a los 23 departamentos del país y a una población de 240,000 habitantes.

Seguridad Social

En el orden de la Seguridad Social, aspecto importante es la expansión que de sus servicios va logrando el Seguro Social Obrero hacia poblaciones y territorios hasta hace poco desprovistos de auxilio sanitario. Hasta el presente, se han incorporado un total de 15 nuevas provincias y se ha puesto en marcha el Plan Piloto de Extensión del Seguro Social a las Comunidades Indígenas con los programas de Muquiyauyo, Acolla y San Pedro de Cajas en la Sierra Central. La población obrera asegurada al 3 de diciembre de 1967 era de 612,576.

Asimismo, se ha establecido el Fondo de Retiro del Chofer Profesional, con el cual se garantiza que, en caso de fallecimiento del asegurado, tanto su cónyuge como sus hijos menores podrán gozar de las correspondientes pensiones de viudez y de orfandad.

El Seguro Social del Empleado, que tiene registrados hasta la fecha 625,022 asegurados, con 101,087 cónyuges y 77,672 empleadores, tuvo de junio de 67 a junio del 68, los siguientes incrementos: asegurados, 37,549; empleadores, 4,031; y cónyuges 5,907.

Las prestaciones en dinero totalizaron 79´769, 360.00. Las inversiones de la Caja de Pensiones al 30 de junio pasan de 350 millones de soles.

IV.       DEFENSA NACIONAL

Guerra – Marina – Aeronáutica

Las Fuerzas Armadas, en observancia de la alta misión que la Constitución les señala, han continuado desarrollando sus programas de instrucción y entrenamiento, lo cual es ha permitido alcanzar un grado de eficiencia tal que constituyen una firme garantía contra cualquier tipo de amenaza, asegurando, en consecuencia, el bienestar del país.

Con profundo sentido de responsabilidad, ellas mantienen en las mejores condiciones operativas el armamento y los equipos que la nación les confía; mas están siempre atentas a la necesidad de renovar estos elementos, a medida que las cambiantes tendencia y los adelantos técnicos lo hagan aconsejable, obteniendo el mayor rendimiento posible de los recursos limitados de que disponen.

Están justamente reputadas por su habilidad y celo en la conservación del material militar que, en sus manos, adquiere un prolongado periodo de utilización. Igualmente, su preparación les permite adaptarse con rapidez a las frecuentes innovaciones que se experimentan en la evolución de los elementos bélicos.

El Perú no es un país desafiante. Pero tampoco puede ser un país desprevenido o impreparado. Si bien los conflictos internos en América, tan frecuentes y lamentables a raíz de la independencia y en la iniciación de la era republicana, se han superado y están dando lugar a una vinculación cada vez más estrecha en la gran familia americana y se busca, hasta donde sea posible y conveniente, la meta de una integración económica, no ocurre lo mismo, infortunadamente, en el ámbito universal. Allí la guerra sigue siendo una amenaza perenne y, en algunos países, una realidad cruel.

Rivalidades ideológicas que disfrazan a menudo ambiciones materiales buscan, con distintos pretextos y motivos, brotes de intranquilidad, en cualquier parte del mundo y se llega a intervenir franca o subrepticiamente en  los asuntos internos de las naciones pacíficas, explotando los males crónicos del subdesarrollo para resquebrajar la solidaridad de los pueblos y debilitar su moral y patriotismo, preludio inevitable de derrota o de sometimiento.

¿Qué tipo de instituciones armadas necesita, en tales circunstancias, un país como el nuestro?. ¿Qué fuerzas que resguarden a la vez frentes internos y externos?. Evidentemente, las que estén debidamente preparadas para defender el territorio, por un lado, y de captar, por el otro, el aprecio y el respeto de la comunidad, que sienta la trascendencia de su rol, tanto en la indeseada emergencia bélica, cuanto en una laboriosa y fructífera acción en la paz, poniéndose en juego las virtudes y capacidades castrenses, como factores de desarrollo y promoción del país.

Así lo comprenden nuestras Fuerzas Armadas y, sin descuidar su misión específica, sin desatender las tareas de estudio, en todos los niveles, y del entrenamiento militar, han dado a la acción cívica, con verdadero sentido creador, características inconfundiblemente peruanas.

Así, cuando las lagunas altas de la Cordillera Blanca, en las que pocos marinos soñarían cumplir misión profesional, ofrecen algún peligro, acuden los grupos de buceo de nuestro Arsenal Naval para cooperar, en las profundidades de aquellas heladas aguas, en estudios geológicos y glaciológicos. Y de la misma manera el oficial, formado en un moderno centro de instrucción militar en Lima, a veces es destinado a alguna comunidad indígena lejana, como el Centro Agropecuario de Succhubamba establecido, hace tres años, en el Cuzco, para adiestrar soldados en el manejo de las armas y el arado. Y no es extraño encontrar en alguna guarnición lejana el cuadro militar de la acción mecanizada, en medio de violentas explosiones, que pronto se descubre no estar destinadas a destruir al enemigo sino a derribar al paso del camino, a un contrafuerte de la cordillera. Hoy mismo, en una ciudad que parece bombardeada, los zapadores están empeñados en la riesgosa y delicada tarea de remover los escombros. Pero pronto se advierte que no se trata de una emergencia bélica; ayudan simplemente al pueblo de Moyobamba a reponerse un reciente sismo.

Es frecuente el puente aéreo. Más no para apoyar la agresión sino para auxiliar a un pueblo aislado por la inundación, abasteciéndolo con el ir y venir de algún avión de transporte que acude, presuroso al llamado de auxilio, como lo hace el helicóptero que se posa en la más alta cumbre, para rescatar a un herido.

Sin dejar de ser combatientes los marinos son constructores. En el Callao han hecho lo que parecía imposible: lanzar navíos cada vez más grandes. Y, en  la Amazonía, donde funciona desde hace un lustro el revolucionario Servicio Cívico Fluvial, construir sobre el casco restaurado de la antigua cañonera Napo, un moderno buque dispensario, para ponerlo al servicio de los pueblos ribereños apartados.

Si a todo ello agregamos el apoyo científico que brindan estos institutos al desarrollo, en cartografía, aerofotogrametría, hidrografía y meteorología, tendremos por lo menos un cuadro general, aunque sintético, de lo que es l a acción cívica de las Fuerzas Armadas Peruanas, que han hecho de cada cuartel una escuela, de cada recluta un aprendiz y de cada oficial un maestro.

En varios años de ejercicio del gobierno me he convencido de que, en los Institutos Armados, tiene el país no solamente resguardo invalorable e insustituible de la heredad común y culto perenne a los símbolos de la nacionalidad, sino que posee, en ellas, a un poderoso instrumento de acción, sensible en todo momento a los requerimientos nacionales, sea en días de tranquilidad o en horas de peligro, que mantiene vigente la gran virtud de la disciplina, sin la cual se desquician, el carácter de los hombres, la estructura de las sociedades y la fortaleza de las naciones.

Cumplo un grato deber al hacer constar mi profunda gratitud cívica y personal a los señores ministros que me han acompañado en el lapso del que doy cuenta, laborando patrióticamente con evidente vocación de servicio y enaltecedor desinterés. Este reconocimiento lo hago, de manera especial, a las eminentes personalidades que presidieron los gabinetes ministeriales, Dr. Daniel Becerra de la Flor, Ingeniero Edgardo Seoane Corrales, Dr. Raúl Ferrero Rebagliati y el Dr. Oswaldo Hercelles García, quien con igual prestancia, lo encabeza en la actualidad.

Señores Representantes:

Al entrar al sexto y último año de mi Gobierno, juzgo imperativo hacer un llamado a todos los partidos y a la ciudadanía en general para que, a pesar del calor que es propio de los años electorales, en medio de las irrestrictas garantías de que disfruta el país, se mantenga, en lo que atañe a la marcha de los asuntos públicos y al desarrollo económico, un clima de serenidad y madurez que permita no solamente concluir la obra empezada, sino sentar las bases de la labor que corresponderá cumplir al próximo Gobierno.

Cuando se vive en una democracia tan completa como la que nos ha tocado crear en el Perú, no debe haber lugar al apasionamiento y la violencia que se hacen presentes cuando está de por medio el reclamo derechos conculcados. No corresponderá, en el proceso a iniciarse, batallar por victorias ya logradas. Procederá, tan sólo, debatir cívicamente los objetivos por alcanzar, comprendiendo fundamentalmente los temas doctrinarios y programáticos, confrontación aleccionadora y fructífera para el país.

Nada ganaríamos los peruanos si, con motivo del proceso electoral, se produjese una recesión de las actividades económicas y se creasen abismos insalvables. El civismo que ha demostrado haber alcanzado el pueblo peruano nos permite abrigar la ferviente esperanza de que el uso de nuestras libertades irrestrictas no ha de crear una penumbra de discordia sino, más bien, luz orientadora para dar rumbo al desarrollo del país, a la reafirmación de las conquistas logradas y al bienestar de todos los peruanos en el periodo a iniciarse el próximo 28 de julio, día en que me corresponderá cumplir  el honroso deber de entregar la insignia del Mando Supremo a mi legítimo sucesor.

Si en cinco años de ejercicio de una auténtica democracia, no exentos por cierto de momentos difíciles y riesgosos, hemos podido mantener incólume el Régimen Constitucional, preparémonos a coronar obra tan trascendente con un proceso electoral que asegure la continuidad institucional que, por basarse en la soberana voluntad del pueblo, sea garantía de salud y prestigio para la nación.